Rebelión de Huancané (1866-1868)

La Rebelión de Huancané se refiere a una serie de rebeliones que se dieron en el sur del Perú en los años 1866-1868, siendo considerada una de las mayores rebeliones indígenas del siglo XIX. La Rebelión aprovechó un contexto de guerra, crisis política y crisis social por la Guerra Civil de 1867 que enfrentó a los liberales contra los conservadores. Los motivos de esta rebelión, o serie de levantamientos, fueron tan variados y dispares como los mismos grupos indígenas heterogéneos que las protagonizaron. Principalmente fueron insurrecciones en contra de los abusos de los hacendados y funcionarios provinciales, contra el Congreso, contra el tributo indígena y los impuestosEntre sus líderes resaltó el liderazgo en la Provincia de Huancané por parte de Juan Bustamante Dueñas. From Wikipedia, the free encyclopedia

La Rebelión de Huancané se refiere a una serie de rebeliones que se dieron en el sur del Perú en los años 1866-1868, siendo considerada una de las mayores rebeliones indígenas del siglo XIX. La Rebelión aprovechó un contexto de guerra, crisis política y crisis social por la Guerra Civil de 1867 que enfrentó a los liberales contra los conservadores. Los motivos de esta rebelión, o serie de levantamientos, fueron tan variados y dispares como los mismos grupos indígenas heterogéneos que las protagonizaron. Principalmente fueron insurrecciones en contra de los abusos de los hacendados y funcionarios provinciales, contra el Congreso, contra el tributo indígena y los impuestos (también por su restablecimiento del tributo indígena)Entre sus líderes resaltó el liderazgo en la Provincia de Huancané por parte de Juan Bustamante Dueñas (Tupac Amarú III).[1][2][3]

En 1866, en medio de una crisis diplomática con España (que terminarían en la Guerra hispano-sudamericana), el ministro Manuel Pardo dictaminó una "contribución personal individual", que debía recaer principalmente en la población mayoritaria (los indígenas), lo cual, sumado a los trabajos, y los gravámenes de "limosnas" y "préstamo nacional", solo provocó que los indios se empezaran a rebelar en Puno y otras partes del Perú contra el gobierno de Mariano Ignacio Prado. Los hacendados y el clero católico decidieron reunir una milicia de indios para aplastar a los rebeldes. Para 1867, este grupo utilizó a sus representantes políticos en Lima para impulsar "La ley de deportación", por lo cual los indios rebeldes serían castigados y deportados a la selva de manera forzada, para así "salvar la civilización" en Puno.[4]

En 1867 el Congreso abolió la "contribución personal" junto a la prestación de servicios, esto sería seguido por el establecimiento de la Constitución 'liberal' de 1867, lo que generó que por otro lado se dieran nuevos levantamiento de indios de comunidades campesinas que si estaban de acuerdo con el pago del tributo (uniéndose al levantamiento general de los conservadores y católicos que estaban en contra del liberalismo). Con ello se dieron nuevos levantamientos en Tarapacá, Arequipa, Chiclayo, Puno y otros lugares.

"Los mismos indios han visto con repugnancia la supresión del tributo y han estado siempre dispuestos a pagarlo"
Manuel Pardo, 1869

Los liberales (provenientes de la oligarquía criolla) asumieron que los indios se habían rebelado contra ellos por causa de su "estupidez", 'ignorancia" o "resentimiento", ya que las elites ilustradas no podían comprender como los indios estaban en desacuerdo con una medida por la que antaño otros miles de indios se habían levantando a su favor. En esta época los liberales ignoraban las recomendaciones de buen gobierno del virrey Francisco Álvarez De Toledo para gestionar el Perú, así como la rebelión de los indios realistas contra las reformas liberales gaditanas de la Constitución Española de 1812. Así como existía un sector de indios a quienes les era perjudicial el pago de los tributos o contribuciones por falta de capacidad adquisitiva, había otro sector de indios que por tradición ya consideraba realmente necesario aquel pago de impuestos para mantener su "rango de ciudadanos", el cual dependía de su contribución económica al Estado (República del Perú), siendo una cuestión de lógica y sentido común que los indios hubiesen llegado a la conclusión de que el tributo era la única manera de que el Estado los reconociera y respetara los derechos sobre sus tierras (o que incluso lograse mantener la infraestructura y los servicios públicos en comunidades medianamente urbanizadas). Fueron estos miles de indios los que hicieron que la denominada "revolución liberal" fracasara.

Los hacendados, el clero y los funcionarios provinciales conservadores buscaron mezclar su levantamiento con el de los indios, para que pareciera un único frente que estaba en contra del gobierno de Prado y su liberalismo. Mientras tanto, el presidente Prado envío una serie de intermediarios para contener a los indios de manera pacífica, entre estos estaba el coronel indigenista, Juan Bustamante Dueñas, que fue enviado a Puno. El coronel Bustamante buscó pacificar Puno, convenciendo a los indios de Huancané que las políticas liberales de Prado eran beneficiosas, logrando así tener un inmenso apoyo de estos en aquella zona. Viendo que la guerra civil se iba agudizando y notando que los grupos conservadores se alineaban contra él, Bustamante se levantó en armas.[5]

“Cuando el indio desdichado reclama justicia y libertad no recibe mayor respuesta del gobierno; cuando se rebela termina siempre muerto, señalado como traidor o revoltoso”.
Bustamante Dueñas, 1867

Rebelión liberal de "Túpac Amaru III"

Bibliografía

Referencias

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