Plaza del Corrillo (Valladolid)
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| Plaza del Corrillo | ||
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| Tipo | Plaza | |
| Localización | Valladolid (España) | |
| Coordenadas | 41°39′10″N 4°43′40″O / 41.652707953889, -4.7278818089064 | |
La plaza del Corrillo es una vía urbana de la ciudad de Valladolid, España.
Aparece descrita en Las calles de Valladolid de Juan Agapito y Revilla de la siguiente manera:
Fue un sitio concurridísimo esta plazuela y que constituyó así como el lugar donde se reunían a charlar, comentar los sucesos y hasta hacer tratos y negocios, por estar en el centro de la parte comercial y donde los mercaderes tenían sus muy apreciadas tiendas. Por eso siempre fue un lugar solicitadísimo y de gran valor y aprecio en la villa.En él tuvo sus casas Juan de Morillo y se repite este nombre en autos del Regimiento, diferentes veces, y como se sabe que esas casas estuvieron en lo que se llamó luego «el corrillo», a él hay que referir un apunte de Cronicón de Valladolid en el cual se dice que «Cayeron en las casas que se dicen de Juan de Morillo dos pares de casas, unas en que moraba Iñigo de Verdesoto, otras en que moraba Garzeran, casi a las diez y media de la noche, lunes último de noviembre año de mcccclxj en que murieron Iñigo de Verdesoto e su muger de Garzeran, Mercader, e tres fijos suyos e otras tres personas de su casa, que fueron los muertos por todos xviiij».
Verdaderamente fue una catástrofe este suceso y de resonancia en la villa; pero eso no fue obstáculo para que el sitio fuera luego concurrido y adquiriera la fama que a fines del siglo XVI y principios del siguiente, gozaba.
La nota que tengo de fecha más antigua en que al lugar se le llama «Corrillo» es la de 27 de Junio de 1520, en la cual se otorgaba una obligación sobre una casa que Juan de Navarra, sastre, edificaba en la «calle del Corrillo de los sastres». Y conservó parte de su denominación antigua, por cuanto al darse cuenta en el Regimiento de 24 de Septiembre de 1561 del incendio ocurrido tres días antes, se citaban, con los demás lugares quemados, «las calles de los corrillos de los Roperos e Joyeros».
Por lo mismo que el sitio del «Corrillo» o de los «Corrillos» era tan estimado, mereció una particular atención en la reconstrucción de lo incendiado y, al efecto, en las Ordenanzas y autos del licenciado Francisco de Menchaca y doctor Velasco se determinaban varios detalles, entre los cuales afectaban a los «Corrillos» algunos que dicen.
«Yten apresçe por la horden que se a de tener en los hedifiçios que faltan en los corrillos de rroperos e joyeros veynte Casas y en la calle que se acresçienta en la panadería ay bastante lugar para pagarles e darles otro tanto suelo como lo que se les toma, mandaron que los dichos corrillos se tomen las Casas Contenidas en vn memorial firmado de luis osorio, Corregidor de esta villa, e del licenciado de figueroa e geronimo de la bastida, rregidores, las cuales son de por vidas e las que con menor daño se pueden tomar e a los dueños de los tales suelos se les haga la gratificación de esta manera pasarles a la dicha calle que se acregienta e darles a censo perpetuo los suelos... o tasarles el balor de las vidas e descontarles el hedifiçio Con que estaban obligados a dexar el suelo e pagarles lo que faltare para allegar a la tasaçion en la manera que se paga los otros suelos que se toman...».
«Yten mandaron que los suelos que se señalaren a los Danificados de las calles de los corrillos de joyeros e Troperos... e del sitio de Joan de morillo ques la propiedad desta villa se les de a cada vno su suelo según e por la forma que de antes estavan en la parte que agora an de estar conforme a la traga...».
«...que a los que de antes goçaban de las callejas que avia en los dichos Corrillos que agora guardando la traga no las puede auer mandaron que se rreparta entrellos el suelo que tomaban las dichas Callexas...».
«...porque paresce que conbiene y es necesario mandaban y mandaron que por agora e hasta que otra cosa se determine ningún oficio de los que estauan en los dichos Corrillos no hagan nobedad en el mudar de las tiendas a otras partes si no que las tengan según e Como las solian tener en los dichos corrillos...».
«...si por caso del sitio que llaman de Juan de morillo faltare suelo de lo que antes tenia E obiere de salir alguno de alli el corregidor e rregidores Comisarios tomen la casa o casas que fueren menester que sean de las que con menor daño se puedan tomar e se tasen e paguen por la horden que esta mandado».
De estos apuntes se deduce que «Corrillos» eran lo de «Juan de Morillo» y las que se llamaron luego «callejuelas de la Plaza», y que la disposición que se daba a las calles era la misma que tenían antes del fuego, solamente que se reducían las líneas y superficies de los suelos o solares al ensanchar y regularizar algunas calles:
Y reconstruidos los «Corrillos» adquirieron mayor preponderancia y en ellos se reunían no pocos desocupados a parlar en tiendas, y mentir a sus anchas, a pesar de ser las callejas estrechas; y, a poco, se llamó solo «Corrillo» a la triangular plazuela que se formó, no de grandes dimensiones, pero sí abarcando todo lo que podía dar de sí la villa, pues, como dice inimitablemente González de Amezúa, era «el famoso Corrillo, paradero, y refugio de la gente bulliciosa, alegre y apicarada, famoso al par del Potro de Córdoba, de la Puerta de Guadalajara, del Azoguejo segoviano y del Compás de Sevilla». Gráficamente escribió Medina en Grandezas de España al hablar de Valladolid en aquellos días del XVI y XVII, sobre todo, cuando Felipe III estuvo aquí con su Corte: «como en laberinto se pierden aquí los forasteros que no son muy diestros, y no han por muchas veces aprendido a andar y desembarazarse de aquel corrillo, que así le llaman los naturales, por la forma que tiene [en eso se equivocó Medina, pues, según se ha dicho quedó de forma triangular al ser reedificado] y aun porque a muchos hace andar en corro perdidos sin salir del por algún rato». No era de extrañar tal crítica del «Corrillo», porque también se decía entonces que la Plaza de Valladolid «era una de las más hermosas de Europa, en sentir de cuantos habían viajado», según B. Joly en Voyage en Espagne publicado en la Revue Hispanique, t. XX, 1909.
Yo he conocido ya la «plazuela del Corrillo», así oficialmente titulada, muy animada, eso sí, pero sin las tiendas de joyas y talleres de sastres, como en tiempos antiguos, sino cubierta toda la superficie del triángulo por aglomeradísimos puestos de verdura que apenas dejaban espacio para transeúntes y vendedoras.
Poco a poco ha ido perdiendo su interés el célebre «Corrillo» y ya no se ven en él las batallas que sosteníamos los chicos de la Plaza con los de Fuente Dorada, los cuales extendíamos el campo de operaciones a las «callejuelas» como punto de refugio o de la última retirada.
Referencias
Partes de este artículo incluyen texto de Las calles de Valladolid: noménclator histórico (1937), una obra de Juan Agapito y Revilla en dominio público.
- ↑ Agapito y Revilla, 1937, p. 100-103.
Bibliografía
- Agapito y Revilla, Juan (1937). Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico. Valladolid: Casa Martín. Wikidata Q30332367.
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Datos: Q136790640

