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Túnel de Gibraltar

proyecto de construcción de túnel ferroviario From Wikipedia, the free encyclopedia

El túnel del Estrecho de Gibraltar es un proyecto de túnel ferroviario submarino destinado a unir España y Marruecos bajo el estrecho de Gibraltar, estableciendo una conexión fija entre Europa y África.[1]

País EspañaBandera de España España
MarruecosMarruecosBandera de Marruecos Marruecos
Tipo Túnel ferroviario submarino
Datos rápidos Ubicación, País ...
Túnel del Estrecho de Gibraltar

El estrecho de Gibraltar, entre Europa y África
Ubicación
País EspañaBandera de España España
MarruecosMarruecosBandera de Marruecos Marruecos
Ubicación Estrecho de Gibraltar
Coordenadas 35°57′55″N 5°34′24″O
Características
Tipo Túnel ferroviario submarino
Cruza Estrecho de Gibraltar
Longitud 38,7 km
Historia
Estado En proyecto
Cerrar
Vista del estrecho de Gibraltar desde el peñón de Gibraltar, con las montañas del Rif al fondo.

El proyecto es desarrollado conjuntamente por la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (SECEGSA), ente gubernamental que opera desde 1981, y la sociedad marroquí Société Nationale d'Études du Détroit de Gibraltar (SNED).[2] Anteriormente, el gobierno español creó una Comisión a partir de 1972.[3]

La solución actualmente considerada consiste en un doble túnel ferroviario de vía única conectado mediante una galería central de servicio y evacuación, siguiendo un esquema similar al del túnel del Canal de la Mancha.[1]

El trazado proyectado uniría el entorno de Punta Paloma, en el término municipal de Tarifa, con cabo Malabata, situado al este de Tánger. La infraestructura permitiría el transporte ferroviario de viajeros y mercancías entre ambos continentes.[1]

La conexión fija a través del estrecho de Gibraltar está considerada uno de los mayores proyectos de infraestructura planteados entre Europa y África y ha sido comparada frecuentemente con el túnel del Canal de la Mancha por su dimensión técnica y estratégica.[4]

Historia

Primeras propuestas

La idea de establecer una conexión fija entre Europa y África a través del estrecho de Gibraltar existe desde el siglo XIX. Entre las primeras propuestas conocidas figura la presentada en 1869 por el ingeniero francés Laurent de Villedemil, quien planteó la construcción de un túnel submarino entre ambas orillas.[5]

A finales del siglo XIX y comienzos del XX surgieron numerosos proyectos de enlace fijo entre España y Marruecos, tanto ferroviarios como viarios. Uno de los más conocidos fue el desarrollado por el ingeniero francés Jean-Baptiste Berlier, quien en 1900 propuso un túnel ferroviario entre las proximidades de Tarifa y Tánger.[6]

Durante las primeras décadas del siglo XX también se estudiaron alternativas de puente y soluciones mixtas, aunque las dificultades técnicas derivadas de la profundidad del estrecho y de las fuertes corrientes marinas limitaron la viabilidad de estas propuestas.[7]

En 1925 la Asociación del Ferrocarril Transahariana impulsó nuevos estudios sobre una conexión ferroviaria fija bajo el estrecho. Entre 1925 y 1935 se realizaron campañas geológicas y sondeos submarinos que alcanzaron profundidades cercanas a los 400 metros.[8]

Estos trabajos quedaron interrumpidos tras el estallido de la guerra civil española en 1936 y posteriormente por el contexto internacional derivado de la Segunda Guerra Mundial.

