Picazón anal
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Infecciones: lombrices intestinales, candidiasis, tiña inguinal, tricomoniasis, gonorrea, clamidia[2]
Trastornos anorrectales: Hemorroides, fístula anal, fisura anal[2]
Cáncer: acantosis pigmentatia, carcinoma de células basales, leucemia[2]
Otras afecciones: diabetes, enfermedades hepáticas, insuficiencia renal[2]
| Picazón anal | ||
|---|---|---|
| Especialidad | dermatología | |
| Complicaciones | Ruptura, laceración o desgarro de la piel, engrosamiento de la piel, infecciones[1] | |
| Causas |
Enfermedades de la piel: dermatitis, hidradenitis supurativa, psoriasis, liquen plano, liquen escleroso[1] Infecciones: lombrices intestinales, candidiasis, tiña inguinal, tricomoniasis, gonorrea, clamidia[2] Trastornos anorrectales: Hemorroides, fístula anal, fisura anal[2] Cáncer: acantosis pigmentatia, carcinoma de células basales, leucemia[2] Otras afecciones: diabetes, enfermedades hepáticas, insuficiencia renal[2] | |
| Tratamiento | Mejorar la higiene, mantener seca la zona anal, aplicar corticosteroides suaves[3] | |
| Medicación | Crema con 1% de hidrocortisona[3] | |
| Frecuencia | Común[3] | |
La picazón perianal, también conocida como prurito anal o prurito perianal, es una irritación de la piel en la salida del recto que provoca picor y necesidad de rascarse. Rascarse empeora la picazón [2] y también puede provocar laceraciones o desgarros en la piel, engrosamiento de la piel con el tiempo o infecciones.[1]
Aunque muchos casos se producen por causas desconocidas, ente 10% y el 75% de los caos presentan una afección subyacente. Entre estas afecciones se incluyen enfermedades de la piel, infecciones, trastornos anorrectales, cánceres o enfermedades sistémicas.[2] Las enfermedades de la piel incluyen dermatitis, hidradenitis supurativa, psoriasis, liquen plano y liquen escleroso.[1] Las infecciones pueden incluir enterobiasis (coloquialmente conocida como lombrices intestinales), candidiasis, tiña inguinal, tricomoniasis, gonorrea y clamidia.[2] Los trastornos anorrectales pueden incluir hemorroides, fístulas anales y fisuras anales.[2] Las enfermedades sistémicas pueden incluir diabetes, enfermedades hepáticas e insuficiencia renal.[2]
El tratamiento consiste en evitar o tratar la causa subyacente.[1] Se recomienda mantener la zona limpia y seca.[3] Se desaconseja el uso de jabón en la zona.[3] Puede ser recomendable usar una crema de hidrocortisona (1%) durante un periodo de tiempo corto.[3] Es una afección común que afecta a entre un 1% y un 5% de la población.[3] Los hombres son propensos a padecer picazón anal que las mujeres y afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 60 años.[2] La enfermedad se describió por primera vez alrededor del año 1200 a. C. en el Papiro Médico Chester Beatty.[2]
Irritación local
Si se encuentra una causa específica para el prurito anal, se clasifica como «prurito anal secundario». Si no se encuentra una causa específica, se clasifica como «prurito anal idiopático».[4]
La irritación local puede ocurrir debido a la sudoración anal, diarrea, restos de heces o escapes involuntarios de pequeñas cantidades de heces como consecuencia de la incontinencia fecal. Los jabones también pueden ser irritantes.[2]
Algunos alimentos también pueden causar problemas, como el café, los tomates, la cerveza, los cítricos y los productos lácteos.
Enfermedades de la piel
Varias enfermedades de la piel pueden causar picazón anal: dermatitis, hidradenitis supurativa, psoriasis, liquen plano y liquen escleroso.[1]
Trastornos anorrectales
Como resultado de alguna enfermedad (como la enfermedad de Crohn), pueden formarse fístulas (conductos anormales) desde el intestino delgado o el colon hasta la piel que rodea el ano. Estos canales pueden provocar la fuga de fluidos irritantes a la zona anal.
Otros problemas que pueden contribuir a la picazón anal son las hemorroides, los desgarros o fisuras de la piel anal cercana a la unión mucocutánea (zona de transición entre la mucosa del canal anal y la piel externa) y acrocordones (también conocido como fibroma blando o papiloma cutáneo, un bulto pequeño, blando y benigno).
