Plaza de la Revolución
plaza pública en La Habana, Cuba
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La plaza de la Revolución José Martí, conocida originalmente como plaza Cívica, es una plaza pública y conjunto cívico-administrativo ubicado en La Habana, Cuba.[1]Con una superficie aproximada de 72 000 m², constituye uno de los principales espacios urbanos de gran escala del país y un escenario habitual de actos oficiales y concentraciones públicas.[2]
| Plaza de la Revolución José Martí | ||
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Vista de la plaza desde la torre del monumento a José Martí | ||
| Ubicación | ||
| País |
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| Provincia | La Habana | |
| Municipio | Plaza de la Revolución | |
| Coordenadas | 23°07′21″N 82°23′12″O | |
| Características | ||
| Tipo | Plaza | |
| Vías adyacentes |
avenida Paseo avenida Rancho Boyeros calle Ayestarán | |
| Área | 72 000 m² | |
Su planificación se inició durante el gobierno de Fulgencio Batista, concebida como un centro administrativo rodeado por edificaciones institucionales.[3] Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, el conjunto mantuvo su función gubernamental y adquirió un uso recurrente para actos políticos y conmemorativos.
En su entorno se agrupan importantes edificios gubernamentales, administrativos y culturales, asociados principalmente a corrientes del modernismo y el racionalismo arquitectónico.[4][5] En el centro del conjunto se encuentra el Monumento a José Martí, que constituye su principal hito conmemorativo.
Ubicación
La plaza se encuentra en el municipio Plaza de la Revolución, en la zona central de La Habana.
Está delimitada e integrada por la intersección de importantes arterias viales, principalmente las avenidas Paseo y Rancho Boyeros, que conectan el centro de la ciudad con otras zonas urbanas y el aeropuerto internacional.
Historia

La plaza fue concebida originalmente durante el gobierno de Fulgencio Batista como parte de la plaza Cívica, planificada como un centro administrativo de carácter representativo para la capital cubana.[3]
En este contexto, la plaza fue diseñada como un núcleo institucional dentro de la ciudad, alrededor del cual se proyectaron sedes de organismos estatales y ministerios, consolidando un eje gubernamental en La Habana.
Tras el triunfo de la revolución en 1959, el conjunto mantuvo su función administrativa y gubernamental, y fue renombrado como Plaza de la Revolución José Martí el16 de julio de 1961.[1] A partir de este período, la plaza adquirió un uso intensivo como escenario de concentraciones políticas y actos oficiales.
Entre los usos más recurrentes destacan los actos públicos masivos y discursos de Fidel Castro ante grandes multitudes, especialmente durante celebraciones nacionales.
Con el desarrollo institucional posterior a 1959, se reforzó la presencia de edificios gubernamentales en el entorno inmediato, consolidándose como un área de concentración de funciones estatales.
Conjunto arquitectónico y entorno institucional

La plaza forma parte de un conjunto urbano concebido como centro de gobierno y representación institucional en La Habana. El espacio abierto se integra con edificaciones gubernamentales, culturales y de servicios que constituyen uno de los principales ejes urbanos de la ciudad.[6][4]
El conjunto se desarrolló principalmente a mediados del siglo XX y responde a principios del urbanismo moderno aplicados a la planificación de capitales, en los que se combina un gran espacio abierto de carácter ceremonial con edificaciones institucionales de gran escala en su perímetro. Su diseño refuerza la monumentalidad del vacío urbano como elemento organizador, con visuales largas y predominio de la escala horizontal del espacio público frente a la verticalidad puntual del Monumento a José Martí.[6][4]
En términos arquitectónicos, predominan corrientes del modernismo y el racionalismo arquitectónico, caracterizadas por el uso de volúmenes geométricos simples, soluciones funcionales y ausencia de ornamentación aplicada, coherentes con el carácter administrativo del conjunto.[4][5]

