Pedro López de Ayala y Carrillo
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| Pedro López de Ayala y Carrillo | ||
|---|---|---|
| III conde de Fuensalida | ||
|
Escudo de los condes de Fuensalida. | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1471 | |
| Fallecimiento |
26 de marzo de 1537 | |
| Sepultura | Capilla de Santo Tomé de Toledo. | |
| Familia | ||
| Casa real | Casa de Ayala | |
| Padre | Alfonso de Silva | |
| Madre | María Carrillo | |
| Cónyuge |
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| Hijos | Véase Descendencia | |
Pedro López de Ayala y Carrillo (Toledo, 1471-26 de marzo de 1537), III conde de Fuensalida y gobernador del reino de Galicia.
Era hijo de Alfonso de Silva y su esposa María Carrillo, pero quedó huérfano al año siguiente de nacer.[1] Fue criado por su abuelo, Pedro López de Ayala, primer conde de Fuensalida, que le encerró en el castillo de Guadamur[2] y lo presionó para vender la villa de Cedillo al secretario real Fernán Álvarez de Toledo por un millón de maravedíes, operación concretada en enero de 1487.[3] A finales de abril de 1489 heredó el condado de Fuensalida de su tío, Pedro López de Ayala y Silva, que murió sin hijos legítimos.[4] La esposa de éste, Aldonza Carrillo de Guevara, se apoderó de la fortaleza de Guadamur para evitar su toma de posesión por el nuevo conde, pero finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo satisfactorio en julio de 1489, por el cual Pedro de Ayala recibiría la fortaleza y heredad de Guadamur a cambio de un juro de 60 000 maravedíes anuales de por vida, entre otras compensaciones.[5]
El conde ejerció en Toledo los oficios de alcalde mayor y alguacil mayor, tradicionales de la familia, y por el segundo percibía al año un sueldo de 80 000 maravedíes.[3] La consolidación de la figura del corregidor en esta ciudad, impulsada por los Reyes Católicos, sirvió para recortar las atribuciones de ambos cargos y negarles la posibilidad de veto de cualquier acuerdo municipal.[6] Pero después de la muerte de Isabel la Católica, el conde entró en la órbita del nuevo rey Felipe el Hermoso y éste le restituyó en sus plenas facultades, con el privilegio de tener vara y nombrar alguaciles de su mano, le concedió una merced de 300 libras por «servicios especiales» en 1502 y lo nombró como su montero mayor, con un salario de 100 000 maravedíes, el 21 de agosto de 1506.[6] Asimismo, también le ordenó que formase una hueste de 50 lanzas y la tuviese bajo su mando a costa de la hacienda real.
En 1506 fue uno de los caballeros toledanos que se comprometió, bajo juramento y pleito homenaje, a guardar la paz en la ciudad y no participar de ningún altercado que pudiese surgir en ella.[7] Ello no evitó, sin embargo, el recrudecimiento de la guerra de bandos entre los Ayala, familia a la que pertenecía, y sus rivales los Silva, que al año siguiente se enfrentaron en un grave refriega callejera que dejó varios muertos y numerosos heridos.
En 1518, ya en el reinado de Carlos I, el conde fue nombrado gobernador general del reino de Galicia, al frente del cual estuvo ocho años.[8] Terminada su gestión, cedió el oficio de alguacil mayor de Toledo a su sobrino y heredero Álvaro de Ayala en 1529.[9] Pocas horas antes de morir, el conde otorgó un segundo testamento y un codicilio final el 25 de marzo de 1537.[10] Entre otras disposiciones contenidas en el testamento, pedía que su cuerpo fuese enterrado en la capilla de Santo Tomé de Toledo, fundaba un hospital en Fuensalida y nombraba heredera de sus bienes libres a su esposa Francisca de Ribera, a quien además le debería ser entregada la fortaleza de Guadamur, y como heredero del mayorazgo a su sobrino-nieto Pedro López de Ayala.[11]