Otoplastia
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La otoplastia es una cirugía en la cual se resuelven las deformidades de la oreja; estas pueden ser muy variadas desde la ausencia total de la oreja (microtia) a simplemente una proyección muy notable de la misma por la ausencia del antehelix o el helix.
La otoplastia más frecuente es la operación de orejas despegadas (separadas, prominentes, de soplillo, en asa). En los métodos tradicionales (los más conocidos son los de Converse,[1] Stenström[2] y Pitanguy[3]), el cirujano realiza una incisión detrás de la oreja para exponer y remodelar el cartílago. Ahora existen nuevas técnicas para la otoplastia sin incisiones y simplemente se utilizan suturas permanentes que se colocan tras la oreja bajo la piel para ayudar a mantener la nueva forma de la oreja en su lugar. Entre los métodos más conocidos están el método de Fritsch[4][5] y el método de Merck.[6]
Este procedimiento quirúrgico no mejora la audición del paciente, pero sí su autoestima. En los casos de microtia en ocasiones es necesaria la reconstrucción de la misma, la cirugía plástica ofrece diversas técnicas reconstrcutivas descritas en la literatura médica, una de ellas es la técnica de Brent que consiste en cuatro tiempos quirúrgicos y reconstruye la oreja en un periodo de 2 años tras un gran trabajo quirúrgico y artesanal. Hay otras técnicas que han ofrecido su reconstrucción en un solo tiempo quirúrgico sin los mismos resultados. En casos menos graves es posible reconstruir la oreja usando los mismos principios que Brent usa para reconstruir la microtia con resultados variables según la técnica y el caso clínico.
En los casos de hiperproyección de la oreja por la ausencia del helix o el antehelix se logra su corrección con cirugías en las cuales se busca reconstruir este. Es ideal realizar estos procedimientos durante la infancia porque las posibilidades de que la oreja regrese a su estado previo son menores. Este fenómeno es provocado debido a la memoria del cartílago auricular. Sin contar claro que evita que el niño (y los padres) pasen por constantes comentarios por parte de otros niños y adultos. Aunque en el caso de la microtia es mejor esperar a que hayan cumplido de 8 a 11 años según diferentes autores hasta que la oreja sana haya alcanzado el tamaño adulto y el cartílago costal sea suficiente para poder realizar el injerto de cartílago que se realiza en el 1.er tiempo de Brent.

Existen diferentes técnicas para realizar una cirugía de orejas. Por lo general la técnica quirúrgica que el médico decida utilizar va a depender de la naturaleza y del grado del problema.
- Mustardé:
Es la técnica más conocida (utilizada desde la década del 60) y empleada para corregir el antihélix, cuya forma es poco desarrollada. En ese proceso se marca una línea en el centro del nuevo antihélix que se desea conseguir. posteriormente.
- Furnas:
Consiste en la colocación de suturas conchomastoideas permanentes. Está indicada en el caso de una concha agrandada y un pliegue antihélix normalmente formado. Cuando este pliegue es defectuoso, se puede combinar con la técnica de Mustardé.
- Converse:
Consiste en realizar una incisión de la piel retroauricular siguiendo la forma del hélix, aproximadamente a un centímetro del borde de éste con exposición del cartílago. La oreja se pliega hacia atrás y el borde posterior del antihélix, la fosa triangular y el borde de la concha se marcan con tinta en el aspecto anterior del pabellón auricular.
- Chongchet:
Consiste en doblar la oreja hacia atrás para formar el deseado antihélix. Se marca desde la raíz del hélix de forma paralela al borde de este. Se dibuja una elipse cutánea en la parte posterior de la oreja que se extirpa y se separan los bordes cutáneos por encima del pericondrio. Se hace una incisión en el cartílago de espesor total sin atravesar el pericondrio de la cara anterior. Por medio de esa incisión se despega la piel en un plano subpericondrico.[7]