Palacio del Marqués de Santiago
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El palacio del Marqués de Santiago fue una residencia nobiliaria sita en la villa de Madrid, capital de España, en la acera de los impares de la carrera de San Jerónimo. Su fachada se extendía por un trecho que —en la acera opuesta— quedaba comprendido entre la calle del Príncipe y la del Lobo (después llamada de Echegaray). Por el Oeste hacía esquina —y tenía otra fachada— a la calle ancha de la Virgen de los Peligros, después transformada en la de Sevilla. Esta esquina ocupaba un buen pedazo de la actual plaza de Canalejas. Véase la ubicación en este plano de 1800.
Construido en el siglo XVII, poseía una portada barroca y se componía de amplias y elegantes estancias.
Hasta mediados del siglo XIX, fue casa de habitación de los marqueses de Santiago, y sus salones eran muy frecuentados por la aristocracia madrileña. Desde 1848 fue sede del Casino de Madrid,[1] y alojaba en sus bajos el Café de la Iberia. En 1880 el edificio fue derribado para hacer la plaza de las Cuatro Calles (que después se llamó de Canalejas) y la calle de Sevilla (resultante de remodelar la ancha de Peligros).
El II marqués de Santiago, Fernando Agustín Rodríguez de los Ríos, fue muy amante de las bellas artes y académico fundador de la Real de San Fernando (1744). Su actividad de coleccionista la continuó su hijo Cayetano Rodríguez de los Ríos, III marqués, que a finales del siglo XVIII ya atesoraba en este palacio una de las colecciones de arte más importantes de la España de su tiempo, sobre todo de pintura religiosa. Incluía varios grecos, muchos —y escogidos— murillos[2] y el Cristo en casa de Marta y María, de Velázquez, que actualmente está en la National Gallery de Londres.
Su hija Soledad Rodríguez de los Ríos y Lasso de la Vega, V marquesa de Santiago y de la Cimada, aumentó la colección con nuevas adquisiciones, entre ellas varios goyas. El genio de Fuendetodos la retrató dos veces: primero de niña, por encargo de su padre, y de nuevo en 1804, año en que pintó los retratos de Soledad y del marqués de San Adrián, su segundo marido. Representó a ambos al aire libre, siguiendo la moda inglesa neoclásica. La pareja de cuadros adornaba uno de los salones del palacio mientras fue residencia de la familia. El Retrato de la marquesa de Santiago está actualmente en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles (California). Y el del Marqués de San Adrián —uno de los más logrados de Goya— se exhibe en el Museo de Navarra, en Pamplona.
Fiestas y funciones de teatro
En el palacio de los Marqueses de Santiago tuvieron lugar algunas de las fiestas más suntuosas de la corte en tiempos de Carlos IV.[3]
También se celebraban en sus salones representaciones privadas de teatro, en las que actuaban los propios anfitriones, o familiares y amigos suyos, junto con actores profesionales. En 1796 se representó aquí La Mojigata de Leandro Fernández de Moratín (que no se estrenaría públicamente hasta 1804). El papel principal lo representó la marquesa de Santiago, y el de Don Claudio, un jovencísimo Pedro Agustín Girón, primogénito de los marqueses de las Amarillas y futuro duque de Ahumada.[4]