Proyecto de Estatuto de Autonomía del País Valenciano de 1936
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El proyecto de Estatuto de Autonomía del País Valenciano de 1936 fue un nuevo intento de iniciar el proceso establecido en la Constitución de la República Española para conseguir un Estatuto de Autonomía para las tres provincias de Alicante, de Castellón y de Valencia y que se vio frustrado, cuando ya se habían dado los primeros pasos, por el golpe de Estado de julio de 1936 que dio inicio a la guerra civil española. El día anterior, 16 de julio, se había constituido en Castellón de la Plana la «Comisió pro Estatut del País Valencià» ('Comisión pro Estatuto del País Valenciano') que emplazó a sus miembros a reunirse en Valencia «en los días finales del corriente mes [de julio]», reunión que nunca llegó a celebrarse.[1] De no haberse producido el golpe el País Valenciano habría obtenido el Estatuto de Autonomía posiblemente antes de la Navidad de 1936.[2]
Durante la guerra las fuerzas políticas y sindicales que apoyaban a la República dieron prioridad al esfuerzo bélico (y a la revolución) y el proceso estatutario valenciano quedó paralizado, aunque la CNT en enero de 1937 hizo público un Anteproyecto de Estatuto del País Valenciano, que, sin embargo, al incluir a las provincias de Albacete y Murcia, fue muy contestado por el resto de fuerzas y especialmente por los partidos valencianistas. Esquerra Valenciana, que consideraba un sinsentido la inclusión de Murcia y de Albacete, presentó al mes siguiente un proyecto alternativo que seguía casi al pie de la letra el recién aprobado Estatuto de Autonomía del País Vasco. En marzo Unión Republicana presentaba una tercera propuesta. Ninguno de los tres proyectos salió adelante y la derrota de la República en la guerra supuso su fin definitivo.[3]
Tras la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931, el Ayuntamiento de Valencia, de mayoría blasquista (aunque por primera vez contaba con tres concejales valencianistas), tomó la iniciativa para dotar a la región valenciana de un Estatuto de Autonomía y el 11 de julio presentó un Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de la Región Valenciana, pero este no salió adelante a causa de la oposición de la Diputación de Alicante y del Ayuntamiento de Castellón de la Plana, que alegaron que se había actuado de forma precipitada ya que todavía no se había aprobado la Constitución de la República.[4] Como respuesta el blasquista Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA) se planteó que la autonomía se circunscribiera a la provincia de Valencia.[5]

En octubre de 1932, al mes siguiente de la aprobación por las Cortes republicanas del Estatuto de Autonomía de Cataluña, la Agrupación Valencianista Republicana consiguió reunir a la mayoría de los partidos en Valencia, formándose una plataforma política pro-estatuto. Sin embargo el PURA, el partido mayoritario en la provincia de Valencia, no solo no acudió a la reunión, tildando a las organizaciones asistentes de «catalanistas», sino que inició una campaña de propaganda alternativa, a la que se acabó sumando la Derecha Regional Valenciana (DRV), que sí había acudido pero de la que se acabó desligando, y el Partido Republicano Conservador. A pesar de todo, los partidos de la Conjunción pro-Estatuto celebraron un gran mitin en noviembre en Alcira que reunió entre diez y quince mil personas, convirtiéndose en el acto autonomista más multitudinario del periodo.[6]
Por su parte el PURA, con el apoyo de la DRV, reunió a los alcaldes de la provincia de Valencia para iniciar el proceso estatutario tal como lo establecía la Constitución republicana. Se formó una nueva comisión pro-Estatuto encargada de buscar la colaboración de los representantes políticos de las otras dos provincias, pero en abril de 1933 fracasó el intento de unificar las dos plataformas pro-Estatuto, la del PURA (apoyada por la DRV) y la de la Conjunción. Los blasquistas volvieron a acusar a la Conjunción de «catalanista» y de «separatista».[7]
Tras las elecciones generales de noviembre de 1933 el PURA y la DRV, que obtuvieron una amplia victoria (convirtiéndose en aliados en los gobiernos de Madrid), abandonaron las movilizaciones pro-Estatuto, y el valencianismo político vivió un proceso de recomposición, por lo que la reivindicación del autogobierno vivió un periodo de impasse durante el segundo bienio de la historia de la República, que no se retomaría hasta después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.[8] Tanto el Frente Popular de Valencia, del que formaban parte Esquerra Valenciana y el Partit Valencianista d'Esquerra, como la Derecha Regional Valenciana llevaban en sus respectivos programas electorales el tema del Estatuto.[9]
Historia
Tras las elecciones de febrero de 1936, en las que el PURA en proceso de descomposición no consiguió ningún diputado,[10] la iniciativa estatutaria la tomaron los dos partidos valencianistas de izquierda integrados en el Frente Popular (Partit Valencianista d'Esquerra y Esquerra Valenciana), y más concretamente el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia Angelí Castanyer, del Partit Valencianista d'Esquerra, que a finales de abril consiguió que se aprobara por unanimidad una moción instando al consistorio a coordinarse con las diputaciones y los ayuntamientos de las tres provincias. [11] La moción presentada por Castanyer decía lo siguiente (en valenciano):[12]
Que se acuerde por la Excma. Corporación colaborar a la estructuración, propaganda y consecución del Estatuto para el País Valenciano.
