Plaza de la Libertad (Valladolid)
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La plaza de la Libertad es una vía urbana de la ciudad de Valladolid, España. Anteriormente fue conocida como «plazuela de las Carnicerías», «plazuela de Chapuceros» y «plaza de Onésimo Redondo».
Aparece descrita en Las calles de Valladolid de Juan Agapito y Revilla de la siguiente manera:
Así que se inició el movimiento de expansión de la villa fuera de la primera muralla, fue un lugar de importancia todo lo comprendido entre ella, por la parte de la hoy calle de las Angustias y Cantarranas, y el río Esgueva; y cerca de donde estuvieron los baños, más hacia el río, se formó una plazuela que se destinó a la venta de frutas y verduras, dejando las proximidades del Azoguejo para las mesas de las carnecerías.La fecha más antigua que he visto relacionada con esa plazuela, que hasta hace poco tiempo fue la titulada «de la Libertad», pertenece al siglo XIV, y está consignada en una nota del Becerro, nota curiosísima, de la que se colige que también en nuestra villa hubo una «puerta del Sol», que debía ser la correspondiente a las proximidades del Azoguejo, al final de la Costanilla, hoy calle de la Platería. Otra curiosidad que expresa dicha nota es la que la plazuela que se menciona desde tiempos muy antiguos era la destinada a la fruta y productos semejantes, viniendo a ser, por tanto, el mercado de abastos el paraje desde el Azoguejo hasta la plazuela que se menciona.
El extracto del P. Velázquez dice de este modo:
«En la era de 1400, que es año de 1362, Estevan Fernandez y Juan Gonzalez hicieron relacion al Cavildo de esta St.ª Iglesia estando juntos y congregados en su Sala Capitular, que ellos havian comprado de Pedro Martin, carnicero, y de Catalina Alphonso, su muger, una mesa en la carneceria del Azogue, que tenia por linderos, de una parte, Mesa de García Perez y la calle publica que va desde la puerta que dicen del Sol contra la Plaza adonde venden la fruta y los piñones mondados, por precio de mil mrs., la qual Mesa compraron con dineros del dho. Cavildo y para él; que ellos se apartaban y quitaban de toda la pertenencia, posesión y propiedad, juro y señorío que podían tener a dcha. Mesa, y lo cedían y traspasaban en dicho Cavildo por escritura que pasó ante Martin Alphonso a 14 de Octubre». (Leg. VI, núm. 1, A).
Esa plaza «a donde venden la fruta y los piñones mondados», se llamó «placeta de las Carnecerías» y motivó un pleito entre el Concejo y el Cabildo, muy interesante, que vino a extractarse en el Becerro de la siguiente manera:
«En los tiempos antiguos los Hortelanos de Valladolid acostumbraban vender las verduras en la Placeta de las Carnecerías, y cada vno pagaba al Cavildo vn real por el sitio; y el año de 1538 se suscitó pleito por el Concejo, Justicia y Regidores de esta dha. Villa pretendiendo que no se pagase cosa alguna a dho. Cavildo, suponiendo que era territorio propio de la dha. Villa, y haviendo salido esta St.ª Igl.ª a su defensa, litigó vn grande y largo pleito, en cuya prosecución presentó diferentes instrumentos y Privilegios concernientes al derecho que dicha Santa Iglesia tiene, y hizo diferentes probanzas con bastante numero de testigos, las quales se hallan relacionadas en este Legaxo en el numero expresado». (Leg. VI, núm. 11).
«En este número se hallan las Probanzas hechas por el Concejo y Regimiento de esta Villa de Valladolid y las hechas por el Cavildo de esta St.ª Igl.ª, las que se presentaron en el pleito que entre una y otra Comunidad se litigó sobre la pertenencia del suelo de las Carnezerías; las que se hallan originales en este Legaxo y número zitado». (Leg. VI, número 12).
«Sentencias de vista y revista sobre el pleito anterior por la primera de las cuales se reconoció al Cabildo el derecho de cobrar el arbitrio acostumbrado a los hortelanos; pero se le negó el derecho a edificar sobre el terreno de las Carnicerías «a fin de que quedase libre y desembarazado para el vso publico y común de esta Villa»; mas en la segunda se rectificó diciendo los Sres. de la Real Chancillería: «Declararon que los dhos. Prior y Cavildo puedan labrar y edificar casa y otros edificios... en el dho suelo y sitio desde la esquina y puerta de las casas donde al presente vivía Juan Pérez, Pastelero, como va por derecho y nivel hasta la Lengua del agua del Rio Esgueva, con que el derecho y nivel que se echase desde la esquina de dichas casas se eche de manera que no impida la entrada y paso de la Puente vieja, y que la dha. puente quede libre y desembarazada; pero que si el dho. Concejo quisiere comprar el dho. sitio para aprobechamiento del Común, lo pudiesen hazer dentro de treinta días de la notificación de esta sentencia, pagando por él a dho. Cavildo lo que las personas que fuesen nombradas por ambas partes y vn tercero que nombrase la Sala, declarasen que vale dho. sitio». (Leg. VI, núm. 13). Esa última sentencia debió ser dada a 26 de Noviembre de 1541, según se colige del número 22 del Leg. VIII.
