Plaza de la Piedra
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En la plaza de la Piedra se celebraban, en la Edad Media, las reuniones y foros locales en los que se tomaban decisiones que afectaban a la villa o se elegían los cargos locales.
En el siglo XIX comenzó a celebrarse un mercado los miércoles y sábados, donde se instalaban tenderetes y se comerciaba principalmente con alimentos. Posteriormente, el mercado pasó a celebrarse a diario, y la zona comercial se extendió a las áreas colindantes, como la calle Pescadería, conocida como calle de las Ostras.[1]
En el siglo XX, el Mercado de la Piedra se consolidó como uno de los puntos más populares de comercio local. Junto con la venta de productos frescos y souvenirs, también adquirió notoriedad por la presencia de puestos que ofrecían mercancías de dudosa procedencia,[2] lo que llevó a varias intervenciones policiales. En 2014, fue clausurado como parte de la Operación Cuarzo, en el marco de una investigación por contrabando y falsificación.
Tras varios años cerrado, el mercado fue renovado y reabierto en 2021 con un nuevo enfoque orientado al turismo y al comercio de outlet de grandes marcas, incluyendo espacios gastronómicos y tiendas de moda. Esta transformación ha buscado recuperar su atractivo comercial, aunque también ha supuesto la desaparición de muchos de los puestos tradicionales que habían caracterizado al mercado durante décadas.[3]
Arquitectura y urbanismo

La plaza de la Piedra está anexa a la plaza de la Iglesia, formando un conjunto arquitectónico continuo en pleno Casco Viejo de Vigo. Se trata de una zona peatonal, pavimentada con losas de granito, característica de los espacios urbanos tradicionales gallegos. El conjunto conforma un espacio abierto y elevado que, a través de una pasarela peatonal, conecta con el Centro Comercial A Laxe, el puerto y el paseo marítimo del litoral vigués.
En su extremo orientado hacia el mar, la plaza cuenta con un pequeño mirador que permite observar parte de la ría de Vigo. Varias escaleras de piedra la comunican con calles adyacentes situadas a menor cota, como la calle de las Ostras (calle Pescadería) y la calle de Teófilo Llorente, integrándose en la topografía irregular de la zona antigua.
El entorno presenta edificaciones de pocas alturas, generalmente de dos o tres plantas, muchas de ellas construidas entre los siglos XVII y XIX, aunque con un estilo que remite a épocas anteriores. Estas construcciones, de tipología tradicional gallega, se caracterizan por sus fachadas de sillería, balcones de hierro forjado y cubiertas a dos aguas con teja del país. Algunas han sido rehabilitadas para albergar negocios de hostelería o comercio, respetando el lenguaje arquitectónico original.
La plaza también dispone de mobiliario urbano sencillo —bancos, papeleras, árboles ornamentales— que contribuyen a su uso como espacio público de encuentro. En este entorno se sitúa el histórico Mercado de la Piedra, actualmente reformado como espacio comercial moderno que conserva el nombre y parte del simbolismo de su pasado tradicional.
Galería de imágenes
- Crucero en la plaza de la Piedra.