Prostitución en Hungría
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La prostitución en Hungría ha sido legalizada y regulada (sin incluir burdeles ni proxenetismo)[1] por el gobierno desde 1999.[2][3] Según la ley, las prostitutas son básicamente profesionales que se involucran en actividades sexuales a cambio de dinero. El gobierno permite esta actividad siempre que paguen impuestos y mantengan documentos legales.[2]
En 2007, la autoridad fiscal de Hungría, APEH, estimó que la industria de la prostitución y la pornografía en Hungría generaba mil millones de dólares anuales.[2] Se estima que, aproximadamente, 10.000 prostitutas trabajan en Hungría,[4] de las cuales, según TAMPEP en un informe de 2009, el 25% serían inmigrantes.[5]
Hungría se ha esforzado por atraer a las prostitutas al marco del trabajo formal.[2] Sin embargo, esto resulta difícil aún a día de hoy, entre otras razones, porque la mayoría de las prostitutas de Hungría no sabe que su trabajo está legalizado.[3][6]
Según la ley, las autoridades locales tienen el poder de marcar zonas para la prostitución legal si existe una necesidad local profunda. La mayoría de las autoridades se han negado a designar estas zonas; para 2003, la única zona roja que había sido designada en el país, en Miskolc, fue eliminada tras una protesta pública.[7] Estas zonas rojas legalmente deben estar, en todo caso, alejadas de escuelas o iglesias.[7] Incitar al consumo de servicios sexuales en la vía pública solo está permitido dentro de estas zonas de tolerancia.[1]
Las prostitutas deben tener al menos 18 años,[1] poseer un "permiso de empresario" y pagar impuestos.[2]
Administrar burdeles o proporcionar un lugar para la prostitución, promover la prostitución o vivir de las ganancias de la prostitución de otras personas es ilegal.[1][3] Esta ley implica problemas para las prostitutas húngaras, como la imposibilidad de alquilar apartamentos declarándose a sí mismas como prostitutas (pues, legalmente, eso convertiría al dueño del apartamento en un proxeneta).[6]
Deben realizar tres pruebas mensuales de ITS y VIH, y la policía puede inspeccionar sus certificados de salud.[1]
Muchas mujeres húngaras emigran a otros países europeos para ejercer la prostitución, llegando a ser mayoritarias en calles enteras de ciudades como Ámsterdam o Bremerhaven.[8]