Pedro Díaz de Cienfuegos nació el 15 de enero de 1652 en la parroquia de Tuña, perteneciente al Tineo, en Asturias.[3] Hijo de Álvaro Cienfuegos y María Villazón Queipo de Llano, entre sus familiares más conocidos destacan sus hermanos, Álvaro Cienfuegos, cardenal, jesuita y arzobispo de Monreale, José Cienfuegos, inquisidor en Valladolid y México, Bartolomé Cienfuegos, heredero del mayorazgo paterno y sus hermanas Leonor y María.[4]
El 12 de agosto de 1686 a la edad de 34 años, fue presentado como candidato a suceder al fallecido prelado Cristóbal Bernaldo de Quirós en la diócesis de Popayán, siendo confirmado el 17 de noviembre y preconizado como obispo el 13 de agosto de 1687 en Roma por su santidad papa Inocencio XI.[1]
Posteriormente se embarcó hacia su nueva cátedra, arribando a la ciudad de Popayán el 3 de abril de 1689 tras atravesar el páramo de Guanacas,[1] tomando posesión del obispado de forma inmediata. Durante su apostolado se dedicó a las labores de evangelización que fueron registradas a la corona por medio de cartas,[5] especialmente se enfocó en la zona andina donde habitaba el pueblo nativo de los nasa, aborígenes apartados y resistentes a la conversión al catolicismo.[6]
De igual forma, realizó diversas expediciones para recorrer parte del extenso territorio de la diócesis, por ejemplo, se registra una visita suya a la 'Ranchería de San Jacinto de los Osos'' (actual Diócesis de Santa Rosa de Osos) en el año de 1690;[7] durante aquel mismo viaje se tiene notificada una visita a la población de Rionegro en las estribaciones de la provincia de Antioquia, siendo recibido por don José Correa y Soto, regente del curato.[8]
A lo largo de sus casi 10 años al frente de la iglesia payanesa pudo costear a sus expensas la adquisición de un órgano que se instaló en el coro de la insipiente segunda catedral de Popayán.[1]
A comienzos de 1696 y tras 9 años y 192 días de presidir la sede catedralicia de Popayán, fue designado por el papa Inocencio XII como obispo de Trujillo,[2] en el Virreinato del Perú que se encontraba inmerso en una crisis de sede vacante tras la muerte de monseñor Francisco de Borja y Miguel acaecida 7 años atrás,[9] sumado a la renuncia prematura de su sucesor Juan de Bastamente y al deceso de Pedro de La Serena, ninguno de los cuales pudo tomar posesión de la diócesis.
El 20 de febrero se hizo efectivo su nombramiento, por lo que el 7 de septiembre de 1696 dejó Popayán para adentrarse en viaje hacia su nueva sede episcopal,[1] arribando a Trujillo y tomando posesión de su obispado el 26 de marzo de 1697.[6]
Durante su corto mandato, realizó varias visitas pastorales a las parroquias de su territorio, entre las que destaca una en el año de 1701 que partió de Piura con el fin de combatir los denominados “curas vagos”, que se paseaban a lo largo de la diócesis ofreciendo sacramentos sin la correspondiente autorización del ordinario del lugar.[10]
En el desarrollo de su último viaje pastoral en Piura y durante su estadía en la población de San Juan de Catacaos,[6] terminaría falleciendo repentinamente en la noche del 9 de enero de 1702 a sus 49 años. Fue sepultado en primera instancia sin pompa en la Iglesia de San Juan Bautista de Catacaos siendo posteriormente trasladado a la Catedral de Trujillo por su sucesor.[10]