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QV43

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La tumba del príncipe Setiherkhepeshef, identificada con la sigla QV43, es una de las tumbas egipcias situadas en el Valle de las Reinas, en la Necrópolis tebana, en la orilla occidental del Nilo frente a Luxor, en Egipto.[2][3] Fue excavada durante la dinastía XX para el príncipe Setiherkhepeshef, hijo de Ramsés III, pero no es seguro que llegara a utilizarse, porque el sarcófago original no ha sido encontrado.[2][3] La tumba probablemente fue accesible entre la dinastía XXII y la dinastía XXVI, debido al gran número de sarcófagos, momias y objetos relacionados que se hallaron en su interior.[2]

Descubierta 1903
Datos rápidos Ubicación, Descubierta ...
QV43
Setiherkhepeshef

Pared oeste del segundo corredor de la tumba QV43, del príncipe Setiherkhepeshef, con la representación del faraón Ramsés III con la corona hemhem; imagen procedente del Archivo Fotográfico del Museo Egizio, Turín (MAFM_0138).[1]
Ubicación Valle de las Reinas, Necrópolis tebana
Descubierta 1903
Excavada por Ernesto Schiaparelli
Cronología
QV42 QV43 QV44
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Propietario

Representación del príncipe Setiherkhepeshef en la pared oeste del primer corredor de la tumba QV43; imagen procedente del Archivo Fotográfico del Museo Egizio, Turín (C00787).[1]

Setiherkhepeshef, también transcrito como Sethherkhepshef, fue uno de los hijos mayores de Ramsés III, pero el nombre de su madre no se conoce con certeza; se ha propuesto identificarla con la reina Tiy.[4] Nació antes de la subida al trono de su padre.[4] Fue el tercer príncipe designado heredero al trono de Horus, después de la muerte de sus hermanos mayores.[4] Acompañó a su padre en sus campañas militares, pero no le sobrevivió y es el único príncipe que no aparece incluido en la lista de hijos reales inscrita en el templo de millones de años de Ramsés III en Medinet Habu.[4] Según otra hipótesis, habría sobrevivido y habría llegado a ser el rey Ramsés VIII.[5]

Excavaciones

La tumba fue redescubierta por la misión italiana de Ernesto Schiaparelli en febrero de 1903, diez días después del descubrimiento de la tumba adyacente QV44.[3][2] Después de una documentación realizada por una misión estadounidense en 1959-1960, una misión francesa del CNRS trabajó en la tumba en 1988.[3][2] Entre 2006 y 2008, una misión conjunta del Getty Conservation Institute y del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto realizó también un estudio de la tumba.[3][2]

Si la identificación entre el príncipe y el rey Ramsés VIII es correcta, la tumba real de este faraón seguiría sin identificarse con seguridad en el Valle de los Reyes.[5] En 2008, Zahi Hawass informó de la búsqueda de la tumba de Ramsés VIII por un equipo egipcio dirigido por Afifi Rohiem y supervisado por él mismo.[6]

Descripción

Como ocurre con las otras tumbas de la vertiente meridional del valle, la marga en la que está excavada esta tumba forma parte de un gran bloque geológico inclinado.[3] A diferencia de la mayoría de las tumbas de la zona en la que fue excavada, la QV43 está orientada según un eje aproximadamente este-oeste, en gran parte perpendicular al de las tumbas anteriores.[3] Se accede a la tumba mediante una rampa, identificada como A, que conduce a dos corredores sucesivos, C y E, separados por una puerta, D.[3] La cámara G es axial y se abre hacia la cámara posterior I y hacia la cámara lateral sudeste K.[3] Una fosa poco profunda situada en el ángulo sur de la cámara K conduce a una pequeña abertura en la roca, quizá el comienzo de un túnel, indicada como L.[3]

Amplios relieves hundidos sobreviven en las paredes de los corredores y de las cámaras, con la excepción de la cámara K, que carece de decoración.[3] Las decoraciones del extremo posterior del segundo corredor E, de la cámara G y de la cámara posterior I están inacabadas; los relieves son de ejecución más tosca y no están pintados, aunque esto resulta difícil de valorar por el ennegrecimiento producido por el fuego y por la limpieza intensiva realizada posteriormente.[3] Las paredes son por lo general planas y rectas en los corredores, aunque algunas zonas importantes de pérdida sugieren que fue necesario un relleno considerable para colmar los vacíos de la roca.[3] Esta condición es difícil de valorar por los abundantes enlucidos modernos de reparación aplicados en toda la tumba.[3]

Las paredes y el techo de las cámaras posteriores son más irregulares, pero presentan un excelente estado de conservación del enlucido.[3] Las paredes fueron rellenadas con material de preparación para la decoración, como en el corredor C, o simplemente enlucidas y pintadas, como en la cámara G, donde se conserva una amplia zona cóncava del techo.[3] En general, el enlucido fue aplicado en dos capas: una capa inferior gruesa y una capa superior fina.[3]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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