En 1670 se inicia la construcción de la actual iglesia de la Concordia, por instrucción del obispo Diego Osorio y a cargo de Florian Reynoso, dedicada a la Sta. Cruz y a San Felipe Neri, sobre la que fuera Iglesia de la Veracruz, empezándose a construir desde sus cimientos, ya que la existente estaba muy deteriorada y fue derruida.
A partir de 1692 se empieza a construir el oratorio de San Felipe Neri, que inició como una casita de ejercicios entre la capilla de Jesús y los cuatro cuartos que habitaban los concordantes. Para entonces el complejo contemplaba: templo, claustro, aposentos y cuartos accesorios.[1]
Al siglo siguiente se continuaron los trabajos de construcción de la Casa de Ejercicios, entre 1771 y 1790, y fue gracias al padre Cayetano Medina. La casa llegó a contar con 36 aposentos y áreas comunes como: una capilla, un refectorio, confesionarios y deambulatorios. En el interior de esta edificación hay un patio que hoy en día se conoce como "De Los Azulejos", que se distingue por una peculiar decoración a base de ladrillo, azulejo de talavera, piedra laja y yesería.
En la Casa de Ejercicios había una imprenta en la que se elaboraban los billetes de lotería (de donde sacaban recursos), fue ahí donde se imprimió el Plan de Iguala en 1816 en el que se proclama la emancipación de la Nueva España. Posteriormente, el padre Joaquín Furlong envió una imprenta a las fuerzas independentistas. También en esta casa de imprimió “La Abeja Poblana” primer periódico de la ciudad.[2]
Durante la Guerra de Reforma, en el sitio de 1856, la Concordia fue de los edificios más afectados, sin embargo el Patio de los Azulejos no sufrió daño.
La aplicación de las Leyes de Reforma consiguió la expropiación de la Casa de Ejercicios del oratorio de San Felipe Neri, pero los concordantes acudieron al hermano del padre Joaquín Furlong, Cosme Furlong, para pedir su intervención y así recuperaron la casa con la condición de que se utilizara para fines diferentes a los originales, por lo que el claustro se convirtió en la escuela Gabino Barreda.[3]
En 1914 este oratorio fue invadido por el gobierno, saqueando gran parte del archivo, pinturas, esculturas y objetos ornamentales para uso de la iglesia. Ante estos hechos, se abandonó el recinto y desde entonces se le arrendó a una logia masónica.
En 1995 la Secretaría de Cultura de Puebla instala una escuela de talavera en el Patio de los Azulejos, misma que dejó de funcionar a raíz del sismo de 1999, cuyos daños fueron reparados en trabajos recientes de restauración.