Que se nombre, al efecto, una comisión que, de acuerdo con la Diputación Provincial de Valencia, el resto de Corporaciones Municipales y Provinciales de Alicante, Castellón y los representantes de nuestro País en el Parlamento español, inicien los trabajos necesarios para que, dentro del plazo breve de un futuro inmediato, sea reconocido a nuestro País el derecho a regirse a sí mismo, con la dignidad de un pueblo que reconoce y estima su personalidad.
El propio Angelí Castanyer fue quien viajó a Alicante y a Castellón para en nombre del Ayuntamiento de Valencia recabar el apoyo de las dos Diputaciones y de los ayuntamientos de las dos capitales, «de manera que el Estatuto del País Valenciano sea obra unísona de las tres comarcas que integran la región, sin que pueda prevalecer de por sí el criterio o las aspiraciones de ninguna de ellas», según relataba el diario republicano El Mercantil Valenciano en su edición del 19 de mayo de 1936. En la misma noticia se decía también que «aun cuando no se trata todavía de acuerdos efectivos, puede anticiparse que, tanto Alicante como Castellón, coinciden en estos deseos».[13]
En efecto, a diferencia de los años anteriores, cuando el blasquismo era la fuerza política hegemónica, las adhesiones fueron totales e inmediatas. Uno de los primeros fue el Ayuntamiento de Castellón de la Plana que a principios de junio acordaba sumarse «a la iniciativa del Ayuntamiento de Valencia», aunque advirtiendo que el «organismo regional» debía estructurarse de modo que ninguna de las tres provincias «pierda su destacada personalidad y acusadas características de organización, ...sin que se produzca la absorción por la capitalidad del antiguo reino, de sus hermanas provinciales». También dieron su apoyo las delegaciones del Frente Popular de cada una de las tres provincias. La de Alicante mostró «su adhesión en principio a los trabajos conducentes a posibilitar el Estatuto para la autonomía del País Valenciano» y la de Valencia «su voluntad inquebrantable de contribuir a la estructuración, primero, y consecución, después, de un Estatuto de autonomía del País Valenciano dentro de las normas establecidas en la vigente constitución de la República Española». A principios de julio esta delegación de Valencia notificaba que «los Frentes Populares de Alicante y Castellón han comunicado a nuestros delegados su identificación, en principio, con el criterio por nosotros expuesto referente a la necesidad de la autonomía, cuyo Estatuto ha de ser obra de las aspiraciones materiales de las tres provincias, para lo cual se convocará en tiempo no lejano a una Asamblea para dicho fin».[14]
Se decidió formar una «Comissió pro Estatut del País Valencià» integrada por representantes de los tres Frentes Populares provinciales y de las Diputaciones y de los Ayuntamientos y encargada de redactar el anteproyecto, apoyada por una amplia campaña de propaganda.[11] El 16 de julio de 1936 se reunía en Castellón de la Plana la comisión que emplazó a sus integrantes a una nueva reunión en Valencia «en los días finales del corriente mes [de julio]», pero esta no llegaría a celebrarse a causa del golpe de Estado iniciado al día siguiente.[15][1] En diciembre, en plena guerra civil, uno de los miembros del comité explicó en un artículo publicado en el diario El Pueblo los apoyos con que contaba y el calendario que había previsto la comisión para conseguir el Estatuto y que el inicio de la guerra civil truncó:[16]
Este [Comité pro Estatuto] tenía ya realizados los trabajos de concordia entre las tres provincias. Yo formaba parte de aquel Comité y sé perfectamente hasta qué punto llegaba el entusiasmo de las organizaciones del Frente Popular en toda la región, sin reservas de parte de ninguna provincia. El 27 de julio queríamos haber celebrado en el teatro Principal la Asamblea de la Región, en la que se hubiese nombrado la comisión examinadora del proyecto de Estatuto. En septiembre, pensábamos ir al plebiscito para que fuera presentado al Congreso al reanudar sus sesiones.