La investigadora Beatriz Rossells menciona que hacia 1850 aparecieron arlequines y dominós en las festividades de La Paz. Entre ellos se encontraban los pierrots, porque en la tradición europea pierrot y arlequin son dos personajes inseparables que deben presentarse conjuntamente.[5]
Una de las maneras en que la población paceña adaptó el pierrot europeo fue a través del pepino, quien fue registrado por primera vez en el carnaval de La Paz a inicios del siglo XX, basándose en una fotografía de 1908, aunque es muy probable que ya existiera a finales del siglo XIX. El pepino solía cargar una bolsita con mixtura, serpentina y sostenía un matasuegras confeccionado de trozos de cartón con el cual “golpeaba” a los que le “molestaban”, bailaba, saltaba y jugaba con los niños, quienes le gritaban: “pepino chorizo sin calzón” para posteriormente pedirle "chauchita, chauchita" y él arrojaba monedas y mixtura. Los niños, al intentar levantarlos, eran “golpeados” con el matasuegras”.[6]
Resalta la identidad mestiza del personaje, al desligarse del pierrot europeo y ser reinterpretado, incluyendo elementos del kusillo, principalmente en el uso de la máscara. Además, el pierrot y el arlequín deben entretener a la población con bromas y bufonadas que se la realizan entre sí mismos; el pepino hace bromas directamente a los espectadores, siendo jocoso y divertido, y haciendo ver como tontos a los demás desde el anonimato, gracias al uso de la máscara y al cambio de la voz.[7]