Infecciones
Las infecciones pueden incluir enterobiasis (coloquialmente conocida como lombrices intestinales), candidiasis, tiña inguinal, tricomoniasis, gonorrea y clamidia.
Algunas afecciones aumentan la posibilidad de contraer infecciones por hongos, como por ejemplo la diabetes mellitus o la infección por VIH . El tratamiento con antibióticos puede alterar el equilibrio natural de la flora intestinal y provocar candidiasis perianal, que es una infección por hongos que afecta al ano.
Otras afecciones
Las enfermedades sistémicas que pueden provocar picazón anal incluyen diabetes, enfermedades hepáticas e insuficiencia renal.
Trastorno funcional
Algunas autoridades hablan de prurito psicógeno o trastorno funcional del prurito [5] cuando existen factores psicológicos que pueden contribuir a la percepción del picor.
Fisiopatología
Aparte de las enfermedades relacionadas con esta afección, una creencia común sugiere que la causa inicial de la picazón puede haber desaparecido y que aun así la afección persista por lo que se conoce como ciclo de prurito-rascado-prurito, en el que el rascado provoca más picor. Rascarse por el picor libera de sustancias químicas inflamatorias que empeoran el enrojecimiento, intensifican el picor y aumentan la zona afectada por piel seca. Esto causa un efecto de círculo vicioso.
Diagnóstico
El diagnóstico suele realizarse mediante un examen exhaustivo del ano y un análisis de los antecedentes del paciente. Si los síntomas o los hallazgos físicos son atípicos, se pueden realizar una biopsia.[6]
En caso de síntomas persistentes, y sobre todo en pacientes mayores de 50 años, puede ser recomendable realizar una colonoscopia para descartar un pólipo o tumor colónico, que puede manifestarse inicialmente con picazón anal.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es que desaparezcan los síntomas y que la piel perianal esté intacta, seca y limpia, además de revertir de los cambios morfológicos que hayan podido causarse. En el caso de picazón anal de causa desconocida,[4] el tratamiento suele comenzar con medidas para reducir la irritación y el daño en la zona perianal.[7] Los laxantes pueden ayudar a prevenir el estreñimiento.[7] Si esto no es eficaz, se pueden probar esteroides tópicos o azul de metileno inyectable. Otra opción de tratamiento que ha tenido éxito en ensayos a pequeña escala es la aplicación de capsaicina muy suave (0,006 %) en pomada o crema.[8] Esta crema con esta concentración en concreto no suele estar disponible en el mercado y, por lo tanto, debe ser diluida por un farmacéutico o por el usuario. Si la picazón es secundaria a otra afección, como una infección o psoriasis, se suele tratar directamente la afección causante del picor.[7]
Se ha comprobado que una opción de tratamiento eficaz para la picazón anal idiopática es la técnica «limpiar, secar y aplicar el tratamiento (si es necesario)». La persona debe seguir este procedimiento cada vez que sienta la necesidad de rascarse. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que hay una bacteria no identificada en las heces que causa irritación y picazón cuando las heces entran en contacto con la piel anal y perianal durante la defecación, las flatulencias o la incontinecia anal (particularmente durante el sueño).
Se debe limpiar la zona con agua tibia, evitando cualquier jabón o toallitas húmedas para bebé, y luego secar la zona, idealmente con un secador de pelo para evitar la irritación o, en su defecto, simplemente dando toques suaves con una toalla limpia y seca. Si desaparece la necesidad de rascarse después de seguir estos pasos, la indicación es no hacer nada más. Si aún persiste la necesidad de rascarse, debe aplicarse una crema tópica con esteroides, que tiene propiedades antibióticas y antifúnguicas para tratar una posible infección. Aplique la crema según las indicaciones de su médico, que por lo general suele ser dos veces al día durante una o dos semanas. Después, se debe mantener la rutina de limpieza y secado y aplicar una pomada o ungüento emoliente (no una crema) para hidratar la piel después de cada evacuación intestinal y por la noche. Continuar hasta que ya no sea necesario. En cualquier momento, se pueden utilizar tratamientos antihistamínicos por vía oral para controlar el picor.[cita requerida]