Pietro Gradenigo
dux de Venecia
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Pietro Gradenigo (Venecia, 1251–Venecia, 13 de agosto de 1311) fue dux de la República de Venecia entre 1289 y 1311.
Venecia (República de Venecia)
Venecia (República de Venecia)
| Pietro Gradenigo | ||
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| Dux de Venecia | ||
| 1289-1311 | ||
| Predecesor | Giovanni Dandolo | |
| Sucesor | Marino Zorzi | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
1251 Venecia (República de Venecia) | |
| Fallecimiento |
13 de agosto de 1311 Venecia (República de Venecia) | |
| Familia | ||
| Padre | Marco Gradenigo | |
| Cónyuge | Tommasina Morosini | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político | |

Biografía
Era hijo de Marco Gradenigo. Estuvo casado con Tommasina Morosini, con la que tuvo varios hijos; una de ellas, Anna, casó con Jacopo I da Carrara, señor de Padua. Los Gradenigo eran una familia de nuevos ricos, que habían adquirido su fortuna gracias al comercio. Pietro fue elegido miembro del Gran Consejo en 1269 y ejerció de provveditore (intendente) en Istria. El 25 de noviembre de 1289 fue elegido dux, tras una reñida disputa con el otro candidato, Giacomo Tiepolo, nieto del dux Lorenzo Tiepolo y bisnieto de otro dux, Jacopo Tiepolo, que decayó porque el Gran Consejo temía la perpetuación de una dinastía en el poder y no quería otro Tiepolo tras dos dux de esa familia. En el momento de su elección, Gradenigo ejercía como podestà de Capodistria, donde recibió la noticia de su elección. Dadas las circunstancias de su nombramiento y el recelo por los orígenes de su familia, el mandato de Gradenigo no fue popular.[1]
La situación internacional de Venecia era tensa, especialmente en Tierra Santa, donde la República tenía intereses comerciales desde su participación en la Primera cruzada. Por entonces solo le quedaba un enclave, el barrio veneciano de Acre, que se vio amenazado por el sultán mameluco de Egipto, Al-Ashraf Jalil, quien finalmente conquistó la ciudad el 18 de mayo de 1291.[2]
Eliminada su ruta comercial por el Oriente Próximo solo le quedaba un vía de entrada de los productos de Oriente, la que iba por el mar Negro, donde tenía una fuerte competencia con Génova, lo que finalmente llevó a la guerra —conocida como Guerra de Curzola (1295-1299)—. Tras varios años de preparativos, la flota veneciana zarpó el 7 de octubre de 1294. Su primer enfrentamiento fue en el golfo de Alejandreta, donde los genoveses obtuvieron la victoria. Tras esta batalla, los navíos genoveses estuvieron hostigando las posesiones venecianas del Egeo, como Creta y Modona. Otro enfrentamiento tuvo lugar en Constantinopla, donde se enfrentaron las poblaciones de los barrios veneciano y genovés, estos últimos con el apoyo del emperador bizantino, Andrónico II; los venecianos fueron masacrados. Esto conllevó nuevas hostilidades con el Imperio bizantino, desencadenando la guerra bizantino-veneciana (1296-1302). Venecia preparó una nueva flota al mando de Rogerio Morosini, quien saqueó el enclave genovés de Gálata y fondeó frente al palacio imperial de Blaquerna, logrando la rendición del emperador, quien pagó una fuerte indemnización. Al mismo tiempo, otra flota comandada por Giovanni Soranzo conquistó Kaffa, en el mar Negro. Sin embargo, en 1298 los genoveses obtuvieron una aplastante victoria en Curzola. Pese a todo, ambos bandos contaban con enormes pérdidas tanto humanas como materiales, por lo que al año siguiente firmaron la paz.[3]
