Se han recuperado restos óseos de varios sitios arqueológicos, ya que constituía un componente importante de la dieta de los amerindios prehistóricos.[1] El sitio más antiguo es Hichmans' Shell Heap en Nieves, que es de la época arcaica y está fechado entre el 790 a. C. y 520 a. C. El más reciente es Sulphur Ghaut, también está en Nevis, fechado entre los años 900 y 1200, y que pertenece al período pos-saladoide. Otros sitios en Nieves incluyen Hichmans (entre 100 a. C. y 600 d. C.), Indian Castle (entre 650 y 880) y Coconut Walk, de fecha desconocida. El único hallazgo en San Eustaquio se dio en Golden Rock (entre 80 a. C. y 980 d. C.). En San Cristóbal están presentes en Sugar Factory (de 700 a 1000), Bloody Point (de 660 a 1115) y Cayon (sin datar).[2]
Documentalmente también hay registros de la presencia de la especie en épocas posteriores, aunque no son inequívocos. George Percy menciona avistamientos en 1606, aunque su descripción también puede deberse a ejemplares de Dasyprocta, una especie introducida desde otras islas. Hay referencias de 1631 (San Cristóbal) y 1720 (Nieves) de que los nativos se alimentaban de roedores, pero podría tratarse de Rattus rattus, otra especie introducida. Incluso durante los siglos posteriores se mencionan avistamientos de roedores inusuales, los cuales se presume sean de Pennatomys nivalis. El último de los cuales es de 1930.[2] En 2009 se organizó una expedición para localizar ejemplares vivos, pero no se pudo hallar ninguno.[1] Se cree que la extinción se debió a la introducción de especies, como Rattus rattus y Herpestes javanicus auropunctatus.[2]
No existen diferencias morfológicas conocidas entre las tres poblaciones, pero Turvey y sus colegas encontraron que los animales de Nieves fueron ligeramente más pequeños que las de las otras dos islas. Tal diferencia en el tamaño podría estar relacionado con el hecho de que San Cristóbal es mayor que Nieves, en conformidad con la tendencia de que los animales se hacen más grandes en las islas más grandes. Sin embargo, Turvey y sus colegas también observaron que el material hallado en San Cristóbal consistió en individuos mayores que los de Nieves; por lo tanto, la diferencia de tamaño puede deberse a diferencias en el modo de explotación.[2]