Petrismo
corriente política
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El petrismo es una corriente política y social colombiana asociada al economista y presidente Gustavo Petro. Surgió como una expresión del progresismo latinoamericano en el contexto de la crisis de los partidos tradicionales y la búsqueda de nuevos modelos de justicia social y sostenibilidad.[3]
Socialdemocracia
Antiuribismo
Populismo de izquierda [1]
Ambientalismo
Justicia social
Antineoliberalismo
Estado de bienestar
Paz total [2]
Personalismo
| Petrismo | ||
|---|---|---|
![]() | ||
| Líder | Gustavo Petro | |
| Fundación | 2022 | |
| Ideología |
Progresismo Socialdemocracia Antiuribismo Populismo de izquierda [1] Ambientalismo Justicia social Antineoliberalismo Estado de bienestar Paz total [2] Personalismo | |
| Posición | Centroizquierda a izquierda | |
| Coalición | Pacto Histórico (anteriormente) | |
| Partidos creadores | Pacto Histórico | |
| País |
| |
El término se emplea para describir al conjunto de movimientos, líderes y ciudadanos que respaldan el proyecto político de Petro, centrado en la redistribución económica, el ambientalismo, la transición energética y la paz total.[4] A nivel discursivo, el petrismo plantea una ruptura con el modelo neoliberal y una mayor intervención del Estado en la economía para corregir desigualdades estructurales.[5]
Historia
El petrismo es una corriente política que representa las ideas del presidente Gustavo Petro, quien es su principal exponente y a quien se asocia el nombre del movimiento. Una de las figuras que busca impulsar y articular esa ideología es su círculo cercano, incluyendo partidos y coaliciones como el Pacto Histórico (y anteriormente Colombia Humana), que han sistematizado discursos, programas y políticas alineadas con las bases ideológicas de Petro.[6][7]
Quienes critican el petrismo lo describen como un fenómeno en construcción, aún sin una doctrina única y formalizada; algunos analistas señalan que varias de sus propuestas se basan más en un impulso progresista y socialdemócrata, y otras gestiones tienen carácter populista.[8][9] Un artículo de El País define al petrismo como una corriente que tiene ventajas institucionales (gobierno, recursos públicos, visibilidad mediática) frente a una oposición bastante dispersa.[7][10]
Petro fue alcalde de Bogotá en 2011, candidato presidencial en 2010, 2018 y 2022, cuando ganó la presidencia con el respaldo de una coalición amplia de partidos, movimientos sociales, grupos territoriales y jóvenes, lo que contribuyó a consolidar el petrismo como fuerza política relevante a nivel nacional.[11][12]
Durante su mandato, el petrismo se ha apoyado en leyes, reformas y movimientos sociales para llevar adelante su programa: reformas laborales, iniciativas en salud pública, políticas ambientales y un énfasis en la redistribución económica, la paz total y la participación ciudadana como ejes centrales.[13]
Oposición y controversias
El petrismo ha sido objeto de críticas y controversias desde su llegada al poder, tanto por su estilo de liderazgo como por los resultados de su gestión. Diversos sectores de la oposición han señalado que el movimiento, pese a su discurso, enfrenta dificultades estructurales para ejecutar sus políticas y consolidar una coalición estable de gobierno. En particular, se ha cuestionado la falta de avance en algunas reformas clave, así como la lentitud en la ejecución presupuestal y el manejo fiscal. En julio de 2025, la revista Semana destacó que el Proyecto de Presupuesto presentado por el Gobierno estaba «desfinanciado», con un hueco fiscal que generó críticas incluso dentro de su bancada oficialista.[14]
Las críticas también se han centrado en los problemas de gestión en sectores como la salud y la seguridad. La oposición y varios medios de comunicación han denunciado la crisis en el sistema de salud, el aumento de la inseguridad en zonas como el Catatumbo, los desplazamientos forzados y los altos precios de los servicios básicos. Según El País, estos factores han alimentado la percepción de que el gobierno no ha logrado cumplir sus promesas sociales ni garantizar la presencia efectiva del Estado en regiones afectadas por el conflicto armado.[15]
En el ámbito político, el estilo de liderazgo de Gustavo Petro ha sido calificado por algunos analistas como confrontativo y dogmático. El mandatario ha sido criticado por su impuntualidad, por decisiones improvisadas y por tensiones internas dentro de su propio gabinete. El País recogió testimonios de exfuncionarios que describen al presidente como “alejado de la realidad” y poco dispuesto al diálogo, lo que habría provocado salidas de figuras clave de su gobierno.[16]
Medios internacionales también han cuestionado el rumbo económico del país bajo el petrismo. The Economist calificó a Petro como un «presidente terrible», argumentando que su estilo pugilístico y la falta de coordinación en su gabinete dificultan la aprobación de reformas económicas sostenibles. Además, señaló el aumento del déficit fiscal y la falta de espacio para financiar los programas sociales propuestos.[17]
Finalmente, también han surgido tensiones dentro del propio petrismo. Algunos sectores aliados han expresado descontento con el Ministerio de la Igualdad, encabezado por la vicepresidenta Francia Márquez, cuestionando su eficacia y resultados concretos en materia de inclusión social. Incluso el propio presidente ha criticado públicamente el desempeño de esa cartera, generando fricciones dentro de la coalición de gobierno.[18]
