Islote de Lobos (Canarias)

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El islote de Lobos es una pequeña isla del archipiélago de Canarias (España), situada en el extremo noreste de Fuerteventura, dentro del estrecho de la Bocaina, y administrativamente adscrita al municipio de La Oliva (Provincia de Las Palmas). Tiene una superficie aproximada de 6 km² y 13,7 km de litoral; su punto más elevado es La Caldera (127 m s. n. m.). Se encuentra a unos 2 km de Corralejo y a unos 8 km al sur de Lanzarote.[1] En el censo de 2021 constaba un único residente.[2]

Región Islas Canarias
Archipiélago Canarias
Océano Atlántico
Datos rápidos Ubicación geográfica, Región ...
Islote de Lobos
Ubicación geográfica
Región Islas Canarias
Archipiélago Canarias
Océano Atlántico
Coordenadas 28°45′06″N 13°49′17″O
Ubicación administrativa
País EspañaBandera de España España
División La Oliva
Localidades La Oliva
Características generales
Geología Estratovolcán
Superficie 6 km²
Punto más alto 127 m s. n. m. en La Caldera
Distancia a tierra 2 km de Fuerteventura
Población
Población 1 hab.  (2021)
Otros datos
Parque natural del Islote de Lobos
Situación
País España
División Canarias
Subdivisión Provincia de Las Palmas
Ciudad cercana Corralejo
Datos generales
Administración Gobierno de Canarias
Grado de protección Parque natural
Fecha de creación 1982
Superficie 467,9 ha
Altitud 127 m s. n. m. en La Caldera
Mapa de localización
Islote de Lobos ubicada en España
Islote de Lobos
Islote de Lobos
Ubicación (España).
Islote de Lobos ubicada en Canarias
Islote de Lobos
Islote de Lobos
Ubicación (Canarias).
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Toponimia

El topónimo «Lobos» alude a la antigua presencia de la foca monje (Monachus monachus), conocida localmente como «lobo marino». La especie habitó la zona hasta su extinción local en el siglo XIX debido a la caza por parte de pescadores que la consideraban competidora por los recursos pesqueros, ya que cada ejemplar adulto consume entre 30 y 40 kilogramos de pescado al día.[3] En las últimas décadas se han impulsado estudios de viabilidad para su reintroducción en el archipiélago, aunque con oposición de parte del sector pesquero local.[4]

Geografía

El islote de Lobos es una pequeña formación volcánica de unos 6 km² de superficie y 13,7 km de perímetro litoral, situada a unos 2 km al noreste de la isla de Fuerteventura y a 8 km al sur de Lanzarote, separadas por el estrecho de la Bocaina. Desde la localidad majorera de Corralejo se distingue con claridad el perfil del islote, separado por un canal somero —conocido como «El Río» o «Paso de la Orchilla»— cuya profundidad media no supera los 10 metros.[5] Administrativamente pertenece al municipio de La Oliva, en la provincia de Las Palmas.

El relieve es de origen volcánico reciente, vinculado al ciclo eruptivo que formó el norte de Fuerteventura durante el Pleistoceno. Destaca la elevación denominada La Caldera —también conocida como El Filo La Herradura—, un cono volcánico erosionado de 127 metros de altitud que constituye el punto más elevado del islote.[6] El resto del terreno se compone de lavas basálticas y playas fósiles, con sectores arenosos generados por el transporte eólico desde las vecinas dunas de Corralejo.[7]

Flora y fauna

El islote está protegido en su totalidad como parte del Parque natural del Islote de Lobos y alberga una elevada diversidad biológica. Se han catalogado más de 130 especies vegetales, entre ellas comunidades de Launaea arborescens, Lycium intricatum y Traganum moquinii, características de ambientes áridos costeros y salinos.[8] En cuanto a la fauna, destacan colonias de aves marinas como la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) y la garceta común (Egretta garzetta), así como la presencia estacional de la hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae), subespecie endémica en peligro de extinción.[9]

Los fondos marinos que rodean el islote constituyen un área de reserva submarina de gran riqueza ecológica. En ellos abundan las praderas de Cymodocea nodosa y comunidades de sargos, viejas, meros y otras especies propias del ecorregión macaronésica.[10] Debido a su alto valor ambiental y paisajístico, el islote está incluido en la Red Natura 2000 y en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos.

