Protestantismo e islam

From Wikipedia, the free encyclopedia

El protestantismo y el islam entraron en contacto a comienzos del siglo XVI cuando el imperio otomano, en plena expansión militar hacia los Balcanes, se topó con poblaciones calvinistas en las modernas regiones de Hungría y Transilvania. Puesto que tanto protestantes como musulmanes se oponían al catolicismo encarnado por la casa de Habsburgo, soberana del imperio español y el Sacro Imperio Romano Germánico, se dieron una serie de alianzas económicas, militares y culturales entre ellos.

Reformistas y musulmanes establecieron un clima de tolerancia mutua a pesar de sus esenciales diferencias teológicas y cristológicas, considerándose más cerca el uno del otro que ninguno de ellos del catolicismo.[1] El imperio otomano apoyó a las primeras iglesias protestantes y contribuyó a su supervivencia. El propio Martín Lutero contemplaba a los otomanos como aliados, considerándoles el castigo de Dios contra los pecados de la Europa católica.[2] Llegó a comparar favorablemente a los otomanos con los españoles, a los que en cambio tildó de inhumanos.[3]

El continuo imperialismo otomano obligó a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico a tratar las Paces de Passau y de Augsburgo con los príncipes protestantes de Alemania, finalmente reconociendo que el protestantismo había llegado para quedarse y terminando con sus amenazas militares contra su existencia.[4] Alianzas militares entre protestantes y otomanos continuaron durante el reinado de su hijo Felipe II de España y sus descendientes hasta el final del siglo XVII.

Siglo XVI

Lutero consideraba al islam una religión falsa cuyos desmanes eran permitidos por la ira divina contra la corrupción católica. En 1528 animó a los alemanes a resistir contra el sitio de Viena, alegando que, así como el Papa era el anticristo, el turco era el mismo diablo.[5] En un discurso de 1537, sin embargo, comparó favorablemente a los turcos con los españoles católicos, proclamando: "tolerabilius esse vivere sub Turca quam Hispanis, nam Turca confirmatio regno servare iustitiam, sed Hispanos plane esse bestias" ("es más tolerable vivir bajo el gobierno de los turcos que de los españoles, porque los turcos fundamentan su dominio en la justicia, mientras que los españoles directamente son bestias").[3]

En 1552, el sultán Solimán el Magnífico llamó a los príncipes alemanes a rebelarse contra Carlos V y el Papa Julio III, notando que los luteranos, a diferencia de los católicos, creían en un solo Dios y no adoraban ídolos. Prometió dejarles vivir cuando entrase en Alemania. Por entonces el reformista Felipe Melanchthon también estaba en contacto con Constantinopla.[6] También los protestantes de los Países Bajos españoles contemplaban con abierta esperanza las campañas otomanas en el Mediterráneo, esperando que las victorias turcas obligasen a Felipe II de España, hijo de Carlos y nuevo señor de los Países Bajos, a dirigir recursos al sur y tener que hacer concesiones entre sus súbditos del norte.[7] Durante el Gran sitio de Malta de 1565, esperaron no sólo que los turcos prevalecieran, sino que incluso llegaran hasta Valladolid.[8]

Medalla de 1570 con el eslogan "Liver Turcx dan paus, en despit de la mes" ("antes turcos que papistas, a pesar de la misa"), usada por rebeldes neerlandeses.

Al comienzo de la guerra de Flandes en 1566, los holandeses de Guillermo de Orange estaban en tal estado de desesperación contra el Duque de Alba que buscaron ayuda de cualquier nacionalidad, explícitamente incluyendo a los turcos, como reza una carta de Juan de Nassau.[7] La rama austriaca de los Habsburgo también conoció de estas alianzas en Hungría, donde el reciente luterano Juan Segismundo de Zápolya se hizo fuerte contra el emperador Maximiliano II con ayuda de Solimán, estableciendo allí el protestantismo.[9][10] Aquel mismo año, Guillermo envió embajadores a Solimán en busca de ayuda.[8] En respuesta, uno de los consejeros del sultán, el judío José Nasí, mandó una carta a los rebeldes en Amberes asegurando que los otomanos golpearían a Felipe de tal manera que no tendría forma de pensar en Flandes.[11] La pronta muerte de Solimán, sin embargo, impidió que los otomanos hicieran tal movimiento.[11]

