Pedro Valera y Jiménez

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Predecesor Fernando del Portillo y Torres
(Sede suprimida entre 1802 y 1816)
Ordenación sacerdotal 5 de abril de 1781
Ordenación episcopal 15 de febrero de 1818
por Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle
Pedro Valera y Jiménez


Arzobispo de Santo Domingo
Primado de las Indias
14 de abril de 1817-19 de marzo de 1833
Predecesor Fernando del Portillo y Torres
(Sede suprimida entre 1802 y 1816)
Sucesor Tomás de Portes e Infante [nota 1]
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 5 de abril de 1781
Ordenación episcopal 15 de febrero de 1818
por Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle
Información personal
Nacimiento 1757
Santo Domingo, Capitanía general de Santo Domingo, Virreinato de Nueva España, Imperio Español
Fallecimiento 19 de marzo de 1833 (76 años)
Santiago de Cuba, Capitanía general de Cuba, Virreinato de Nueva España, Imperio Español
Profesión Doctor en Teología
Alma mater Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Santo Domingo)

Pedro Valera y Jiménez (Santo Domingo, ca. 1757 – Santiago de Cuba, 19 de marzo de 1833) fue un prelado criollo. Fue el primer nacido en la Capitanía General de Santo Domingo en ser arzobispo de Santo Domingo.[1][2]

Orígenes y formación

Nació alrededor de 1757 en Santo Domingo. Fue hijo de Cristóbal Valera e Isabel Jiménez, emigrantes procedentes de Canarias. Tras doctorarse en Teología en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, fue ordenado sacerdote el 5 de abril de 1781.[3] [4]

En los primeros años de su ministerio sirvió como sacerdote rural en Bayaguana y Boyá, y posteriormente, en 1783 fue designado párroco de la Catedral de Santo Domingo.

Emigración tras el Tratado de Basilea

Tras la firma del Tratado de Basilea en 1795, mediante el que España cedió toda la isla de La Española a Francia, gran parte del clero abandonó la isla. En este contexto, Valera emigró a Venezuela, instalándose definitivamente en Cuba en 1801 y residiendo en San Cristóbal de La Habana. [3]

Regreso a Santo Domingo

Concluida la Guerra de la Reconquista y restaurado el dominio español en 1809, regresó a la provincia de Santo Domingo. [5] Sin embargo, debido a los conflictos bélicos, en 1802, Pío VII había promulgado la bula In Universalis Ecclesiae regimine, que entre otras cuestiones suprimía la sede de Santo Domingo, pasando el territorio a pertenecer a la diócesis de Puerto Rico.[6]

Carrera episcopal

Aunque su nombre ya estaba propuesto para la sede desde 1811, [1] no fue hasta el 28 de noviembre de 1816 cuando, mediante la bula Divinis praeceptis, Pío VII restauró la provincia eclesiástica de Santo Domingo y la reconoce como primada de Indias. [6]

La preconización papal llegó el día 14 de abril de 1817, recibiendo la consagración episcopal en la catedral de San Juan de Puerto Rico el 15 de febrero de 1818, de manos de su obispo Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle. [4][5]

Arzobispo primado de Santo Domingo

Durante su arzobispado, Valera se dedicó a la reorganización del gobierno eclesiástico de la archidiócesis. Promovió la apertura del seminario conciliar e impulsó la formación del clero, ordenando a varios sacerdotes. También alentó la reapertura de la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, aunque este proyecto se vio limitado por las dificultades económicas y políticas del periodo. [5]

En el ámbito social y pastoral, se le atribuye una actitud de austeridad personal y ayuda a las personas necesitadas, así como esfuerzos por mantener la vida religiosa en un contexto de inestabilidad política y económica. Durante su gobierno se aplicaron medidas extraordinarias como destinar las propiedades de los conventos vacíos a apoyar la actividad del seminario y los hospitales o la supresión temporal de los diezmos, con el objetivo de favorecer el progreso y recuperación agrícola.[5]

Últimos años y exilio

Durante la ocupación haitiana de Santo Domingo, iniciada en 1822, surgieron tensiones entre el arzobispo español y las autoridades civiles haitianas. [5] Fruto de estas tensiones, el 28 de julio de 1830 el arzobispo primado fue forzado a abandonar Santo Domingo, partiendo a Cuba. [3]

El 23 de enero de 1833 fue nombrado administrador de la diócesis de La Habana por real cédula de Fernando VII. La diócesis estaba en sede vacante desde la muerte de Juan José Díaz de Espada el año anterior.

El arzobispo Valera tomó posesión de la sede el 7 de marzo de 1833, sin embargo, murió a causa de la epidemia de cólera-morbo asiático que asoló la ciudad aquel año. Fue sepultado en el Cementerio de Espada en esa ciudad el mismo día de su muerte. [3]

Interpretaciones históricas

La figura de Pedro Valera y Jiménez ha sido interpretada por la historiografía dentro del marco del régimen del patronato real español sobre la Iglesia y de la mentalidad eclesiástica de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Su lealtad a la monarquía española y a la estructura tradicional de la Iglesia ha sido señalada como una postura coherente con su contexto histórico, más que como una posición ideológica excepcional. [7]

Notas

Referencias

Bibliografía

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