Historia

Recientes investigaciones arqueológicas realizadas por un equipo de la Universidad de La Laguna demuestran que los romanos llegaron a establecer un asentamiento al menos estacional en la isla para obtener el preciado tinte púrpura.[11] Según las dataciones cronológicas de las cerámicas de las ánforas, dicho asentamiento romano tuvo uso industrial durante casi dos siglos, aproximadamente desde el I a. C. hasta el siglo I d. C..

En 1402, durante la conquista de las islas Canarias por Jean de Béthencourt, el islote de Lobos fue utilizado por su socio Gadifer de La Salle para aprovisionarse, cazando lobos marinos.[12]

La isla fue frecuentada por piratas que aprovechaban la relativa seguridad del islote, debido a la ausencia de población estable, para refugiarse y hacer reparaciones de sus barcos en sus ensenadas.[13] Esta situación cambió cuando, a partir de 1860, se inició la construcción del faro de Punta Martiño, en el extremo norte de la isla, estableciéndose una población permanente, aunque muy reducida. Los trabajadores portugueses, encargados de la construcción del faro, levantaron una pequeña colonia de chozas de piedra en el lugar conocido como «Llano de los Labrantes». Además construyeron caminos hacia el «puertito», lavaderos, corrales y varios aljibes subterráneos para recoger agua de lluvia. Uno de ellos, el de la «Hoya de las Lagunitas», tiene capacidad para unos 40 000 litros. El faro se iluminó por primera vez el 30 de julio de 1865.[13]

En Lobos nació, en 1903, la poetisa y ensayista Josefina Pla, hija del farero. Tiene una estatua en la isla, próxima a la playa de la Concha,[13] hoy de La Calera por la proximidad de un horno de cal que funcionó eficazmente para disponer del material necesario para la construcción de sus escasas y diminutas edificaciones.[14]

La isla de Lobos fue adquirida a lo largo de los siglos siglo XIX y XX por diversos propietarios. En la segunda mitad del siglo XX, aprovechando el desarrollo turístico de las islas Canarias, hubo varios proyectos urbanísticos en el islote aunque no llegaron a hacerse realidad.[15] Finalmente, la edificación fue prohibida con la declaración de la isla como parque natural.[13]

El islote estuvo habitado hasta 1968 por un farero, Antonio Hernández Páez (Antoñito el Farero), y su familia. El faro fue restaurado y hoy en día funciona automáticamente.

La isla de Lobos fue declarada parque natural en el año 1982, formando el parque natural de las Dunas de Corralejo e Isla de Lobos. Posteriormente, en el año 1994, este parque natural se reclasifica como dos parques diferentes: el parque natural de Corralejo y el parque natural del Islote de Lobos. A su vez fue declarada Zona de especial protección para las aves (ZEPA) de la Red Natura 2000.[16]

En mayo de 2007, la propiedad de la isla, hasta entonces de titularidad privada, fue cedida al Ministerio de Medio Ambiente de España, convirtiéndose en el dueño de la mayor parte del islote.[13]Hasta entonces el propietario de la isla había sido Riu Hotels & Resorts, quien negoció con el gobierno para adquirir a cambio una ampliación en la concesión para ocupar el suelo en el que estaban situados dos hoteles de su cadena de manera ilegal.[17]

Turismo

El acceso al islote de Lobos está regulado para garantizar la conservación del espacio natural protegido. Desde enero de 2019 es obligatorio solicitar un permiso previo gratuito gestionado por el Cabildo de Fuerteventura a través de la plataforma «LobosPass», con un máximo de 400 visitantes diarios distribuidos en dos turnos de mañana y tarde.[18][19]

El transporte se realiza en barco desde Corralejo, con un trayecto aproximado de 15 a 20 minutos operado por navieras autorizadas.[20][21] En el islote existen senderos señalizados que permiten recorrer zonas como la Montaña La Caldera, el Faro de Punta Martiño y la playa de La Concha, además de un pequeño punto de restauración junto al embarcadero.

Las actividades más frecuentes son el senderismo, el baño y el buceo ligero, estando prohibidas la acampada, la pesca deportiva y la pernoctación, conforme al Plan Rector de Uso y Gestión del parque natural.[22][23]

Galería

Referencias

Enlaces externos

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