Cooperación hispano-marroquí

El origen institucional moderno del proyecto se sitúa en la Declaración Común Hispano-Marroquí firmada en Fez el 16 de junio de 1979 por Juan Carlos I de España y Hasán II de Marruecos, mediante la cual ambos Estados acordaron estudiar la viabilidad de una conexión fija entre Europa y África a través del estrecho de Gibraltar.[2]

Como consecuencia de este acuerdo, en 1981 el Gobierno español creó la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (SECEGSA), encargada de coordinar los estudios técnicos y de viabilidad desde la parte española. Posteriormente Marruecos constituyó la Société Nationale d'Études du Détroit de Gibraltar (SNED), organismo homólogo responsable de los estudios desde la ribera africana.[9]

Durante las décadas siguientes ambos organismos desarrollaron campañas de investigación geológica, oceanográfica y sísmica, además de estudios de tráfico, impacto ambiental y viabilidad económica.[10]

Entre los trabajos realizados destacan:

  • campañas de sondeos submarinos;
  • cartografías geológicas del fondo marino;
  • estudios de corrientes y actividad sísmica;
  • y prospecciones en el denominado umbral de Camarinal, considerado uno de los sectores técnicamente más complejos del trazado.[11]

A partir de la década de 1990 el proyecto fue evolucionando progresivamente hacia la solución de un túnel ferroviario submarino, descartándose alternativas de puente y túnel carretero debido a las dificultades técnicas asociadas a la profundidad del estrecho, el intenso tráfico marítimo y los problemas de ventilación y seguridad.[4]

En febrero de 2023, tras la Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, ambos gobiernos acordaron relanzar oficialmente el proyecto y actualizar los estudios técnicos existentes.[12]

En 2024 SECEGSA adjudicó nuevos estudios geotécnicos y de excavación a empresas especializadas en tunelación ferroviaria, con el objetivo de evaluar la viabilidad constructiva del túnel mediante tuneladoras de gran profundidad.[13]

Proyectos alternativos

Puente

A lo largo del siglo XX y comienzos del XXI se plantearon numerosos proyectos de puente sobre el estrecho de Gibraltar, incluyendo estructuras suspendidas, flotantes y soluciones mixtas entre puente y túnel.[7]

Uno de los proyectos más conocidos fue el diseñado por el ingeniero estadounidense de origen chino Tung-Yen Lin, quien propuso un macropuente de aproximadamente 14 km de longitud con torres de hasta 910 metros de altura, lo que lo habría convertido en el puente más alto y largo del mundo.[14]

También el arquitecto estadounidense Eugene Tsui presentó una propuesta de puente parcialmente flotante y parcialmente sumergido, dotado de una isla artificial central y sistemas de generación de energía eólica y mareomotriz.[15]

Otras propuestas contemplaron:

  • puentes colgantes de gran luz;
  • estructuras apoyadas sobre plataformas flotantes;
  • e incluso enlaces combinados de puente y túnel ferroviario.

Sin embargo, todas estas alternativas fueron descartadas progresivamente debido a las enormes dificultades técnicas y económicas derivadas de las características del estrecho de Gibraltar, entre ellas:

  • la gran profundidad del fondo marino, superior a 800 metros en algunos sectores;
  • las fuertes corrientes entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo;
  • el intenso tráfico marítimo internacional;
  • la elevada complejidad sísmica y geológica de la región;
  • y el elevado coste de construcción y mantenimiento.[1]

Estas dificultades llevaron a que, desde finales del siglo XX, la opción preferente pasara a ser la de un túnel ferroviario submarino, considerado técnicamente más viable para una conexión fija entre Europa y África.[4]

Túnel carretero

A lo largo del siglo XX también se estudiaron diversas propuestas de túnel destinadas al tráfico rodado entre España y Marruecos. Algunas alternativas contemplaban túneles mixtos para automóviles y ferrocarril, mientras que otras preveían infraestructuras exclusivamente carreteras.[16]

Sin embargo, estas soluciones fueron descartadas progresivamente debido a las enormes dificultades técnicas y de seguridad que implicaría la circulación de vehículos de combustión en una infraestructura submarina de gran longitud y profundidad.[4]

Entre los principales problemas identificados figuraban:

  • la ventilación y evacuación de gases de combustión;
  • los riesgos derivados de incendios y accidentes;
  • la complejidad de las evacuaciones de emergencia;
  • el elevado consumo energético de los sistemas de ventilación;
  • y el incremento de costes de explotación y mantenimiento.[1]

Además, la gran longitud prevista del túnel y las profundidades alcanzadas hacían especialmente compleja la aplicación de los estándares internacionales de seguridad para tráfico rodado en túneles submarinos.[17]