Se habla en estas notas de la «placeta de las Carnicerías» y, en efecto, «plazuela de las Carnicerías» era llamado el sitio donde se vendían las frutas y verduras, porque en ella estaban «las Carnicerías» de la villa, edificio que existía muchos años antes de 1494, en cuya fecha le veo relacionado, pero con seguridad de venir de más larga época.
El edificio debía ser de importancia, pues el poeta Damasio de Frías y Balboa en su Diálogo en alabança de Valladolid (1582) le dedicó grandes elogios, diciendo: «Las carnicerías de Valladolid son de edificio quales las de Sevilla, Medina del Campo, Toledo, pero son tales que les podréis imaginar mayor sunptuosidad y grandeza, más hermosura de fábrica, pero no le hallaréis alguna falta ni en el edificio ni en todo lo que es de importancia al servicio y commodidad, porque de la provisión ya tienen con mucha razón el nombre de las mejores carnes y en más abundancia y en más comedidos precios».
Edificio tan importante se incendió en la noche del 6 de Agosto de 1587, y la villa tuvo que preocuparse de hacer Carnicerías nuevas, aprovechando parte del solar de las viejas, encargándose de las trazas el maestro tan conocido en Valladolid, Diego de Praves, quien llevó al famoso Juan de Herrera el proyecto para su consulta, pues la villa fiaba y confiaba mucho en su parecer.
El Concejo quiso ampliar la superficie de las Carnicerías viejas quemadas y trató en 19 de Septiembre de 1588 «sobre si tomara o no la plazeta questa delante de las carnicerías viejas que se quemaron, para mejor hazer y fabricar las dhas carnicerías, la qual dha plazeta se a de tomar de la yglesia mayor», para lo cual comisionaron a tres regidores, a fin de que se pusieran al habla con el prior y cabildo, y se hiciere relación de ello en el Regimiento. Al fin se adquirió la placeta por el Ayuntamiento y en el Inventario de las escripturas, de este, al número 57, se lee: «Una escriptura que otorga el Cabildo de la yglesia mayor desta villa, de la venta que vendió a esta villa de la placeta que esta delante de las carnicerías nuevas su fecha a 24 de Marzo de 1591 años, signada de Juan Bravo, escrivano».
Escritura comprobada en el Becerro de la Catedral, pues «El año de 1591 el Concejo, Xusticia y Regimiento de Valladolid, en virtud de la sentencia que arriva queda hecha mención, compraron al Cabildo de esta St.ª Igl.ª la mitad de la Plazuela de las Carnecerias, que es la que cae acia los Mataderos antiguos y Rio de Esgueva, por precio de 270 U mrs., de cuya cantidad otorgaron un censo al redimir con facultad Real a favor de dho Cavildo, por ante Juan Bravo, cuya copia fué sacada por Alonso González de Rubio a 25 de Henero de 1628.—En 18 de Febrero de dho año 1628 redimió la Ciudad este censo como parece de la nota puesta en la última foxa de la dha copia por Diego de Veras, escrivano del Ayuntamiento de esta Ciudad». (Legajo VI, núm. 14).
En las obras de construcción intervinieron Diego de Praves, como maestro de las obras, y Pedro de Mazuecos, como alarife, y en 1596, se dieron por casi terminadas, acordándose el 30 de Agosto de dicho año poner en las carnicerías un letrero que dijese: «Esta obra mando hazer Vallid siendo corregidor della don Juan Porcel de Peralta, Caballero del ábito de Santiago. Año de 1596», no sin que en Regimiento de 13 de Septiembre se discutiese ampliamente sobre tal inscripción.
Terminado el edificio, pero con faltas grandes, con relación a la idea, cuyo proyecto no he podido encontrar en el Archivo municipal, cumplió su destino por muchos años y hasta se desnaturalizó algún tanto, pues en 20 de Agosto de 1601 se mandó por el Regimiento que se hiciera una red en las Carnicerías nuevas para vender el pan de fuera; pero debió dejarle mal parado la inundación de 1788, y, como varió también el modo de abastecerse la ciudad, fué abandonándose poco a poco el edificio de Carnicerías, y el de la Velería (que le era adyacente, y se arrendó en 1819 a Manuel Bermejo), cediéndose aquel, poco después, en 1825, al batallón de Voluntarios Realistas. Pasados algunos años, el Ayuntamiento vendió la Velería a Don Agustín Diez, por escritura de 5 de Diciembre de 1827, y el de las carnicerías a Don Julián Pastor, mediante subasta celebrada antes de Mayo de 1850, convirtiéndose uno y otro en casas particulares. (Para más detalles sobre estos edificios puede verse mi trabajillo Las antiguas Carnicerías de Valladolid, publicado en Arquitectura de Octubre de 1922, año IV, páginas 381-400).
