Ramón Montserrat Ballesté

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Nacimiento 25 de agosto de 1929
Bandera de España Barcelona, Cataluña, España
Fallecimiento 21 de diciembre de 2024
Bandera de España Sevilla, Andalucía, España
Residencia Sevilla
Nacionalidad Española
Ramón Montserrat Ballesté
Información personal
Nacimiento 25 de agosto de 1929
Bandera de España Barcelona, Cataluña, España
Fallecimiento 21 de diciembre de 2024
Bandera de España Sevilla, Andalucía, España
Residencia Sevilla
Nacionalidad Española
Educación
Educado en Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Arquitecto Ver y modificar los datos en Wikidata

Ramón Montserrat Ballesté (Barcelona, 25 de agosto de 1929-Sevilla, 21 de diciembre de 2024)[1] fue un arquitecto español.

Ramón Montserrat Ballesté nació en Barcelona, el 25 de agosto de 1929. Tras los estudios primarios y el bachiller que realizó en el Instituto Menéndez y Pelayo de Barcelona, en 1950 ingresó en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona.[2] Estos estudios los compaginó con distintas colaboraciones de trabajo en obras que  ejecutaban otros arquitectos. Así cursó los dos últimos cursos de carrera como alumno libre y colaborando en Roma con el arquitecto español Jesús Álvarez Gazapo. Acabó la carrera en junio de 1956, y casi inmediatamente se le ofreció la oportunidad de hacerse cargo de un par de obras de reforma en Sevilla.[3]

En Sevilla, y al surgirle allí otros trabajos, decidió iniciar un estudio propio, al principio solo y después, al crecer, con otros arquitectos: Lorenzo Martin, Mario Pita (fallecido en accidente a finales de 1960), Jaime López de Asiain, Cipriano Gómez Pérez, Alberto Donaire Rodríguez, Pablo Canela Jiménez etc, y, con la incorporación primero de peritos industriales y después también de ingenieros (Fernando de Parias Merry, Antonio García Valcarce, José Ignacio Laffite, Antonio Carranza, etc.) llegó a formar un equipo multidisciplinar de arquitectura e ingeniería que en 1964 se constituyó como la sociedad llamada Arquinde.[4]

Entre 1962 y 1966, con el estudio en Sevilla consolidado, Montserrat se trasladó a Madrid para dirigir Talleres de Arte Granda manteniendo su atención al equipo de Sevilla que, precisamente en 1964, se constituyó como la sociedad llamada Arquinde.. En esos años su labor en Talleres destacó por dar un gran énfasis al área de diseño con la colaboración de jóvenes artistas con inquietudes. Entre ellos hay que señalar a José María Cruz Novillo quien cita esta experiencia en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes[5] y en diversas entrevistas en que ha recordado con ilusión aquellos trabajos.

Hubo en los primeros años sesenta otro lugar en Madrid muy interesante, Talleres de Arte Granda, dirigido por el arquitecto sevillano Ramón Montserrat; [una] mini Bauhaus dotada de magníficos talleres con estupendos artesanos especialistas en procesos en gran parte extinguidos, supongo. Allí nos reuníamos a última hora de la tarde [Juan Ignacio] Cárdenas, [Isidro] Parra, [Ramón] Muriedas, [Rafael] Muyor, Montserrat..., trabajando como diseñadores industriales.
Ángel Mila, "Entrevista a Cruz Novillo"[6]

Diez años más tarde Arquinde contaba con sedes en Sevilla, Madrid, Jerez de la Frontera y Málaga, con más de ochenta profesionales: arquitectos, ingenieros de diversas especialidades, peritos industriales, aparejadores, delineantes, etc. Con trabajos en toda Andalucía y también en otras áreas de la geografía española.

En este equipo, Montserrat figuró como fundador y presidente, además de coordinador del área de arquitectura, hasta finales de la década de los setenta. Por esa época profundos cambios sociales en la sociedad española y también dentro del ya muy numeroso y polifacético equipo humano de Arquinde llevaron a la separación del mismo de Ramón Montserrat, Alberto Donaire y Pablo Canela, todos ellos arquitectos, que constituyeron el nuevo equipo DMC.[4]

DMC nació con el mismo objetivo que Arquinde: prestar un servicio de proyecto y dirección de obra asegurando su calidad y, por tanto, contando con  todos los especialistas necesarios. Pero para ello ya no fue necesario incluir en el mismo equipo tantas disciplinas distintas. A diferencia de años anteriores, se contaba ya con equipos especialistas de estructuras y de instalaciones varias, competentes y con suficiente experiencia, con los que se podía colaborar y conseguir análoga calidad y eficacia, evitando la mayor complejidad de los grandes equipos.

Esas oficinas, nacidas en parte por la aparición de  titulados formados en las nuevas Escuelas Técnicas de Sevilla (de Arquitectura e Ingeniería Industrial) y en parte fomentadas por  arquitectos que buscaban  dar también ese servicio de calidad que daba Arquinde, fueron el germen de la proliferación posterior de empresas tecnológicas en Sevilla que ya a principios del siglo XXI prestaban importantes servicios por todo el mundo. Hay que decir aquí que no sólo Arquinde se esforzó en dar el salto de calidad en los proyectos; otros estudios hicieron lo mismo, debiéndose señalar también la formación del equipo de Otaisa, casi simultáneo al de Arquinde.

Estos equipos de arquitectos e ingenieros

«Tomarían la iniciativa de constituirse como sociedades de arquitectos, con la finalidad de mejorar la gestión en el desarrollo del proyecto arquitectónico. Sus fundadores fueron defensores de un modelo anglosajón, de base multidisciplinar, estructurándose por departamentos temáticos, fundamentales para el control total del proyecto, desde el cálculo hasta los temas presupuestarios, pasando por el diseño de las instalaciones y una rigurosa definición de los detalles constructivo.»
Cristóbal Miró[7]

Principales obras

Notas

Referencias

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