Pedal de crescendo
From Wikipedia, the free encyclopedia


Un pedal de crescendo es un pedal que se encuentra comúnmente en órganos de tubos medianos y grandes (así como en órganos eléctricos), ya sea parcial o totalmente integrado en la consola del órgano. Al avanzar el pedal hacia adelante, va activando los registros poco a poco, y al retrocederlo, los desactiva. La adición de registros, siguiendo un orden de los más suaves a los más fuertes, produce el efecto de crescendo, y de manera inversa, un diminuendo, cuando los registros se desactivan. En la práctica, el uso del pedal de crescendo generalmente no mueve las manecillas de registro ni las lengüetas de la consola; los registros se activan electrónicamente dentro del órgano. A menudo, se dispone de luces indicadoras en la consola para informar al organista cuándo está activado el pedal de crescendo y hasta qué punto está accionado.[1] El pedal de crescendo se ubica directamente sobre el teclado de pedal, a la derecha de cualquier pedal de expresión que pueda estar presente,[2] a menudo está ligeramente elevado para poder identificarlo fácilmente al tacto.[3] Cuando el pedal esta completamente "cerrado", solo los registros que estén físicamente activados (extraídos) seguirán sonando. La posición normal del pedal de crescendo es totalmente cerrada (con la parte superior del pedal retraída hacia el organista). Debido al control limitado que tiene el organista sobre los registros que se activan con este pedal, y a su uso poco frecuente en la literatura organística, el pedal de crescendo se utiliza mucho menos que el pedal de expresión, y son muchos los órganos que ni siquiera tienen pedal de crescendo.[3]
En la actualidad, la caja expresiva y el rodillo de crescendo se emplean comúnmente en órganos de nueva construcción, mientras que, salvo pocas excepciones, el wind swell (regulador de viento) ha caído en desuso.
Poco después de la introducción del crescendo orquestal dentro del contexto en la época del movimiento musical conocido como la "Escuela de Mannheim" en la segunda mitad del siglo XVIII, la capacidad de tocar el órgano de tubos de manera expresiva se convirtió en un tema central en la construcción de órganos, ya que el instrumento era considerado entonces como "poco vivo" o "carente de dinamismo". Para superar esta limitación, uno de los principales virtuosos del órgano de la época, Georg Joseph Vogler, se dedicó a encontrar un modo de dotar al órgano de un dispositivo de expresión. Vogler ideó una solución para dotar al órgano de tubos de dinámica: la caja expresiva. En este dispositivo, los registros se instalan dentro de una caja equipada con puertas o persianas que pueden abrirse y cerrarse mediante una palanca manual o un pedal, con el fin de modificar el nivel sonoro del instrumento. Vogler también propuso usar un dispositivo llamado wind swell, que consiste en una válvula que varía el flujo de aire en los tubos, sin embargo presentaba el problema que al cambiar el flujo de viento los tonos de los tubos cambiaban, por lo que su uso fue escaso. Al mismo tiempo de estos descubrimientos de Vogler, Justin Heinrich Knecht describió cómo lograr un efecto de crescendo añadiendo manualmente una serie de registros de manera sucesiva. Pasaron varios años desde la publicación del tratado de Knecht hasta que se desarrolló el primer dispositivo mecánico, en forma de un sistema de palanca accionada con la rodilla, creado por Georg Christian Friedrich Schlimbach, con el fin de liberar las manos de la tarea de accionar los registros manualmente.[4]
Hoy en día, normalmente todos los órganos tienen pedal de crescendo, la progresión de los registros se controla mediante una rueda accionada con el pie, lo que da nombre al dispositivo: rodillo de crescendo. En los instrumentos modernos, el orden en que se incorporan los registros puede programarse libremente gracias a la interfaz electrónica.[4]