Por estos motivos, desde comienzos del siglo XXI la opción considerada oficialmente más viable pasó a ser la de un túnel exclusivamente ferroviario, destinado tanto al transporte de viajeros como de mercancías.[4]

La solución ferroviaria permitiría reducir las necesidades de ventilación, simplificar los protocolos de evacuación y facilitar la integración futura con las redes ferroviarias de España y Marruecos, incluida la red marroquí de alta velocidad Al Boraq.[1]

Planificación

En diciembre de 2003, los gobiernos de España y Marruecos acordaron impulsar conjuntamente los estudios de un túnel ferroviario submarino destinado a conectar ambos sistemas ferroviarios y establecer una conexión fija entre Europa y África.[4]

A partir de ese momento se intensificaron las campañas de investigación técnica y geológica coordinadas por la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (SECEGSA) y la sociedad marroquí SNED.

En 2006 la empresa suiza Lombardi Engineering participó en diversos estudios preliminares relacionados con la viabilidad geotécnica y constructiva del túnel.[18]

Durante las décadas de 2000 y 2010 se realizaron:

  • campañas sísmicas marinas;
  • sondeos geológicos profundos;
  • estudios oceanográficos;
  • análisis de tráfico ferroviario;
  • y evaluaciones de impacto ambiental.[10]

Uno de los principales objetivos de estos estudios consistió en determinar la estabilidad geológica del umbral de Camarinal, considerado el sector más complejo del trazado debido a la presencia de materiales arcillosos e inestables.[19]

En febrero de 2023, tras la Reunión de Alto Nivel celebrada entre ambos gobiernos, España y Marruecos acordaron relanzar oficialmente el proyecto y actualizar los estudios técnicos existentes.[12] Los fondos asignados a SECEGSA en 2023 ascendendieron a €2.3 millones.[20]

En 2024 SECEGSA adjudicó nuevos estudios técnicos a la empresa alemana Herrenknecht, especializada en tuneladoras de gran diámetro, con el objetivo de evaluar la excavación del túnel mediante tecnologías avanzadas adaptadas a grandes profundidades submarinas.[13]

Diversos informes publicados en 2025 señalaron que el proyecto podría resultar técnicamente viable con la tecnología actual, aunque persistían importantes incertidumbres geológicas, financieras y operativas.[21]

Las estimaciones difundidas durante 2025 situaban el coste potencial de la infraestructura en más de 8500 millones de euros y planteaban un horizonte de construcción cercano a una década una vez aprobadas las obras.[22]

A fecha de 2026 el proyecto continúa en fase de estudio y planificación, sin que exista todavía una decisión definitiva sobre el inicio de las obras ni un calendario oficial de ejecución.

Características técnicas

El trazado actualmente estudiado no discurriría por el punto más estrecho del estrecho de Gibraltar, donde las profundidades superan ampliamente los 800 metros, sino por una zona situada más al oeste, entre punta Paloma, en el término municipal de Tarifa, y cabo Malabata, en las proximidades de Tánger, donde el fondo marino presenta condiciones relativamente más favorables para la excavación de un túnel submarino.[1]

Las versiones más recientes del proyecto contemplan una infraestructura formada por:

  • dos túneles ferroviarios paralelos de vía única;
  • una galería central de servicio y evacuación;
  • ancho internacional;
  • y electrificación ferroviaria mediante corriente alterna de 25 kV.[1]

La configuración general sería similar a la empleada en el túnel del Canal de la Mancha, permitiendo separar los tráficos ferroviarios y mejorar las condiciones de seguridad y evacuación.[23]

El tramo submarino tendría aproximadamente 27,8 km de longitud, dentro de un recorrido total estimado de unos 38,7 km, incluyendo los accesos terrestres en ambas orillas.[1]

La profundidad máxima alcanzaría alrededor de 475 metros bajo el nivel del mar, lo que convertiría al túnel en una de las infraestructuras submarinas ferroviarias más profundas del mundo.[21]

El tiempo estimado de recorrido ferroviario entre ambas orillas se situaría en torno a los 30 minutos.[16]

Entre los principales retos técnicos del proyecto destacan:

