En la ciencia de los materiales, una propiedad intrínseca es independiente de la cantidad de material presente y es independiente de la forma del material, por ejemplo, una pieza grande o una colección de partículas pequeñas. Las propiedades intrínsecas dependen principalmente de la composición química fundamental y la estructura del material.[1] Las propiedades extrínsecas se diferencian por depender de la presencia de contaminantes químicos evitables o defectos estructurales.[2]
En biología, los efectos intrínsecos se originan en el interior de un organismo o célula, como una enfermedad autoinmune o inmunidad intrínseca.
En electrónica y óptica, las propiedades intrínsecas de los dispositivos (o sistemas de dispositivos) son generalmente aquellas que están libres de la influencia de varios tipos de defectos no esenciales.[3] Tales defectos pueden surgir como consecuencia de imperfecciones de diseño, errores de fabricación o extremos operativos y pueden producir propiedades extrínsecas distintivas y a menudo indeseables. La identificación, optimización y control de las propiedades intrínsecas y extrínsecas se encuentran entre las tareas de ingeniería necesarias para lograr el alto rendimiento y la confiabilidad de los sistemas eléctricos y ópticos modernos.[4]