Período Formativo en Ecuador
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En la arqueología ecuatoriana, el período Formativo se refiere al espacio de tiempo ubicado entre el período precerámico y el período de desarrollo regional. El término formativo es un concepto más o menos equivalente al Neolítico europeo, y se refiere al proceso por el cual se desarrollan ciertas prácticas como la agricultura, la ganadería o la fabricación de cerámica, las cuales resultan en la transición del estilo de vida nómada, propio de los primeros grupos humanos, al estilo de vida sedentario. Cabe aclarar que el concepto de formativo no es exclusivo para la arqueología ecuatoriana, ya que ha sido utilizado extensamente por los arqueólogos en todas las regiones del continente americano.[1] Los procesos propios del período formativo trajeron consigo grandes transformaciones para las culturas prehispánicas, las cuales incluyen el crecimiento de la población, y posiblemente la división de la sociedad en clases.
En el caso del Ecuador, se podría decir de manera general que el período formativo comienza al rededor del 4400 a. C.,[2] y que se extiende hasta más o menos el año 400 a. C.[3] Sin embargo, el inicio de este período no se dio de manera uniforme en todo el territorio del país. Este tiene su comienzo en la provincia de Santa Elena, desde donde se extiende rápidamente a lo largo de la costa para posteriormente expandirse hacia la sierra y la amazonía. Las islas Galápagos, por otro parte, no fueron habitadas hasta el período colonial, por lo que no existió un período formativo en esta región.
El formativo en la costa
El período formativo en la costa ha sido mucho más estudiado que en las otras regiones del país. Sus orígenes se remontan a la cultura Las Vegas, la cual perteneció al período precerámico, ya que fueron ellos quienes comenzaron el lento proceso de la domesticación de plantas que eventualmente llevaría a la aparición de una sociedad agrícola. Entre las plantas que estos empezaron a cultivar se encuentra el algodón, el zambo y varias especies de frijoles. Sin embargo, parece que la transición al período formativo solo fue posible una vez que se introdujo el maíz.[4]
El formativo costero suele dividirse en 3 etapas cronológicas:
Formativo Temprano

Si bien originalmente se pensó que las primeras culturas del período formativo habrían sido extranjeros que se asentaron en las costas de la península de Santa Elena, hoy se sabe que esta idea era una noción equivocada, ya que se ha demostrado que existe continuidad entre la Cultura las Vegas y las primeras culturas formativas. Dicha continuidad se evidencia en las herramientas de piedra que estas fabricaban, ya que son casi idénticas. Sin embargo, es difícil definir el momento exacto en el que la transición precerámico-formativo tuvo lugar.[5] Normalmente se acepta que esta ocurre alrededor del 4400 a. C.,[6] fecha en la cual empieza a aparecer cerámica en los sitios arqueológicos, indicando la adopción de la alfarería.[5]
La primera de estas culturas formativas en Ecuador es la Cultura Valdivia (4400-1500 a. C.), y posiblemente también se trata de la primera cultura formativa de todo el continente. Los valdivianos habitaron casi toda la costa ecuatoriana. Uno de los elementos más característicos de la cultura valdivia fue la fabricación de figurillas de piedra o cerámica conocidas como Venus de Valdivia.
Formativo Medio

En este período floreció la cultura Machailla, la cual se dio entre el 1430 y el 830 a. C. Esta cultura se localizó en las zonas costeras, y su distribución geográfica fue más limitada que la de su cultura predecesora. Los Machalilla se centraron principalmente en zonas del centro de Manabí, Santa Elena y Guayas. Algunos estudiosos creen que esta reducción en el área de ocupación se debe a que el norte de Manabí habría quedado inhabitable después de una catastrófica erupción volcánica.[7]
En cuanto a la cerámica de la cultura Machalilla, parece que esta es una evolución directa del estilo Valdivia. Sin embargo, aparecen varias técnicas y formas nuevas, como las botellas de asa de estribo y la cerámica de color negro bruñido,[7] técnica que produce un acabado casi brillante. También se observa la continuidad de la tradición de las figurillas de cerámica, aunque estas son menos comunes en Machalilla y su estilo el claramente diferente. El cambio más notable ocurre en los ojos, que ahora se hacen con forma de grano de café.[7]
También hay evidencias de que los Machalillas crearon rutas comerciales con las culturas de la sierra ecuatoriana, intercambiando conchas de Spandylus, cosechadas en la costa, por obsidiana proveniente de las montañas. Como resultado de este comercio, estilos de cerámica muy similares al Machalilla empezaron a aparecer en la sierra.[7]
Formativo Tardío

