El activista LGBTQ+ Clint Woolly ha señalado que muchos habitantes de Papúa Nueva Guinea perciben las palabras “gay” o “lesbiana" como estigmatizantes; por ello se prefiere adoptar términos nativos como palopa.[5] Esta palabra tiene menos connotaciones negativas, en un contexto donde expresiones locales como geli-geli (“girlie-girlie”) o askan (“arse cunt”) se usan de forma peyorativa hacia personas LGBT+.[1] Como respuesta, personas gais y transgénero en Port Moresby han empezado a usar palopa como una forma alternativa de referirse a sí mismas.[6][7][8]
El término no solo permite mayor identificación cultural sino que también contribuye a la visibilización de identidades de género y sexuales diversas desde una perspectiva indígena. Este fenómeno se enmarca en un movimiento más amplio dentro del Pacífico que busca recuperar y legitimar categorías tradicionales como fa'afafine en Samoa o takataapui en Aotearoa (Nueva Zelanda).[7]
A nivel social, las personas que se identifican como palopa se enfrentan a diferentes tipos de discriminación e incluso violencia. En una investigación realizada en 2011, el 57% de las personas transgénero entrevistadas, identificadas en muchos casos como palopa, habían sufrido violencia física, y el 47% violencia sexual. Estos porcentajes eran incluso más altos entre quienes ejercían el trabajo sexual. En numerosos casos, los agresores fueron agentes de policía.[9]
Organizaciones como United Territories of Pacific Islanders Alliance han reivindicado la identidad palopa como una expresión legítima de diversidad de género que precede la influencia colonial.[10]
Existen otras expresiones relacionadas con el género, como el término kwolu-aatmwol, utilizado por el pueblo sambari para describir una tercera identidad de género. En algunos casos, esta misma palabra se emplea para referirse a personas intersexuales.[8][11]