Su carrera política inicia en 1905 al ser nombrado diputado en la dieta regional de Galitzia, haciendo parte integral de varios comités y sociedades durante ese lapso de tiempo. Agregado a esto, se enfoca en el activismo católico, integrándose en la organización de diferentes congresos eucarísticos, centrándose fuertemente en la organización de eventos católicos y dedicándose en cuerpo y alma a las actividades filantrópicas, por lo que en el año de 1913 es elegido presidente del comité de la Cruz Roja de Galitzia.
Con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial, el príncipe Pawel centra todos sus esfuerzos en reforzar la red de hospitales y de asistencia del comité de la cruz roja en Galitzia. Ello lo obliga a abandonar su propiedad en Siedliska, para trasladarse a Leopólis, en donde se encarga de primera mano en mantener el funcionaminto de los hospitales que tenía a cargo. Con la cercanía de las tropas rusas hacia la ciudad, el príncipe, junto con su familia, se dirigen hacia Cracovia. Es en esta evacuación en la cual su hijo, Alfred, se une a las fuerzas austro-húngaras, muriendo en el frente oriental en el año de 1916.
Llegada la independencia de Polonia después de años de ocupación extranjera, Helena Paderewska convoca a todas las organizaciones vinculadas con el movimiento internacional de la Cruz Roja existentes: el comité de la cruz roja de la Polonia del Congreso subsidiario de la cruz roja rusa, el comité de la cruz roja de Galitzia y Lodomeria, dirigido por Pawel Sapieha, y otras organizaciones similares. Por unanimidad, se define que sea el príncipe Pawel quien dirija la organización en sus primeros pasos. Sin embargo, en agosto de 1919 renuncia, dejando el cargo a Helena Paderewska.
Al retirarse de la cruz roja, decide enfocar sus esfuerzos en sus propiedades, especialmente en Siedliska, reconstruyendo los molinos, haciendo programas de riego y gestionando obras de mejoramiento para su propiedad. Sin embargo, no deja de involucrarse en el activismo católico, siendo parte de varias sociedades y cofradías. Con la avanzada de la guerra polaco-soviética, evacua su finca de Siedliska, y se entera de que su hijo menor, Pawel María es herido de gravedad. Su hija María profesa votos religiosos en los años 20, y es en ese periodo de tiempo en el cual colabora junto con su hermano menor, Adam Stefan, a la postre arzobispo de Cracovia, para la logística y ejecución de diferentes congresos eucarísticos internacionales y nacionales.
Se retiraría de la vida pública en los años 30, falleciendo por problemas derivados de una angina de pecho, en 1934, a la edad de 74 años en su finca de Siedliska.