El quiosco Girossi fue un proyecto irrealizado de local comercial para vías públicas de Barcelona diseñado por el arquitectomodernistaAntoni Gaudí. Encargado en 1878, fue uno de los primeros proyectos del arquitecto al finalizar la carrera.
El proyecto fue un encargo del comerciante Enrique Girossi de Sanctis, que habría consistido en veinte quioscos repartidos por toda la ciudad, cada uno de los cuales habría incluido unos retretes públicos, un puesto de flores y unos paneles de cristal para publicidad, además de reloj, calendario, barómetro y termómetro. Gaudí concibió una estructura de pilares de hierro y placas de mármol y cristal, coronado por una gran marquesina de hierro y cristal, con un sistema de iluminación de gas.[1]
En mayo de 1878, recién titulado, Gaudí recibió el encargo para unos puestos de venta de flores y servicios públicos que habrían estado repartidos por la Ciudad Condal, de parte de Enrique Girossi de Sanctis, un comerciante radicado en la calle Mendizábal n.º 30 (actualmente, calle de la Junta de Comercio). Girossi presentó la solicitud para la concesión el 20 de mayo, acompañada de un presupuesto, así como una memoria y un dibujo elaborados por Gaudí y fechados el 14 de mayo. El coste de cada quiosco se estimaba en 8500 pesetas.[1]
La memoria estaba redactada en un estilo ampuloso propio del sigloXIX y en ella se defendía que la cultura de una ciudad no se circunscribía únicamente a la educación de sus ciudadanos, sino también a la higiene de sus vías públicas y la cualidad estética de sus edificaciones, cualidades ambas que cumplían los quioscos.[1] El arquitecto elaboró un detallado dibujo a la aguada a escala 1:24, conservados en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona.[3]
La estructura, diseñada en mármol, hierro y cristal, medía 4m de largo, 2,40m de ancho y 4m de altura, e incluía ocho reverberos de gas dentro de unos globos de cristal con forma de jarrón. Junto a la floristería y los servicios habría incluido diversos aparatos de utilidad pública, como reloj, barómetro y termómetro. Los plafones para publicidad habrían incluido información de correos, ferrocarriles y buques.[3]
Los quioscos habrían tenido un zócalo de mármol, del que partirían unas columnas de hierro fundido que sostendrían la marquesina superior. En su parte inferior, unos platos de hierro colado acogerían las macetas para las flores, regadas con una fina lluvia artificial que caería de unos aspersores situados en los fustes de las columnas. Entre dichas columnas habría unas placas de mármol de 1,70m de altura, sobre las que se situarían los plafones de cristal para publicidad. En la parte superior de las dos columnas centrales, justo debajo de la marquesina, habría una placa rectangular que acogería el reloj y, a ambos lados, un calendario, así como termómetro y barómetro en la parte inferior de esta placa. El quiosco se cerraría con una plancha de hierro empotrada en el suelo.[4]
La propuesta preveía una concesión a cincuenta años del espacio público, lo que no convenció inicialmente a las autoridades municipales. Pese a todo, tras un pormenorizado estudio, el proyecto fue aprobado por el consistorio.[3] El 18 de agosto de 1879, el Ayuntamiento requirió al empresario para que indicase las ubicaciones y pidiese los permisos de obras, el cual respondió el 14 de octubre alegando problemas familiares para el retraso, pero dando las direcciones previstas. Dichas direcciones fueron objeto de disputa con el jefe de Vialidad y Conducciones, José María Jordán, pero finalmente llegaron a un acuerdo el 5 de mayo de 1879. El 23 de agosto de ese año, Girossi pidió la exención total de impuestos, lo que alargó de nuevo el proceso. Finalmente, el empresario entró en quiebra y, el 17 de diciembre de 1880, el Juzgado Municipal de Gracia embargó la concesión. En 1883, Girossi encargó un nuevo proyecto al arquitecto Manuel Comas i Thos, que tampoco se realizó.[4]