Puente de Gibraltar
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El Puente sobre el estrecho de Gibraltar, simplemente denominado Puente de Gibraltar, era un macroproyecto multimillonario y novedoso en el ámbito de la ingeniería civil, el cual iba a ser puesto en marcha a finales de la década de 2010, con el fin de unir España y Marruecos a través del estrecho de Gibraltar.
Objetivos
Iba a ser un puente que, con una longitud aproximada de 27 kilómetros, conectaría a los continentes de Europa y África a través de sus partes más próximas, es decir, España y Marruecos.
Este macropuente podría haber alcanzado los 1000 metros de altura por sobre el nivel del mar, dándole la categoría indiscutible del puente más extenso de todo el planeta. Además, se planeaba una capacidad suficiente para albergar a 3 carriles de automóviles y a 2 rieles ferroviarios.
Lo que se pretendía con este puente era principalmente unir a los dos continentes por carretera sin tener que atravesar países asiáticos.
El proyecto de este puente implicaba la utilización del acero, a partir de la combinación de dos tecnologías solo posibles con el uso del cable de acero: el puente colgante por excelencia de cables verticales y el puente de cables inclinados o diagonales.
Esta combinación no ha sido utilizada de esta forma hasta el momento en ningún proyecto que se haya construido, aunque sí se ha aplicado exitosamente de forma independiente.
El Puente de Gibraltar solo sería posible con la aplicación de manera sinérgica de otras tecnologías, ligadas al mundo de la robótica y la cibernética, tales como un sistema de amortiguadores para las bases de las torres de hormigón de las cuales pendería el puente, que fueran capaces de evitar los efectos de posibles choques de los barcos petroleros que atraviesan esas aguas.
Razones por la que sería imposible la construcción del puente
La opción adoptada por ser más fácil y económicas es la de construir un túnel subterráneo.
- Profundidad del lecho marino: en algunas áreas la profundidad alcanza los 900 metros, mucho más que en el canal de la mancha, lo que dificulta poner pilares o cimientos.
- Fuertes corrientes y condiciones marítimas: la confluencia entre el Atlántico y el Mediterráneo genera corrientes submarinas muy intensas que afectarían a la estabilidad de la estructura.
- Actividad sísmica: la zona se encuentra en un área de choque entre las placas africana y euroasiática, aumentando el riesgo de daños estructurales.
- Coste económico: se estima que la inversión superaría los 20.000 - 30.000 millones de euros, sin contar el mantenimiento futuro.
- Impacto ambiental y ecológico: la construcción afectaría gravemente los ecosistemas marinos y las especies migratorias.
- Factor político y social: las tensiones entre España y Marruecos, así como cuestiones de soberanía y control migratorio complican cualquier acuerdo. Ya que gran parte del puente se encontraría en estado no soberano de ningún país, es decir. en aguas internacionales.