  • la complejidad geológica del umbral de Camarinal;
  • la actividad sísmica de la región;
  • la presencia de materiales arcillosos e inestables;
  • las elevadas presiones derivadas de la profundidad;
  • y la necesidad de desarrollar tuneladoras específicas adaptadas a condiciones submarinas extremas.[13]

Los estudios técnicos también han analizado:

  • sistemas de ventilación y evacuación;
  • protección frente a incendios;
  • seguridad sísmica;
  • control de filtraciones de agua;
  • y compatibilidad con el tráfico ferroviario de mercancías y alta velocidad.[24]

En el lado marroquí, el túnel podría integrarse con la red ferroviaria nacional y con la línea de alta velocidad Al Boraq, mientras que en España se prevé su futura conexión con los corredores ferroviarios del sur peninsular.[1]

Integración ferroviaria

El túnel del Estrecho de Gibraltar estaría destinado al transporte ferroviario de viajeros y mercancías entre Europa y África, constituyendo una conexión estratégica entre las redes ferroviarias de ambos continentes.[1]

En el lado marroquí, la infraestructura conectaría previsiblemente con la red ferroviaria nacional gestionada por la Office National des Chemins de Fer (ONCF), así como con la línea de alta velocidad Al Boraq, inaugurada en 2018 entre Tánger y Casablanca.[25]

Diversos estudios han señalado que el túnel podría favorecer la futura expansión de la alta velocidad ferroviaria marroquí hacia el sur del país y reforzar la posición logística del puerto de Tánger Med como nodo intercontinental de mercancías.[26]

En España, la conexión ferroviaria podría integrarse con los corredores ferroviarios andaluces y con futuras líneas de ancho internacional hacia Algeciras, Antequera y el resto del sur peninsular.[27]

La eventual construcción del túnel también permitiría reforzar la integración del denominado Corredor Mediterráneo y mejorar las conexiones logísticas entre los puertos del sur de Europa y el norte de África.[28]

Entre los objetivos estratégicos asociados al proyecto destacan:

  • facilitar el transporte internacional de mercancías;
  • impulsar las relaciones comerciales entre Europa y África;
  • fomentar la movilidad ferroviaria de viajeros;
  • y fortalecer la cooperación económica entre España y Marruecos.[29]

Diversos estudios prospectivos también han considerado la posibilidad de que el túnel forme parte, a largo plazo, de una futura red ferroviaria euroafricana de altas prestaciones.[30]

Estado actual

A fecha de 2026 el túnel del Estrecho de Gibraltar continúa en fase de estudio y planificación, sin que exista todavía una decisión definitiva sobre el inicio de las obras ni un calendario oficial de ejecución.[2]

El proyecto sigue condicionado por diversos factores técnicos, económicos y geopolíticos, entre ellos:

  • la complejidad geológica del trazado;
  • el elevado coste de construcción;
  • la necesidad de financiación internacional;
  • y la coordinación institucional entre España, Marruecos y la Unión Europea.[16]

En febrero de 2023, durante la Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, ambos gobiernos acordaron relanzar oficialmente el proyecto y actualizar los estudios técnicos realizados en décadas anteriores.[12]

En 2024 la sociedad pública española SECEGSA adjudicó nuevos estudios geotécnicos y de excavación a la empresa alemana Herrenknecht, especializada en tuneladoras de gran diámetro, con el objetivo de analizar la viabilidad constructiva de la infraestructura.[13]

Diversos informes y publicaciones aparecidos en 2025 señalaron que el proyecto podría resultar técnicamente viable con la tecnología actual, aunque persistían importantes incertidumbres relacionadas con la estabilidad geológica del trazado y el coste económico de la obra.[21]

Las estimaciones difundidas durante 2025 situaban el coste potencial de la infraestructura en más de 8500 millones de euros y planteaban un horizonte de construcción cercano a una década una vez aprobadas las obras.[22]

A pesar de ello, numerosos especialistas consideran que el túnel del Estrecho de Gibraltar continúa siendo uno de los proyectos de ingeniería civil y transporte más complejos planteados a nivel mundial.[31]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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