Este período ocurre entre 1300 y 300 a. C., y da cabida a la cultura Chorrera. Esta es la más extensa de todas las culturas prehispánicas del Ecuador, ya que ocupó toda la región costa y extendió su influencia hacia la sierra. Pero ha decir verdad, los expertos no están seguros si se trata de una sola cultura, o si por el contrario se trata de varias culturas muy similares.[7] Por este motivo algunos expertos prefieren llamarla como el "Horizonte Chorreroide".[3]
Este período vio una gran expansión agrícola, la mayoría de las planicies aluviales en la costa fueron ocupadas para la agricultura e incluso algunas de las zonas altas. Algunos piensan que esta expansión podría haber resultado en la aparición de los primeros cacicazgos. Los lazos comerciales con la sierra que fueron establecidos durante el Formativo Medio siguieron en funcionamiento, por lo que chorrera tuvo también gran influencia sobre las culturas serranas.[7]
En lo que se refiere a la cerámica, se puede observar el surgimiento de nuevos estilos y técnicas. Como las vasijas con formas de plantas y animales y la creación de figurillas de gran tamaño hechas a molde, al contrario que las figurillas anteriores, que eran modeladas manualmente.[7]
Formativo en la sierra

El período formativo en la sierra ecuatoriana ha sido mucho menos estudiado que en la región costa. Esto se debe principalmente a que los sitios arqueológicos correspondientes a este período en la sierra suelen estar enterrados a bastante profundidad por debajo de la superficie, dificultando la tarea de encontrarlos y excavarlos. La intensa actividad volcánica en la sierra ecuatoriana es uno de los principales responsables de este fenómeno, ya que muchos sitios han sido enterrados baja gruesas capas de ceniza volcánica.[7]
Es interesante notar que al contrario que en la costa, en la sierra hay pocos casos de culturas que ocupen extensas áreas geográficas. La mayoría de culturas en esta región se limitan pequeñas áreas geográficas o a un solo sitio en algunos casos.[7]
A pesar de que las evidencias de la práctica incipiente de la agricultura son muy antiguas en la sierra (se ha demostrado que el maíz ya se cultivaba en la zona del Lago San Pablo por lo menos para el año 4250 a. C.[8]), la cerámica tardó mucho más tiempo en hacer su aparición, y por lo tanto se suele decir que el formativo serrano tiene su inicio después que el formativo costeño. Parece ser que las primeras culturas formativas de la sierra ecuatoriana tuvieron su origen en la región sur del país. El comienzo de culturas como Challuabamba (que habitó en la provincia del Azuay) o la cultura Catamayo (que habitó la provincia de Loja) ha sido fechado hasta los 2000 años antes de Cristo. Se cree que el formativo serrano tuvo su inicio en este lugar debido a su ubicación estratégica en medio de las mejores rutas de comercio entre la costa y la amazonía. Estas culturas se caracterizaron por producir cerámica de gran calidad, la cual tenía en ocasiones paredes tan delgadas que ha sido llamada como cerámica de "Cáscara de Huevo" (eggshell ceramics). Otra de sus características distintivas es la construcción con cimientos de piedra. Se cree que fueron estas culturas las primeras en desarrollar la metalurgia del oro en el país,[7] ya que en el sitio de Putushío (en Loja), se han encontrado pepitas de oro trabajadas que datan del año de 1470 a. C.[9]
En la región de la sierra norte destaca por otro lado la cultura Cotocollao, la cual habitó la zona de Quito. Esta ha sido fechada entre el 1800 y el 400 a. C. Destaca por su cerámica y por la fabricación de cuencos de piedra tallada y pulida. Al contrario que en la sierra sur, los cotocollao no hicieron arquitectura en piedra. Sus casas consistían principalmente en chozas rectangulares de bahareque. Otra cultura propia de la sierra norte es la cultura La Chimba, la cual habitó en la provincia de Imbabura, y tiene características muy similares a Cotocollao, la principal diferencia entre ambas en su estilo cerámico.[7] Se ha sugerido que estas culturas podrían haber convivido con culturas de nómadas cazadores y recolectores, las cuales habitaban en las zonas altas de las montañas, mientras que los agricultores formativos vivían en los valles internadinos.[10] Parece ser que la cultura cotocollao colapsó tras una catastrófica erupción del volcán Pululahua al rededor del 400 a. C.[7]
Formativo en la amazonía
El período formativo en la amazonía ha sido todavía menos estudiado. Probablemente la cultura más notable de esta región es la Mayo-Chinchipe-Marañón, los cuales vivieron en la provincia de Zamora-Chinchipe y en partes del Perú. Esta cultura ha sido fechada entre el 3500 a. C. y el 250 d. C. Destaca principalmente por su arquitectura de piedra, la cual incluye estructuras en forma de espiral, y por posiblemente la cultura responsable de la domesticación del cacao.