Entre las edificaciones más relevantes se encuentra el Palacio de la Revolución, sede del gobierno central de Cuba y del Consejo de Estado de Cuba, considerado el principal edificio institucional del conjunto. Frente a la plaza se ubica la sede del Ministerio del Interior, cuya fachada incorpora un relieve con la imagen de Ernesto "Che" Guevara, basado en una fotografía de Alberto Korda y realizado por el artista Enrique Ávila.[7]
En el entorno inmediato se encuentran también el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio de Comunicaciones —que incorpora una obra escultórica dedicada a Camilo Cienfuegos instalada en 2009— y otras dependencias administrativas del gobierno central, como el Ministerio de la Construcción.
El conjunto incluye además edificios de carácter no estrictamente gubernamental, como la Biblioteca Nacional de Cuba y el Teatro Nacional de Cuba, que amplían la función del área hacia el ámbito cultural y educativo.
En el plano de servicios e infraestructura urbana, se localizan en el entorno la Terminal Nacional de Ómnibus de La Habana, que constituye uno de los principales nodos de transporte del país, así como la Sala Polivalente Ramón Fonst, utilizada para actividades deportivas y eventos públicos.
Monumento a José Martí

El Monumento a José Martí constituye el elemento central del conjunto de la plaza y su principal hito visual. Se ubica en el extremo nordeste del espacio abierto y organiza la composición urbanística del entorno.
El complejo monumental incluye una torre de aproximadamente 112,75 m de altura hasta su remate superior y 141,99 m hasta los elementos de iluminación y banderas, lo que lo convierte en una de las estructuras más altas de La Habana. Su base contiene espacios interiores de carácter museográfico y conmemorativo dedicados a la figura de José Martí.[8]
En el centro del conjunto se encuentra una estatua de José Martí realizada en mármol, rodeada por seis pilares que representan las antiguas provincias de Cuba. El monumento funciona como punto focal del eje visual principal de la plaza y constituye el elemento de referencia del espacio circundante.[8]
Uso, actos y eventos
La plaza ha funcionado históricamente como uno de los principales espacios de concentración pública y actos oficiales del Estado cubano. Su configuración como gran espacio abierto ha permitido la realización de eventos de gran escala, tanto de carácter político como institucional y cultural.
De manera recurrente, la plaza ha sido utilizada para concentraciones masivas, desfiles y conmemoraciones nacionales, entre ellas las celebraciones del 1 de mayo y otros actos oficiales organizados por instituciones estatales.[9] Asimismo, ha sido escenario habitual de intervenciones públicas de autoridades del gobierno cubano ante grandes concentraciones de personas.

Entre los hechos históricos de mayor relevancia asociados al uso político del espacio se encuentran la Primera Declaración de La Habana (1960) y la Segunda Declaración de La Habana (1962), pronunciadas ante concentraciones multitudinarias, consideradas documentos políticos significativos del período inicial de la revolución.[10]
La plaza también ha sido sede de celebraciones religiosas de gran asistencia durante visitas papales. En 1998, el Papa Juan Pablo II ofició una misa multitudinaria en el marco de su visita a Cuba.[11] En 2012, el Papa Benedicto XVI celebró una misa en el mismo lugar durante su viaje apostólico.[12] En 2015, el Papa Francisco ofició otra misa ante una gran concurrencia durante su visita al país.[13]
En el ámbito internacional y cultural, la plaza ha acogido eventos de gran asistencia, como el concierto Paz sin Fronteras celebrado en 2009 con la participación de diversos artistas.[14]
En noviembre de 2016 se realizó un acto oficial en homenaje a Fidel Castro tras su fallecimiento, con participación de delegaciones internacionales. Posteriormente, desde la plaza partió el cortejo fúnebre con sus cenizas hacia el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.[15]
En conjunto, la plaza ha mantenido un uso continuo como espacio de representación pública y concentración masiva, asociado tanto a actividades estatales como a eventos culturales y religiosos de gran escala.