El tratado de Versalles restringió los números del Ejército alemán a siete divisiones de infantería y tres de caballería, para un total de 100.000 hombres, y no más de 4.000 oficiales. Se prohibió el reclutamiento y los empleados civiles dedicados a la protección forestal, la inspección de aduanas y otros deberes oficiales no podían recibir entrenamiento militar. Los militares debían dedicarse exclusivamente al mantenimiento del orden dentro del territorio alemán y al control de las fronteras.[2] El Tratado prohibió aún más la construcción de aviones, artillería pesada, submarinos, naves capitales y tanques, y la producción de materiales para la guerra química.
Las fuerzas navales se limitaron a 15.000 hombres; además, el Tratado especificó que la armada no podría contar con más de seis acorazados de no más de 10.000 toneladas de desplazamiento, seis cruceros (6.000 toneladas de desplazamiento), seis destructores (800 toneladas de desplazamiento) y 12 torpederos (200 toneladas de desplazamiento), y que estos barcos solo podían ser reemplazados después de veinte años para las dos primeras clases de barcos, y después de quince años, para las clases restantes de barcos. El artículo 191 prohíbe específicamente la producción o adquisición de submarinos. El Tratado prohibió además la fabricación, importación y exportación de armas y gas venenoso.[3]
Para mantener estas restricciones, el Tratado creó una comisión militar aliada, cuyo trabajo era monitorear la actividad militar alemana, conocida como los gobiernos de las principales potencias aliadas y asociadas.