Plan Calvet

From Wikipedia, the free encyclopedia

Plano de Palma de Mallorca de principios del siglo XX. En un color más rosado, pueden apreciarse aquellas áreas proyectadas por el plan Calvet, que en ese momento estaban siendo urbanizadas.

El Plan Calvet fue un plan de reforma y ensanche de la ciudad de Palma de Mallorca (España) de 1901, que seguía los criterios de un plano radioconcéntrico, con una estructura que se caracteriza por tener avenidas circunvalantes y calles o avenidas radioconcéntricas. Fue creado por el ingeniero Bernardo Calvet, que había ganado un concurso del Ayuntamiento de Palma de Mallorca.

El Ensanche contemplado en el plan se desplegaba sobre una inmensa superficie, que estaba libre de construcciones al ser considerada zona militar estratégica. Proponía la construcción de nuevos barrios de forma radial en torno a la antigua ciudad, se extendía desde el barrio de el Jonquet hasta El Molinar, con calles de cuarenta, treinta, veinte y diez metros de amplitud y con una altura máxima de construcción de veinte metros. La novedad en la aplicación del plano radioconcéntrico consistía en la construcción de un cinturón de ronda en el lugar ocupado por los fosos de las murallas.[1]

El desarrollo del plan se alargó hasta la década de 1940, sustituido después por otros como el Plan Alomar o el Plan General de Ordenación Urbana de Palma que lo complementaron. A lo largo de todo este tiempo, el plan se ha ido transformando y muchas de sus directrices no se aplicaron. Los intereses de los propietarios del suelo y la especulación desvirtuaron finalmente el plan Calvet.

Palma durante el siglo XIX. Insalubre y oprimida

A lo largo del siglo XIX la situación sanitaria y social de la población de Palma de Mallorca se había ido haciendo asfixiante. La muralla que había permitido a la ciudad resistir ataques en el pasado tan solo conservaba ahora la función de aduana y, además, representaba un freno a la expansión urbana. El crecimiento demográfico elevó la población de 41 000 habitantes en 1842 a 53 000 en 1860 y llegó a 61 000 en 1887. Los 5 km de muralla rodeaban la superficie que hoy equivale al Distrito Centro.[2]

Las condiciones de salubridad empeoraban fruto de la densidad y de la falta de infraestructuras sanitarias como las redes de alcantarillado o agua corriente. Los entierros en cementerios delante de las iglesias eran focos de infecciones, de contaminación de aguas subterráneas y de epidemias. A pesar de la decisión de hacer los entierros en el cementerio de Son Tritló decretada el 1806 por el obispo Bernardo Nadal Crespí,[3] no se consolidó su funcionamiento hasta mediados del siglo XIX.[4]

En estas circunstancias, la media de vida se situaba en 36 años para los ricos y de 23 para los pobres y jornaleros. La ciudad, de la misma manera que el resto de las Islas Baleares, había sido castigada por la peste en los siglos XV y XVI, sufrió además, diversas epidemias a lo largo del XIX, como la fiebre amarilla, el cólera (véase: Pandemias de cólera en España), o el sarampión.[5]

Derribo de las murallas

Parte de la antigua muralla de Palma que se conserva cerca del Parque del mar.

A principios del siglo XIX Palma, al igual que otras ciudades españolas, estaba cercada por murallas. La ciudad apenas había sufrido modificaciones urbanas desde el siglo XVII, carecía de calles anchas y agua corriente, por lo que surgió la necesidad de expandirse más allá de las murallas. En la sesión del pleno del 9 de octubre de 1868, el concejal Gabriel Humbert pidió solicitar a la Junta del Gobierno de las Islas Baleares el derribo de estas. Tras varios años de disputas, a causa de la oposición al derribo por parte del ejército, en enero de 1873 el presidente de la Primera República Española, Estanislao Figueras, autorizó el derribo de parte de la muralla que daba al mar. Con esta reforma, sin embargo, no se solucionaba el problema de la ciudad, ya que en los escasos terrenos ganados al mar no había espacio suficiente como para construir un edificio. En dicha explanada fue construido en 1910 el Paseo Sagrera.

En 1885 se publicó el libro titulado La ciudad de Palma, cuyo autor era Eusebio Estada.[6] En él se recogían las dos principales aspiraciones de la población de aquella época, deshacerse del encierro de las murallas y de las «zonas polémicas», que impedían la edificación normal en una franja de 1 250 metros. El libro tuvo una gran repercusión entre la población, demostró la inutilidad defensiva de las mismas, la desbordante densidad de población del casco antiguo y sus lamentables condiciones higiénico-sanitarias.

Finalmente, el 7 de mayo de 1895 se aprobó la ley por la cual desaparecerían las zonas polémicas, y sus terrenos pasaban al ayuntamiento de la ciudad. Siete años después, el 12 de febrero de 1902, el rey Alfonso XIII firmó la Real Orden concediendo el inmediato derribo de las murallas. Varios años antes, en 1897, ya se había convocado el concurso municipal para la realización del plan de Ensanche que ganó Calvet

Concurso municipal

Plan Calvet

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI