Real Fábrica de Puros y Cigarros de México

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La Real Fábrica de Puros y Cigarros de México, surge en el siglo XVIII en la Nueva España, como la materialización del Estanco de Tabaco.

Plantación de tabaco

Algunas de las Reformas borbónicas en Nueva España se realizaron en materia económica. Dadas estas reformas, la industria interna de la Nueva España se vio afectada. Como expresa Enrique Florescano, en su texto “La época de las reformas borbónicas y el crecimiento económico”, se vio afectada dado que la casa de Borbón se dedicó a fortalecer los sectores industriales que les eran más provechosos, sin importar si eran éstos los que satisfacían la economía y las necesidades de la sociedad novohispana de ese siglo.

A pesar de la afectación a la industria interna, al pasar los años, la economía de la Nueva España vio un alto crecimiento y los sectores que más se vieron fortalecidos, fueron aquellos de los estancos, los cuales Iniciaron en la Nueva España alrededor de en 1760. El término Estanco puede referirse al «embargo o prohibición del curso y venta libre de algunas cosas, o asiento que se hace para reservar exclusivamente las ventas de mercancías, fijando los precios a que se hayan de vender».[1]

Cigarros o puros

Dentro de los estancos que se desarrollaron, el dedicado al tabaco fue uno de los que mayores utilidades produjo. El visitador José de Gálvez dio gran impulso al monopolio del tabaco a partir de 1764 cuando, por parte del virrey Joaquín de Montserrat, se anunció a la población la decisión del rey de estancar este producto. El estanco de tabaco se generalizó entonces como una forma de obtener ingresos luego de que España perdiera la Guerra de los Siete Años en 1763.[2]

El monopolio del tabaco, produjo 7,825,000 pesos en 1772 y 8,251,574 en 1798 de los cuales un monto grande, aproximadamente cuatro millones, se iban a España, beneficiando así a la corona.

Según el historiador Enrique Florescano, especialista en el tema, el proceso de monopolización fue lento y difícil debido a la oposición que representaban los afectados. Se limitó la siembra de tabaco a cuatro zonas del país y se controló y supervisó a los cosecheros, en un principio por intermediarios, pero posteriormente éstos fueron eliminados.[3]

Real Fábrica de Puros y Cigarros de México

Debido al éxito que representó el Estanco de Tabaco, el monopolio de este cultivo se amplió a la manufactura y comercialización de puros y cigarros. Esto fue materializado en la Real Fábrica de Puros y Cigarros de México, fundada en 1769 en el barrio de La Lagunilla. Los trabajadores de ésta fábrica, se reclutaban entre los antiguos artesanos cigarreros. Posteriormente se crearon estas fábricas en Oaxaca (1769), Guadalajara (1778), Querétaro (1779), Veracruz (1790), Puebla (1793) y en Orizaba (1797).[2]

Esta medida se realizó con el propósito de transferir las utilidades que lograban ganar los cigarreros particulares -que compraban tabaco en los almacenes del estanco, lo labraban y lo vendían por su cuenta- a la Real Hacienda.[3] Puesto que esta ganancia representaba un tercio del total obtenido por el comercio de tabaco en rama. Hacia 1776 se dejaron de otorgar permisos a particulares lo que causó que posteriormente desaparecieran las tiendas donde se vendían puros y cigarros, siendo sustituidas por pequeños estanquillos que eran manejados por el estanco principal de Tabaco.[4]

En el siglo XIX los cigarrillos tuvieron mucho éxito, aunque aún no tenían filtro. Sus anuncios eran tan vistosos como este perteneciente a la marca argentina Excélsior, de 1886

Organización del trabajo

Fin de las fábricas reales

Referencias

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