Perubólica

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La perubólica[1] —de Perú y (antena) parabólica— es un término usado en Colombia para referirse a cableoperadores comunitarios (asociaciones de antenas parabólicas), algunos de ellas ilegales, que distribuyen señales de televisión de libre recepción (o incidentales) en satélites. Aunque en su apogeo (durante la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI) algunos canales de México y Brasil eran muy comunes en sus parrillas, los canales peruanos tenían presencia permanente y gozaban de gran popularidad.

Las perubólicas fueron utilizadas como alternativas más baratas a los entonces costosos sistemas de televisión por cable, y también al entonces monopolio público de Inravisión en televisión abierta, que se rompió en 1998, el cual, a pesar de sus virtudes, sufría de grandes limitaciones (franjas no comercializables, fragmentación de la programación que dificultaba transmisiones especiales como las olimpiadas o noticias de última hora, etc.).

En 2001, el crítico de televisión colombiano Germán Yances afirmó que «lo que pase con la televisión del Perú es de incumbencia nacional en Colombia, en la medida en que esos canales son parte importante del menú diario de imágenes que millones de hogares reciben a través de las antenas parabólicas».[1][2] Personalidades y programas peruanos se hicieron famosos en Colombia gracias a estos sistemas, [3][1] según lo han recordado públicamente celebridades colombianas como el actor Andrés Parra.[2]

La televisión en Colombia fue, entre 1954 y 1998, monopolio estatal, ejercido inicialmente por la Televisora Nacional, parte de la Radiodifusora Nacional de Colombia, y luego por Inravisión, creado en 1963. A mediados de los años 1980 las opciones de televisión para la mayoría de los colombianos se reducían a los público-comerciales Cadena Uno y Cadena Dos, que funcionaban con un sistema mixto (el Estado era dueño de las concesiones y operaba los canales, mientras que empresas privadas llamadas programadoras suministraban los contenidos), y al educativo y cultural Canal de Interés Público. En 1985 surge Teleantioquia, el primer canal regional, al que seguirían Telecaribe y Telepacífico, que comenzaron transmisiones en 1986 y 1988, respectivamente.

Los sistemas de antenas parabólicas empezaron a aparecer hacia 1985 y, por su bajo costo (ya que los propietarios de las antenas solían distribuir sus señales en barrios o pueblos cercanos, cobrando apenas una cuota de mantenimiento anual), se volvieron inmensamente populares en buena parte de Colombia. Para 1995, ya había 15 000 sistemas operando en todo el país.[4] Operadores de TV por suscripción como TV Cable en Bogotá surgirían hacia 1987.

La Constitución Política de 1991 generó cambios en la industria de la televisión en Colombia, como el establecimiento de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), que empezó a funcionar en 1995 y relevaba a Inravisión de sus funciones regulatorias permitiéndole concentrarse en sus labores como radiodifusor público. Durante los años 1990 entraron en funcionamiento nuevos canales regionales (todos públicos): Telecafé, Televisión Regional del Oriente, TV Andina y Teleislas. También entraron en operación dos canales para la capital Bogotá: Canal Capital (público) y Citytv Bogotá (privado con ánimo de lucro propiedad del periódico El Tiempo, que también fue uno de los accionistas iniciales de TV Cable Bogotá). En 1997 se licitaron dos concesiones de televisión nacional privada con ánimo de lucro: se postularon las programadoras RCN TV, Caracol TV y Producciones PUNCH; las dos primeras resultaron ganadoras, dejarían los canales público-comerciales y comenzarían transmisiones el 10 de julio de 1998, día de la final de la Copa Mundial de la FIFA de 1998. La entrada al aire de los canales privados y la crisis económica de 1999 debilitarían y acabarían con el sistema mixto.[5]

En algunos casos la cobertura de las cadenas nacionales y regionales de Inravisión, y más tarde de los dos canales privados, no era completa, lo que obligaba a la instalación de una parabólica en zonas donde no podían recibirse de manera abierta las señales colombianas, como en el caso de Potreritos en Junín, localidad del departamento de Cundinamarca a menos de una hora de Bogotá, donde las informaciones colombianas se recibían exclusivamente por radio. En el área urbana de Junín, los habitantes tenían que pagar por recibir el Canal 1 y el Canal A.[6]

Finalmente los operadores satelitales DirecTV y Sky iniciaron sus transmisiones en 1998, lo que brindaría más opciones para los televidentes colombianos. A medida que los costos de las suscripciones empezaron a bajar, algunos usuarios cancelarían su suscripción a la perubólica y la cambiarían por alguno de estos operadores de cable o de satélite.

Historia

Influencia

Referencias

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