Pueblo abelam
El pueblo abelam es un grupo étnico de la provincia de Sepik Oriental, al norte de Papúa Nueva Guinea. Entre valles, selvas y montañas, en esta isla convivieron durante milenios más de setecientas colectividades de origen papú- melanesio con diferentes identidades étnicas, de las cuales doscientas de ellas compitieron por los territorios del curso del río Sepik.Entre estos colectivos estaban los ancestros abelam, conocidos como “el pueblo del ñame” por sus especiales cuidados a estos cultivos y sus rituales asociados. Se mantuvieron aislados del contexto colonialista occidental hasta inicios de la segunda década del siglo XX. Tras el paso de la Segunda Guerra Mundial, las comunidades abelam mantuvieron cierto aislamiento hasta finales de la década de 1960 cuando la administración colonial australiana intervino en su territorio para apaciguar las continuas guerras locales. La presión demográfica fue unas de las causas principales de esa conflictividad local, pero en el último término del siglo XX la emigración a las zonas urbanas ha sido la respuesta de los abelam a la falta de espacios. Esto contribuyó a un inexorable proceso de abandono de las costumbres ancestrales. Tras la independencia del país en 1975 la emigración desde las aldeas rurales se mantuvo, asociado además a la integración de los más jóvenes a las estructuras institucionales y de mercado que ofrecía el nuevo Estado. Se estima en 70.000 personas el colectivo del pueblo abelam.
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| Pueblo abelam | ||
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| Otros nombres | abulas, ambulas, maprik, wosera mamu, wosera kamu o kwoma | |
| Descendencia | c. 70.000 [1] | |
| Asentamientos importantes | ||
| 70.000[1] |
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El pueblo abelam (también conocidos como abulas, ambulas, maprik, wosera mamu, wosera kamu o kwoma) es un grupo étnico de la provincia de Sepik Oriental, al norte de Papúa Nueva Guinea.[2] [3][4]Entre valles, selvas y montañas, en esta isla convivieron durante milenios más de setecientas colectividades de origen papú- melanesio con diferentes identidades étnicas, de las cuales doscientas de ellas compitieron por los territorios del curso del río Sepik.[5][6][7]Entre estos colectivos estaban los ancestros abelam, conocidos como “el pueblo del ñame” por sus especiales cuidados a estos cultivos y sus rituales asociados. Se mantuvieron aislados del contexto colonialista occidental hasta inicios de la segunda década del siglo XX.[8] Tras el paso de la Segunda Guerra Mundial, las comunidades abelam mantuvieron cierto aislamiento hasta finales de la década de 1960 cuando la administración colonial australiana intervino en su territorio para apaciguar las continuas guerras locales. La presión demográfica fue unas de las causas principales de esa conflictividad local, pero en el último término del siglo XX la emigración a las zonas urbanas ha sido la respuesta de los abelam a la falta de espacios. Esto contribuyó a un inexorable proceso de abandono de las costumbres ancestrales. Tras la independencia del país en 1975 la emigración desde las aldeas rurales se mantuvo, asociado además a la integración de los más jóvenes a las estructuras institucionales y de mercado que ofrecía el nuevo Estado.[9] [10]Se estima en 70.000 personas el colectivo del pueblo abelam.[11]

