Registro bibliográfico
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Un registro bibliográfico es “un conjunto de elementos informativos, organizados conforme a unas normas, que permiten identificar a una unidad documental de manera unívoca en vistas a su localización y posterior recuperación”.[1]
Los catálogos de bibliotecas están compuestos de registros bibliográficos, que son los elementos principales para localizar y poder acceder a las obras deseadas que hemos buscado previamente. Los registros bibliográficos contienen una serie de elementos que identifican, de forma única, cada una de las partes en que se divide un ítem bibliográfico o “cualquier documento, libro, publicación u otro registro de la comunicación humana; cualquier grupo de documentos o partes de un documento tratados como una entidad”, como indicaron Gredley y Hopkinson en 1990.[cita requerida] Estos elementos son imprescindibles para poder recuperar una obra desde el catálogo, y son los siguientes:
- Autor
- Título
- ISBN/ISSN
- Palabras clave
- Editorial
- Lugar de publicación
- Fecha de publicación
- Tipo de documento
- Serie/ colección
Hay que tener en cuenta que cada uno de los elementos anteriores, conocidos como campos de datos del registro bibliográfico, han de seguir una estructura y unas pautas aceptadas y dispuestas en el ordenador que dé soporte al catálogo u OPAC (Online Public Access Catalog).
Algunos términos relacionados que suelen confundirse o asemejarse al concepto de registro bibliográfico son los conceptos de asiento y ficha bibliográfica. Sin embargo, tienen pequeños matices que los diferencian. Por un lado, el asiento bibliográfico va unido a los campos del registro bibliográfico, ya que por cada campo o término de acceso a un documento se puede sacar un registro bibliográfico; este proceso forma el asiento bibliográfico. Por otro lado, la ficha bibliográfica es el formato, llamémoslo impreso, del registro bibliográfico, de uso más moderno y asociado a los sistemas de información y los ordenadores. “En cualquier caso, todos estos términos se refieren al producto de la catalogación, que nos permite identificar e indicar los datos formales y aparentes del documento original, distinguiendo cada unidad de las demás.”[2]
Es importante que un registro bibliográfico sea funcional y con facilidad de uso para los usuarios. Por ello, debe seguir unas pautas básicas descritas por la IFLA (International Federation of Library Associations) en el modelo FRBR (Funcional Requirements for Bibliographic Records) o Requisitos Funcionales de los Registros Bibliográficos, un estudio para proveer de un esquema estructurado y bien definido de los registros bibliográficos y de la información que presentan, para evitar la disparidad de estructuras bibliográficas de identificación en cada uno de los centros catalogadores y, también, para mejorar los resultados de consulta en catálogos online u OPAC. Dicho de otro modo, las acciones básicas que definen los FRBR son la capacidad de “encontrar” (relacionada con las facilidades de búsqueda que ofrece el catálogo), “identificar” (relacionada con la información que ofrece en la lista de resultados), “seleccionar” (relacionada con la información que ofrece de cada registro) y “obtener” (relacionada con la información sobre el acceso al documento).