Peste porcina clásica

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Las hemorragias puntuales en los riñones son características de la peste porcina clásica.
No confundir con gripe porcina ni con peste porcina africana

La peste porcina clásica es una enfermedad viral altamente contagiosa y frecuentemente fatal que afecta a los cerdos tanto domésticos como salvajes. Los primeros informes de esta enfermedad datan del año 1830 de la región Centro-Oeste de los Estados Unidos. La primera descripción se realizó en el año 1810 Tennese EE. UU. y la segunda se realizó en el año 1833 en Ohio, EE. UU. y aparece en Europa, Inglaterra en 1860. Esta patología está clasificada dentro de la lista de enfermedades de declaración obligatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y afecta solamente a los miembros de la familia Suidae, a la cual pertenecen los cerdos domésticos, jabalíes y cerdos salvajes.[1] Actualmente se considera una de las enfermedades que más daños ocasiona en la industria porcina mundial, tanto desde el punto de vista económico como sanitario. Desde 1990 en Europa se han producido diferentes brotes en varios países como Holanda, Bélgica y el Reino Unido.

La enfermedad es enzoótica en áreas de Centroamérica y el Caribe, Sudamérica (Argentina es libre de PPC sin vacunación desde mayo de 2005), sudeste asiático y Rusia. En la actualidad constituye un problema económico para los países afectados, influyendo en el deterioro de la situación económica y social de varias naciones en vías de desarrollo. La Unión Europea (UE) es considerada libre de la epizootia aunque constituye una zona de alto riesgo de reemergencia de la enfermedad debido a la alta densidad de la población porcina, la política de no-vacunación y a su cercanía geográfica con los países de Europa del Este, donde la enfermedad permanece enzoótica. Uno de los problemas que se han asociado a la reemergencia de la enfermedad en esta región, es la presencia de jabalíes y cerdos salvajes con infecciones persistentes. Estas reemergencias han tenido lugar a pesar de los sólidos programas de control que se implementan dentro de la UE, que incluyen el sacrificio sanitario de toda la población contagiada y la restricción del comercio de cerdos de áreas afectadas a zonas libres de la enfermedad

El agente etiológico de la peste porcina clásica se identificó a principios del pasado siglo mediante la filtración de fluidos corporales de cerdos enfermos, y su nombre es genérico de la enfermedad que produce CSFv (por sus siglas en inglés classical swine fever virus).[2] Es un virus envuelto, con ARN como material genético, de un diámetro de 40 a 60 nm, y simetría hexagonal.

El CSFv, junto al virus de la diarrea viral bovina (BVDv) y el virus de enfermedad de frontera de oveja BDv, integran el género Pestivirus, antiguamente clasificado dentro de la familia Togaviridae. Actualmente, la homología entre sus secuencias, la polaridad y organización de su genoma, y su estrategia de replicación han llevado a incluirlos en la familia Flaviviridae, junto a los géneros Flavivirus y Hepacivirus, cuyo único representante es el virus de la Hepatitis C humana.

Diagnóstico

Dada la gran variedad de síntomas y las diferentes formas de presentación, las pruebas de laboratorio son fundamentales para un correcto diagnóstico.

Se deben remitir al laboratorio muestras de sangre, tonsilas, ganglio mesentérico, ganglio retrofaríngeo, íleon distal, riñón y bazo para su análisis

El estudio de laboratorio puede consistir en aislamiento directo del virus. Detección del ácido nucleico viral mediante la prueba de PCR o detección de anticuerpos específicos

Sintomatología

La presentación clínica es muy variada dependiendo de la edad del animal la situación inmunitaria y otros factores. Existen animales aparentemente sanos que son portadores del virus y tienen gran importancia en la diseminación de la enfermedad. Se han descrito 5 presentaciones:

Forma clínica hiperaguda.

Los animales afectados mueren en un plazo muy corto (alrededor de 5 días) tras la infección. La sintomatología se reduce a fiebre elevada.

Forma aguda.

Fiebre alta, disminución del apetito y abatimiento general, disminución de leucocitos y plaquetas en sangre (leucopenia y trombopenia). Posteriormente aparecen temblores y hacinamiento de los animales en estado de libertad. En la fase terminal los cerdos tienen una marcha ondulante por parálisis del tercio posterior, que posteriormente se generaliza y los animales permanecen tumbados sobre un costado y moviendo las extremidades de forma continuada como si remaran.

Forma subaguda.

Los animales sobreviven entre 20 y 30 días tras la infección.

Forma crónica.

La supervivencia es superior a los 30 días.

Forma trasplacentaria y congénita

Da lugar al nacimiento de animales con enfermedad congénita.

Vacunación

Salud pública

Referencias

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