El siguiente objetivo de Gradenigo fue una reforma institucional para otorgar mayor poder a la oligarquía que gobernaba la ciudad: en 1297 promulgó una ley para que la Quarantia sometiese a votación a todos los que habían sido miembros del Gran Consejo en los últimos cuatro años; los que obtuviesen doce votos o más seguirían siendo miembros hasta el año siguiente y así sucesivamente. Por otro lado, aunque se dejaban las puertas abiertas a la incorporación de nuevos consejeros, el dux tenía derecho de veto y en los años siguientes Gradenigo demostró que solo aceptaba miembros que ya habían sido consejeros o eran parientes de otros anteriores, creando en definitiva un círculo cerrado, lo que vino a llamarse la serrata (cerrojazo) del Gran Consejo. La reforma instituyó una casta cerrada de gobernantes que se oficializó en 1315 con la creación del llamado Libro d'Oro, una lista de familias nobles que constituían el patriciado veneciano.[4]
Las reformas de Gradenigo causaron indignación entre los estamentos medios y bajos de la sociedad veneciana, a quienes se les cerraban las puertas de acceso al poder. Por ello, en 1300 hubo un intento de asesinato del dux por parte de Marin Bocconio, pero fue descubierto por la policía y ejecutado en las columnas de la Piazzetta de San Marcos.[5]
En 1308 la República se vio envuelta en un conflicto con el Papado debido a la sucesión de Azzo VIII d'Este, señor de Ferrara, ya que cada uno apoyó a uno de los dos bandos en disputa. Un ejército veneciano se instaló en la fortaleza ferraresa de Castel Tedaldo, que fue sometida a sitio por las fuerzas papales. El legado papal, el cardenal Arnaldo de Pelagrue, amenazó a Venecia con un interdicto, pero la República mantuvo su postura, sobre todo gracias a la determinación del dux, aunque había una fuerte oposición que pedía la capitulación. Finalmente se materializó el interdicto, lo que supuso un grave perjuicio para el comercio veneciano, que se vio paralizado. Por otro lado, diversas poblaciones de Toscana, Lombardía y Romaña —entre ellas Florencia— se unieron al papa y marcharon sobre Ferrara. La guarnición veneciana sufrió además una epidemia de peste, por lo que el 28 de agosto de 1309 la fortaleza fue tomada y la mayoría de sus defensores cegados o descuartizados.[6]
La confrontación con el papa había llevado el país casi a la ruina, por lo que fue creciendo el descontento popular, surgido ya con la reforma oligárquica de Gradenigo. Se formaron dos bandos en la ciudad: los partidarios del dux y del Gran Consejo (donde destacaba la familia Dandolo), de signo oligárquico; y los que pedían la sumisión al papa y el retorno a la paz y la prosperidad, de corte populista, liderados por las casas nobles antiguas de la ciudad (las case vecchie), capitaneadas por las familias Querini y Tiepolo.[7]
En la ciudad fueron creciendo las peleas y reyertas entre partidarios de ambos bandos, en una de las cuales un Tiepolo fue herido por un Dandolo. En 1310 el gobierno promulgó un decreto que prohibía portar armas en la ciudad, pero la situación se había radicalizado y se organizó una conspiración para derrocar al dux, liderada por Bajamonte Tiepolo. Se fijó la fecha de la revuelta para el 15 de junio de 1310, un lunes. Los insurrectos se dividieron en tres grupos: uno de ellos se dirigiría a la plaza de San Marcos, otro al Palacio Ducal y el tercero llegaría cuando se hubiese iniciado la lucha para sorprender a las fuerzas institucionales por la retaguardia.[8]
Sin embargo, antes del día señalado las autoridades estaban sobre aviso debido a la confidencia de uno de los conspiradores, por lo que la víspera de la insurrección acuartelaron un gran número de fuerzas del orden en el Palacio Ducal. El primer grupo, al llegar a la plaza, se encontró con la emboscada de las fuerzas gubernamentales, quienes mataron a la mayoría de los integrantes; al rato entró Bajamonte Tiepolo, quien viendo la situación se retiró. Debido al apoyo popular del que gozaba y para evitar una guerra civil, el dux ofreció a los conjurados unos términos ventajosos si deponían las armas y Bajamonte fue enviado al exilio en Dalmacia. Por otro lado, para prevenir futuras revueltas, se instituyó el Consejo de los Diez, dedicado a preservar la seguridad de la República.[9]
Gradenigo falleció el 13 de agosto de 1311. Debido a su impopularidad fue enterrado en una tumba sin lápida en la abadía de San Cipriano, en Murano.[10]