Según una leyenda, su origen se remonta a una batalla entre los bandos oñacino y gamboíno en la sierra alavesa de Arrato, tan cruenta que el río Zadorra se tiñó de sangre y las hojas de álamo, cubiertas de polvo, quedaron desparramadas sobre ella.[2] En recuerdo de este enfrentamiento, los Guevara habrían tomado las siguientes armas:
En campo de gules, cinco panelas de plata en sotuer.
Para Ricardo Becerro de Bengoa, las panelas son flores grandes que flotan sobre el agua y que el vulgo llama «calabazas».[2] En una línea similar, Menéndez Pidal de Navascués propone que esta figura heráldica es equivalente a las hojas de tilo encontradas como adorno de los vuelos de las cimeras, en el área germánica, y al nenúfar francés.[3]