Como era habitual en el Renacimiento y en el Barroco, había distintos tamaños de racketts, conformando una familia, con tesituras desde el soprano hasta el bajo. A pesar de llegar hasta notas relativamente graves, el rackett es bastante pequeño. Esto se debe a su ingeniosa construcción. El cuerpo consiste en una cámara de madera en el que nueve cilindros paralelos son perforados. Estos están conectados, alternativamente, en la parte superior o inferior, creando un largo recorrido del aire en un cuerpo pequeño.
Sin embargo, esta construcción inusual presenta algunos problemas para el intérprete; debido a la disposición de los tubos la digitación resulta complicada.
El rackett barroco (desarrollado por Nuremberg 1655-1707), tiene una digitación más simple y racional debido en parte a la adición de tetines. Los tetines son unas extensiones tubulares de metal cubiertas por los dedos índices y los meñiques mientras de toca. No se puede afinar el instrumento mediante su extensión. El problema de la condensación de humedad se solucionó mediante un receptáculo extraíble de cobre para extraer el agua más fácilmente. El rackett barroco es un instrumento muy versátil, con un registro amplio similar al fagot barroco.