Algún dato curioso pudiera añadir sobre el emplazamiento de edificios de la plazuela de las Carnicerías, de la «placeta», como se la llamaba; pero recordaré únicamente que había un corral de la propiedad del Ayuntamiento, al que daban los accesorios del «Cañuelo» y que existió hasta este mismo siglo, en que se modificó por completo aquel lugar de calles estrechísimas y con un gran saliente a la plazuela.
Copiaré, por último, una nota del Becerro, por señalar detalles de tiempos antiguos:
«El año 1594 el Canónigo Diego de Carrión, María de Carrión y Águeda de Villavañez hicieron una venta y zesion de unas casas a la Plazeta de las Carnezerías, las quales tenían a zenso perpetuo ad vitam de dicho Cavildo, por precio de 130 ducados que les dió el Cavildo: las quales tenían por linderos, de la una parte, casas y posesión de esta St.ª Igl.ª, y de la otra parte, el Matadero de los carneros, y por la parte de atrás, las tercias y graneros de los Sres. Prior y Cabildo, y por delante, la dicha plazeta de las Carnicerías. —Pasó ante Amador de Santiago, escrivano y notario publico, en 14 de Junio de dicho año». (Leg. IV, núm. 24).
A la «plazuela de las Carnicerías», la llamaron también «de Chapuceros» por estar al final del tramo de calle de la Libertad (hoy del General Queipo de Llano) que denominaban de esa manera; pero el Ayuntamiento, como hizo con la «calle de Chapuceros», según se expresó en la calle de la Libertad, de antes, en 10 de Diciembre de 1842 varió la rotulación de la plazuela también y la puso el nombre de «plazuela de la Libertad», como era más conocida.
Sin embargo, por acuerdo de la Comisión gestora municipal de 28 de Octubre de 1936, se substituyó el título de plazuela de la Libertad por el de «plaza de Onésimo Redondo», en memoria del joven abogado Don Onésimo Redondo Ortega, traidoramente asesinado en Labajos (Segovia) en 24 de julio de 1936, cuando iba en viaje de inspección hacia el frente de la sierra de Guadarrama, a visitar las fuerzas de Falange Española de las J. O. N.-S., de las que era el jefe territorial de esta comarca. Fue Onésimo Redondo el más entusiasta propagandista de la organización, a la que dedicó las actividades todas de los últimos años de su vida y realmente el que con más brío y empuje consiguió que la Falange llegara a tener el inmenso desarrollo que en la región tiene. No escatimó trabajo, algunas veces abrumador, en pos de los ideales sustentados, y en el periódico Libertad, en mítines y en cuantas ocasiones la suerte le deparó, al frente estaba de sus huestes, dando siempre la cara, como un valiente, por lo que tuvo que sufrir los rigores de la emigración y encarcelamiento, llevados con resignación, pero siempre con la vista fija en el triunfo de la idea. Cuando, iniciado el Movimiento Nacional, podía haber sido su actuación más eficaz, un grupo de cobardes asesinos privó a la patria de un gran ciudadano, siendo su muerte sentidísima y llorada en la ciudad. La Comisión gestora, considerando todo ello, aprobó la idea de dar su nombre a una calle de la población, a propuesta de la Comisión gestora de la Diputación provincial, y acordó variar el de plazuela de la Libertad por el título de «plaza de Onésimo Redondo», fijándose en ella por haber vivido últimamente en la casa números 1, 2 y 3 de aquella el desgraciado patriota.
Don Onésimo Redondo había nacido en Quintanilla de Abajo, de esta provincia, el 16 de Febrero de 1905.
Con la transición española y la celebración de las elecciones municipales de España de 1979, el nuevo ayuntamiento democrático de Valladolid recuperó el nombre de "plaza de la Libertad" para esta plaza en mayo de 1979.[2]
Referencias
Partes de este artículo incluyen texto de Las calles de Valladolid (1937), una obra de Juan Agapito y Revilla (1867-1944) en dominio público.
- ↑ Agapito y Revilla, 1937, pp. 315-320.
- ↑ Berzal, Enrique (16 de diciembre de 2025). «La plazuela de las Carnicerías donde se vendían frutas y verduras». El Norte de Castilla. Consultado el 28 de marzo de 2026.
Bibliografía
- Agapito y Revilla, Juan (1937). Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico. Valladolid: Casa Martín. Wikidata Q30332367.