Problema de planitud
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El problema de planitud (también conocido como el problema de vejez) es un problema cosmológico dentro del modelo del Big Bang. El problema surge de la observación de que algunas condiciones del Universo parecen estar ligadas a valores muy "especiales", y que las pequeñas variaciones de estos valores tendrían efectos masivos en el Universo actual.
En el caso del problema de planitud, el parámetro que parece tener valores especiales es la densidad de materia y energía en el universo. Este valor afecta la curvatura del espacio-tiempo con un valor crítico muy específico requerido para la existencia de un universo plano. Se cree que la densidad actual del Universo es muy cercana a este valor crítico. Debido a que la densidad total se aleja del valor crítico con el paso del tiempo,[1] el universo joven debió haber tenido una densidad aún más cercana a la densidad crítica, alejándose por una parte en 1062 o menos. Esto llevó a los cosmólogos a preguntarse cómo llegó (la densidad inicial) a ser tan cercana a este valor "especial".
El problema fue mencionado por primera vez por Robert Dicke en 1969.[2] La solución más comúnmente aceptada entre cosmólogos es la inflación cósmica, la idea de que el Universo pasó por un breve periodo de expansión extremadamente rápida en la primera fracción de segundo después del Big Bang. Junto con el problema del monopolo magnético y el problema del horizonte, el problema de planitud es una de las tres razones principales del estudio de la teoría inflacionaria.[3]
De acuerdo a las ecuaciones del campo de Einstein de relatividad general, la estructura del espacio-tiempo es afectada por la presencia de materia y energía. En pequeñas escalas, el espacio parece plano, como la superficie de la Tierra si uno mira un área pequeña. Sin embargo, en una gran escala el espacio es doblado por el efecto gravitacional sobre la materia. Debido a que la relatividad indica que la materia y energía son equivalentes, este efecto también es producido por la presencia de energía (como luz y otro tipo de radiación electromagnética) además de materia. La curvatura del Universo depende de la densidad presente de materia y energía.
Esta relación puede ser expresada por la primera ecuación de Friedmann. Esto es en un Universo sin una constante cosmológica:
Aquí es el parámetro de Hubble, una medida de la razón a la que el Universo se está expandiendo. es la densidad total de la masa y energía en el Universo, es el factor de escala (el "tamaño" del Universo), y es el parámetro de curvatura, es decir, la medida de qué tan curvado se encuentra el espacio. Un valor positivo, cero o negativo de corresponde a un universo cerrado, plano o abierto, respectivamente. Las constantes y son la constante gravitacional de Newton y la velocidad de la luz, respectivamente.
Muchos cosmólogos suelen simplificar esta ecuación al definir una densidad crítica . Para un valor dado , esto es definido como la densidad requerida para un universo plano, es decir, . Por consiguiente, la ecuación implica:
- .
Ya que la constante es conocida y la razón de expansión puede ser medida observando la velocidad a la cual se están alejando las galaxias de nosotros, puede ser determinada. Su valor actual es de alrededor 10−26 kg m−3. La razón de la densidad actual a este valor crítico es llamado Ω, y su diferencia de 1 determina la geometría del Universo; Ω > 1 corresponde a una cantidad mayor a la densidad crítica, , por lo tanto a un universo cerrado. Ω < 1 proporciona una densidad pequeña (universo abierto), y Ω equivale a 1 proporciona un universo plano.
La ecuación de Friedmann anterior puede cambiar a:
El lado derecho de esta expresión sólo contiene constantes, por lo tanto, la parte izquierda tiene que mantenerse constante a través de la evolución del Universo.
Mientras el Universo se expande, el factor de escala aumenta, pero la densidad disminuye porque la materia (o energía) se propaga. Para el modelo estándar del universo que contiene principalmente materia y radiación por la mayor parte de su historia, disminuye más rápido de lo que aumenta, por lo que el factor disminuiría.
Valor actual de Ω

Medida
El valor de Ω actual es denotado como Ω0. Este valor puede ser deducido midiendo la curvatura del espacio tiempo (ya que Ω=1, o , es definido como la densidad que tiene la curvatura k=0). La curvatura puede ser inferida con un número de observaciones.
Una de estas observaciones es la anisotropía en la radiación de fondo de microondas (CMB). La CMB es radiación electromagnética que dejó el Universo en sus primeros años, cuando estaba conformado de protones y plasma. Este plasma se enfrió mientras el Universo se expandía, y cuando se enfrió lo suficiente para formar átomos estables dejó de absorber fotones. Los fotones presentes en esa etapa se han estado propagando desde entonces, perdiendo energía mientras se expanden por el universo.
La temperatura de esta radiación es casi la misma en todos los puntos en el cielo, pero hay una ligera variación (de uno entre 100,000). La escala angular de estas fluctuaciones, el ángulo típico entre una parte fría y caliente en el cielo,[nb 1] depende de la curvatura del Universo, la cual depende de su densidad. Como consecuencia, las medidas de esta escala angular permiten la estimación de Ω0.[5][nb 2]
Otra prueba de Ω0 es la frecuencia de las supernovas tipo-1A a distintas distancias de la Tierra.[6][7] Estas supernovas son un tipo de candelas estándar, lo que significa que el proceso que gobierna su luminosidad intrínseca es comprendido, así que la medida de la luminosidad puede ser usada para derivar medidas de distancia aproximadas. Al comparar esta distancia con el corrimiento al rojo de la supernova, se puede medir la razón a la cual el universo se ha expandido a lo largo de la historia. Ya que la razón de expansión evoluciona en el tiempo con diferentes densidades totales, Ω0 puede ser inferido de la información de la supernova.
La información de la sonda de la NASA WMAP (al medir ansitropías del CMD) combinada con la información de la sonda Sloan Digital Sky Survey y observaciones de supernovas tipo-la restringen Ω0 a ser 1 en 1%.[8] En otras palabras, el término |Ω − 1| actual es menos de 0.01, por lo tanto, debió haber sido menor a 10−62 en la Época de Planck.
Implicación
Este pequeño valor es el núcleo del problema de planitud. Si la densidad inicial del Universo pudo tomar cualquier valor, parecería extremadamente sorprendente descubrir que sea similar al valor crítico . De hecho, una pequeña variación de Ω a 1 en el universo joven habría sido magnificada durante miles de millones de años de expansión para crear una densidad actual muy lejana a la crítica. En el caso de una sobredensidad () esto llevaría a un universo muy denso que dejaría de expandirse y colapsaría en un Big Crunch (lo opuesto al Big Bang) en tan sólo unos pocos años; en el caso de una baja densidad () se expandiría tan rápido que parecería esencialmente vacío, y la gravedad no sería tan fuerte para llevar a cabo la formación de galaxias. En ninguno de los dos casos el Universo contendría estructuras complejas como galaxias, estrellas, planetas y personas.[9]
Este problema con el modelo del Big Bang fue mencionado por primera vez en 1969 por Robert Dicke,[10] y motivó la búsqueda de una razón que explicara por qué la densidad debería tener ese valor específico.