Pabellón de Chile en la Exposición de 1929
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El pabellón de Chile de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 es obra del arquitecto chileno de origen español, Juan Martínez Gutiérrez. Se trata de un edificio de estilo vanguardista, que contrastó con pabellones que solían ser historicistas.[3]
| Pabellón de Chile | ||
|---|---|---|
| Escuela de Arte de Sevilla | ||
|
Imagen del Pabellón de Chile | ||
| Localización | ||
| País | España | |
| Dirección | Avenida de Chile, número 1[1] | |
| Coordenadas | 37°22′40″N 5°59′32″O | |
| Información general | ||
| Nombres anteriores | Pabellón de Chile | |
| Estilo | Vanguardista | |
| Arrendatario actual | Junta de Andalucía | |
| Construcción | 1927 - 1929 | |
| Coste | 1 800 000 pesetas | |
| Propietario | Ayuntamiento de Sevilla[2] | |
| Altura | 50 m | |
| Detalles técnicos | ||
| Superficie | 5.850 m² de parcela | |
Desde la década de 1970 alberga la Escuela de Arte, un centro público dependiente de la Junta de Andalucía.[1]
Historia
El 17 de mayo de 1925, cumpleaños del rey Alfonso XIII, el periódico El Mercurio, editado en Santiago de Chile y con prestigio en toda América, sacó una edición especial dedicada a España auspiciada por la Cámara Española de Comercio que incluía un artículo a favor de que Chile y todos los países hispanoamericanos acudiesen a la exposición que se proyectaba en Sevilla. El Mercurio continuó con su campaña a favor de la exposición de forma sostenida, al menos, hasta 1927.[4] La República de Chile notificó su deseo de participar el 5 de noviembre de 1925.[5] El Gobierno chileno aceptó la parcela concedida en el plan general de la muestra y se creó una comisión con representantes del comercio, la industria y la historia nacionales.[6]
En octubre de 1927 el Gobierno chileno cargó la responsabilidad sobre la exposición sevillana en la Sección Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores y se dio plenos poderes en esta materia al diplomático chileno Félix Nieto del Río. En noviembre de 1927 el Gobierno de esa república destinó 2 millones de pesos a la concurrencia.[6] En febrero de 1929 este presupuesto debió aumentarse en 1.300 pesetas.[7]
El político Emilio Rodríguez Mendoza realizó algunos viajes a Sevilla en 1927 para agilizar la cesión de los terrenos, en los jardines del Palacio de San Telmo. El 29 de noviembre de 1927 se firmó la cesión de los terrenos ante Emilio Rodríguez Mendoza y el cardenal y arzobispo de Sevilla Eustaquio Ilundain, ya que por entonces el palacio era sede del seminario diocesano. El primero pasó a ser en 1928 embajador de Chile en Sevilla hasta que, en 1929 y durante la celebración de la exposición, se encargó de esta tarea el cónsul Alfonso Lastarria Lavero.[7]
Durante la exposición, el comisario general chileno fue Alberto Edwards Vives.[7]
Construcción
La Sociedad de Arquitectos de Chile convocó un concurso para un pabellón permanente al que podían presentarse tanto chilenos como extranjeros que estudiasen en Chile. El plazo para presentar proyectos terminaba el 1 de julio de 1927 y se presentaron un total de siete.[7] El ganador fue el de Juan Martínez Gutiérrez, arquitecto nacido en Bilbao, nacionalizado chileno y que en 1927 era profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile.[8] Sobre el pabellón, el arquitecto afirmó:
La casa de Chile en el certamen español tiene una característica bien marcada del estilo arquitectónico más usado entre nosotros: denota la procedencia ibérica de nuestra raza y de sus obras.[8]
Según declaró el arquitecto al periódico El liberal el 1 de noviembre de 1928, el diseño pretendía representar las plácidas costas chilenas y las cimas de los Andes, con cuerpos grises y blancos que culminasen con una "fuerte torre". Con todo, fue objeto de cierta polémica en Chile por tener un "estilo morisco" que ese país no quería representar.[5]
