Quinto Pompeyo
From Wikipedia, the free encyclopedia
Antigua Roma
| Quinto Pompeyo | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre en latín | Quintus Pompeius | |
| Nacimiento |
Siglo II a. C. o c. 184 a. C. Antigua Roma | |
| Fallecimiento | Siglo II a. C. | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político de la Antigua Roma y militar de la Antigua Roma | |
| Cargos ocupados |
| |
Quinto Pompeyo (en latín, Quintus Pompeius A. f. L. n.) fue un político y militar romano.
Hijo de Aulo Pompeyo, era de extracción humilde, pero no sabemos nada de su cursus honorum, ni de los medios por los cuales llegó por primera vez al consulado.
Se destacó seguramente como orador puesto que Cicerón le menciona en una de sus obras:
Quinto Pompeyo fue por entonces orador no despreciable, y por su propio mérito, no por la nobleza de sus mayores, llegó a las más altas dignidades.[1]
Apiano menciona que un tal Quinto Pompeyo Aulo (aparentemente el objeto de este artículo, que por entonces sería pretor o propretor), recibió el mando de Hispania Ulterior tras la ida de Quinto Fabio Máximo Emiliano, enfrentándose así al líder lusitano Viriato. La crónica, sin embargo, salta entonces a otro general romano llamado Quincio, el cual tuvo una campaña tan desastrosa contra Viriato que optó por invernar en Córduba, la capital de Hispania Ulterior, cuando aún no era invierno. Existe la teoría de que Apiano o sus fuentes confundieron el praenomen Quinto y el nomen Quincio, de tal modo que ambos generales no serían sino una misma persona, aunque se desconoce exactamente quién.[2]
Consulado
En 141 a. C. alcanzó el consulado, con Cneo Servilio Cepión como colega.
Ganó su elección en oposición a la candidatura de Lelio, que tenía el apoyo de Escipión. Escipión Emiliano, que había estado en términos amistosos con Pompeyo, después de esto renunció a toda relación con este último.[3]
Pompeyo durante su consulado fue enviado a Hispania Citerior con orden de reemplazar a Metelo Macedónico,[4] mientras Fabio Máximo Serviliano era gobernador de Hispania Ulterior,[5] para aplastar la rebelión de los numantinos.
Ese mismo año ordenó a los soldados establecerse en las inmediaciones de la capital numantina. En un principio los numantinos, conscientes de su inferioridad, rechazaron librar un combate abierto con los romanos y se limitaron a acosar sus líneas.[6]