Planta de selección de residuos sólidos urbanos

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Según se dispone en la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados en España, un residuo es cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la intención o la obligación de desechar.[1]

Así mismo se indica que los residuos domésticos, también conocidos como Residuos Sólidos Urbanos (RSU), son los residuos generados en los hogares como consecuencia de las actividades domésticas.

La citada ley, en su artículo 8, establece la jerarquía de los residuos como principio fundamental de su política.

Las administraciones competentes en el desarrollo de las políticas y de la legislación en materia de prevención y gestión de residuos, aplicarán para conseguir el mejor resultado ambiental global la jerarquía de residuos por el siguiente orden de prioridad:

  1. Prevención y minimización
  2. Preparación para la reutilización
  3. Reciclaje
  4. Otro tipo de valorización, incluida la recuperación energética, y
  5. Eliminación o disposición

Esta jerarquía se presenta habitualmente en forma de pirámide.[2]

Jerarquía de los tratamientos de residuos

En los últimos tiempos, la implantación de políticas avanzadas de gestión de residuos ha incidido especialmente en la segregación de flujos en origen mediante el desarrollo de una serie de recogidas selectivas asociadas a distintas tipologías de residuos, principalmente las siguientes:

Y en menor medida materia orgánica recogida selectivamente, también conocida como FORM o FORSU dependiendo de su ámbito de localización.

Tipos de residuos y su tratamiento

Este esquema de gestión ha obligado a la creación de infraestructuras adecuadas para la separación de los residuos mezclados, principalmente los depositados en los contenedores de envases ligeros (amarillo) y resto (gris), con el objeto de obtener flujos de materiales con destinos alternativos a la eliminación en Depósito Controlado.[3]

Siguiendo los principios establecidos en la jerarquía de los residuos, los principales objetivos de una planta de selección moderna pueden resumirse en cuatro:

  • Segregación de flujos con un alto porcentaje de materia orgánica fermentable para su posterior estabilización mediante tratamiento biológico, ya sea del tipo aeróbico (compostaje) o anaeróbico (metanización).
  • Separación por tipologías de materiales reciclables, principalmente envases ligeros y papel-cartón, para su reciclaje y conversión en nuevas materias primas.
  • Conversión de las fracciones ligeras de los residuos en Combustible Sólido Recuperado (CSR) para su valorización energética en instalaciones industriales.
  • Preparación de los rechazos no recuperables para una correcta eliminación en Depósito controlado.

Tipologías de Plantas de selección

Históricamente, las plantas de selección de residuos procedentes de la recogida domiciliaria se basaban en operaciones de selección manual.

El esquema básico de proceso de este tipo de plantas incluía las siguientes etapas:[4]

  • Recepción
  • Selección granulométrica
  • Selección manual de subproductos
  • Expedición

En los últimos tiempos, el avance de las tecnologías de selección mecánica y las exigencias normativas han favorecido la aparición de instalaciones de selección dotadas de un elevado grado de automatización.

Instalación manual
Instalación automatizada

Los beneficios más importantes de este último tipo de plantas con respecto a sus predecesoras pueden resumirse en cinco:

  1. Aumento de los porcentajes de recuperación directa.
  2. Diversificación de las tipologías de subproductos recuperados.
  3. Generación de flujos destinados a valorización energética.
  4. Minimización del porcentaje de rechazo a Depósito Controlado.
  5. Disminución de costes operativos.

A continuación se describen con más detalle los principios de funcionamiento de una instalación de selección de residuos automatizada.

Descripción del proceso de selección automatizado

Referencias

Enlaces externos

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