El edificio tenía cuerpos grises y, más arriba, blancos, así como detalles rojizos. Sin embargo, en la actualidad está pintado en un tono rojizo y en blanco.[3]
Martínez salió de Santiago el 25 de septiembre y llegó a Sevilla a mediados de octubre de 1927. Se hizo entrega de la parcela el día 29 de octubre en presencia de Carlos de Borbón, infante de España, Emilio Rodríguez Mendoza, ministro plenipotenciario de Chile, José Cruz Conde, comisario regio de la exposición, Nicolás Díaz Molero, alcalde de Sevilla, y el arquitecto.[5]
Las obras comenzaron a finales de 1927 por parte de la empresa constructora bilbaína Hermanos Anduiza S. A., experta en obras de hormigón armado.[9] Por una disminución presupuestaria y problemas en los pagos las obras se paralizaron el 31 de diciembre de 1928. Tras una mediación de Modesto López Otero, director de la Escuela de Arquitectura de Madrid, la empresa se comprometió a continuar con la obra en enero de 1929[10] y finalizarla antes de la inauguración de la muestra el 15 de febrero.[11]
El 25 de enero de 1929 el Gobierno chileno retiró a Martínez del cargo de arquitecto del pabellón y, en febrero del mismo año, el embajador encargó al arquitecto Casto Fernández Shaw, de la Constructora General Iberia perteneciente a la Foundation Company, valorar lo construido y terminar las obras. El coste final del pabellón fue de 1.300.000 pesos.[11]
Tras varios retrasos, la inauguración de la muestra fue el 9 de mayo de 1929, con solo cuatro pabellones internacionales terminados.[5]
Debido a las lluvias y a desavenencias entre la constructora, el arquitecto y los diplomáticos, este edificio no se terminó hasta agosto de 1929.[11]
Exposición artística
La dirección de la decoración corrió al principio a cargo del arquitecto Juan Martínez Gutiérrez pero, cuando este fue destituido, Julio Restat pasó a ser consultor artístico.[12]
En agosto de 1928 los pintores Laureano Guevara y Arturo Gordon Vargas salieron de Buenos Aires con destino a Sevilla para preparar una serie de lienzos costumbristas para este pabellón. El escultor Victorio Macho llegó a Sevilla a finales de 1928 para participar en la decoración con obras sobre actividades chilenas.[12]
Gordon realizó para la sala de industrias y maquinaria tres lienzos: Frutos de la tierra, que actualmente se encuentra en el Museo Regional de Rancagua; La vendimia, que hoy está en el Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talca; y La industria araucana, que se encuentra en el campus de Curicó de la Universidad de Talca En esta sala del pabellón había además cuatro lienzos de Guevara: La agricultura, Tejidos de arauco, La minería y La pesca. Cuando el arquitecto Juan Martínez Gutiérrez ya había sido destituido, se incorporó a la decoración el pintor Guillermo Schidt.[12]
El pabellón tenía una sección de bellas artes en la que había veinticinco obras del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, entregadas al comisario general chileno Alberto Serrano en 1929, con su correspondiente seguro.[12]
Después de la muestra
El edificio fue cedido al Estado español tras la muestra. Durante la guerra civil fue hospital, en la década de 1950 fue un cuartel y entre 1961 y 1963 albergó el instituto San Isidoro.[5]
En la década de 1970 el Ministerio de Educación encargó al arquitecto Aurelio Gómez Millán ampliar el edificio para que tuviese más sitio en él la Escuela de Artes y Oficios. Esta ampliación se situó en el lado sur del inmueble.[9]
En 1982 el arquitecto Luis Cano Rodríguez fue sometido a una reforma de acondicionamiento para su uso como Escuela de Artes Aplicadas. En 2008 fue rehabilitado por Guido Cimadono.[5]
Una parte del edificio, con acceso por la calle Rábida, estuvo a cargo del consulado de Chile hasta 2015.[13]
En 2025 el diseño de la portada de la Feria de Sevilla estuvo inspirado en este edificio.[14]