En 1568, Guillermo volvió a solicitar un ataque a España por parte de los otomanos del nuevo sultán Selim II, de nuevo sin éxito. La primera rebelión de los orangistas fue derrotada por Alba, y poco después sucedió la derrota otomana en Lepanto en 1571.[11] Tres años después, Guillermo de Orange y el rey Carlos IX de Francia intentaron una vez más recabar el apoyo de Selim II contra España.[12] Selim II respondió con un mensajero que trabajó por poner a los holandeses en contacto con rebeldes moriscos de España y los corsarios berberiscos de la Regencia de Argel.[12][13] Selim por fin respondió enviando una expedición a reconquistar Túnez en 1574, lo que ayudó a las negociaciones entre españoles y holandeses en la conferencia de Breda.[12] Tras la muerte de Carlos IX en 1574 se debilitaron los contactos, pero los otomanos establecieron un consulado en Amberes con súbditos griegos (De Griekse Natie).[12]

El hugonote francés Enrique de Navarra planeó en 1575 una revuelta de moriscos aragoneses asistida por los hugonotes de Bearne y una expedición otomana desde Argel, pero el proyecto fracasó con la llegada a Aragón de Juan de Austria, vencedor de Lepanto, que desarmó a los moriscos. Al año siguiente se pensó en reanudar el plan con una triple flota enviada desde Constantinopla, que desembarcaría entre Murcia y Valencia, pero de nuevo se abandonaron los planes.[14] En 1578, los anglicanos de Isabel I de Inglaterra establecieron relaciones comerciales otomanas por medio del embajador de William Harborne, y tras el inicio de la guerra anglo-española en 1585, en la que los ingleses asistieron a la revuelta neerlandesa, Isabel y el sultán Murad III discutieron operaciones militares contra Felipe. Francis Walsingham fue un gran impulsor de la alianza.[15][16] El mismo año se firmó con el sultanato saadí de Marruecos una alianza anglo-marroquí, también con objeto de atacar a España.

En 1597 el teólogo católico William Reynolds acuñó despectivamente el término "turco-calvinismo" para referirse a las alianzas que los neerlandeses estaban realizando.[17]

Siglo XVII

Aun cuando Inglaterra había firmado la paz con España en 1604, continuó promoviendo una piratería anglo-turca en alianza con los estados piratas berberiscos del norte de África. Aunque una incursión española en Túnez desarticuló una de sus mayores flotas, los ingleses escaparon y continuaron con sus actividades. Por estas fechas, sefardí marroquí Samuel Pallache sirvió de intermediario entre la república holandesa y el sultanato saadí, y en 1613 su sucesor Al-Hajari discutió con Mauricio de Nassau la posibilidad de una gran alianza entre holandeses, otomanos, marroquíes y moriscos contra Felipe III de España, movida por relaciones tanto de conveniencia estratégica como de cercanía religiosa islamoprotestante.[18][19] Al mismo tiempo, los ingleses mantuvieron una alianza paralela con los grandes enemigos regionales de la Persia safávida, aliándose con ella en 1616 para combatir a los súbditos portugueses de Felipe III en el golfo pérsico, capturando Ormuz.[20] El aventurero inglés Robert Shirley se ocupó de modernizar el ejército persa con tecnología occidental.[21]

Igualmente sucedió en Europa del este en 1606, cuando el emperador Rodolfo II trató de suprimir el protestantismo, ocasionando que el príncipe Esteban Bocskai de Transilvania se aliase con los turcos en favor de los reformados. En 1620, durante la guerra de los treinta años, también Gabriel Bethlen, favorecedor de Federico V del Palatinado y temeroso de las políticas del emperador Fernando II, se sometió al sultán Osmán II a cambio de protección.[22] Los otomanos marcharon con un gran ejército de 400.000 hombres contra Polonia-Lituania, aliada de los Habsburgo, a la que derrotaron en la batalla de Cecora,[23][24] aunque no fueron capaces de asistir a los protestantes antes de que tropas imperiales y españolas se hicieran con la victoria en la batalla de la Montaña Blanca.[22]

Hacia el fin de siglo, el líder protestante húngaro Emérico Thököly se opuso también a las políticas católicas de los Habsburgo con ayuda otomana, enviada por el gran visir Kara Mustafá. Sin embargo, el resultado de esta campaña fue la batalla de Kahlenberg, donde alemanes y polacos derrotaron decisivamente a los otomanos.[25]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Related Articles

Wikiwand AI