Reino armenio de Cilicia

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El reino armenio de Cilicia (también conocido como Pequeña Armenia, Armenia cilicia, Reino de Cilicia o Nueva Armenia)[1] fue un Estado armenio formado durante la Alta Edad Media por refugiados armenios que huían de la invasión selyúcida de Armenia.[2] Situado fuera de las Tierras Altas de Armenia y distinto del Reino de Armenia de la antigüedad, estaba centrado en la región de Cilicia, al noroeste del golfo de Alejandreta.

Datos rápidos Reino Armenio de Cilicia Կիլիկիոյ Հայկական Թագաւորութիւն(Giligio Haigagan Takavorutiun), Coordenadas ...
Reino Armenio de Cilicia
Կիլիկիոյ Հայկական Թագաւորութիւն
(Giligio Haigagan Takavorutiun)
Estado desaparecido
1078-1375


Bandera de los rubénidas

Escudo de los rubénidas

Coordenadas 37°00′N 35°30′E
Capital Sis
Entidad Estado desaparecido
Superficie  
 • Total 40 000 km² Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Cristianismo
Historia  
 • 1078 Establecido
 • 1375 Disuelto
Forma de gobierno Monarquía absoluta
Rey
•1080-1095
•1348-1375

Rubén I (Primero)
León V (Último)
Precedido por
Sucedido por
Imperio bizantino
Sultanato mameluco de Egipto
Ramázanidas
Cerrar

El reino tuvo sus orígenes en el principado fundado c. 1080 por la dinastía rubénida, una supuesta rama de la dinastía Bagratuni, más grande, que en varias ocasiones había ocupado el trono de Armenia. Su capital estaba originalmente en Tarso, y luego se trasladó a Sis.[3] Cilicia fue un fuerte aliado de los cruzados europeos y se consideraba un bastión de la cristiandad en Oriente. También sirvió como centro neurálgico de la producción cultural armenia, ya que Armenia se encontraba bajo ocupación extranjera en aquel entonces. La importancia de Cilicia en la historia y el Estado armenios queda demostrada por el traslado a la región de la sede del catolicós de la Iglesia apostólica armenia, líder espiritual del pueblo armenio.

En 1198, con la coronación de León I, rey de Armenia de la dinastía rubénida, la Armenia cilicia se convirtió en un reino.[4][5] En 1226, la corona pasó a la dinastía rival hetumiana a través del segundo marido de Isabel, hija de León, Haitón I. A medida que los mongoles conquistaban vastas regiones de Asia Central y Oriente Próximo, Hethum y los gobernantes hetumianos que le sucedieron buscaron crear una alianza armenio-mongol contra enemigos musulmanes comunes, especialmente los mamelucos.[5] En los siglos XIII y XIV, los Estados cruzados y el Ilkanato mongol se desintegraron, dejando al reino armenio sin aliados regionales. Tras los implacables ataques de los mamelucos en Egipto en el siglo XIV, el reino armenio de Cilicia, entonces bajo el dominio de la dinastía Lusignan y sumido en un conflicto religioso interno, finalmente cayó en 1375.[6]

Las interacciones comerciales y militares con los europeos aportaron nuevas influencias occidentales a la sociedad armenia de Cilicia. La nobleza adoptó muchos aspectos de la vida europea occidental, como la caballería, la moda en la vestimenta y el uso de títulos, nombres e idioma franceses. Además, la organización de la sociedad de Cilicia se alejó de su sistema tradicional para acercarse al feudalismo occidental.[7] Los propios cruzados europeos adoptaron conocimientos técnicos, como elementos de la construcción de castillos y la arquitectura eclesiástica armenia.[8] La Armenia de Cilicia prosperó económicamente y el puerto de Ayas sirvió como centro del comercio entre Este y Oeste.[7]

Historia

Cilicia bizantina

Cilicia había sido reconquistada a los árabes por el emperador bizantino Nicéforo II Focas hacia 965. Tras ocuparla, expulsó a los musulmanes que vivían allí, y se animó a los cristianos de Siria y de Armenia a repoblarla.[9] La inmigración armenia aumentó con la anexión de la Gran Armenia al Imperio bizantino en 1045 y la posterior conquista selyúcida 19 años después, lo que se tradujo en dos oleadas migratorias.[9] Los armenios también se extendieron hacia el este desde Cilicia, por las regiones montañosas del norte de Siria y Mesopotamia.[10]

Origen de los reinos armenios de Cilicia

Los armenios llegaron al servicio de los bizantinos como oficiales del ejército y como gobernadores, pero cuando el poder imperial en la región se debilitó en los años de caos que siguieron a la derrota bizantina en la batalla de Manzikert (1071), algunos de estos aprovecharon la oportunidad para erigirse en dueños soberanos, mientras que otros, al menos nominalmente, siguieron reconociendo la soberanía bizantina. El que tuvo más éxito de todos fue Filareto Brajamio, un antiguo general armenio de Romano IV Diógenes. Entre 1078 y 1085, Filareto extendió su principado desde Cilicia a Edessa, pero a su muerte su territorio se desintegró de nuevo en señoríos locales.

A finales del siglo XI, había seis principados importantes en la zona:

  • Lampron (más allá de Namrun, actual Camliyayla) y Babaron (Candir Kale), en el extremo meridional de las Puertas Cilicias, estaban en manos del exgeneral bizantino Oshin, fundador de la importante dinastía Hethúmida.
  • Al nordeste se encontraba el principado de Constantino I de Armenia, el hijo del príncipe Roupen I. El centro de su poder se encontraba en las fortalezas de Partzapert y Vahka.
  • Más al nordeste, ya fuera de Cilicia, se extendía el principado de Marash o Maraş (la actual Kahramanmaraş), regido por Tatoul, un antiguo dignatario bizantino.
  • Al este de Maraş, el armenio Kogh Vasil dominaba las fortalezas de Raban (la actual Altınaşkale) y Kesoun, como vasallo de los selyúcidas.
  • Al norte de estos, en el alto Éufrates, se encontraba el principado de Malatya (Melitene), gobernado por Gabriel, uno de los antiguos oficiales de Filareto, también bajo soberanía selyúcida.
  • Por último, más allá de Malatya, estaba Edesa, dominada por Thoros, otro de los oficiales de Filareto, y yerno de Gabriel de Melitene.

La primera cruzada y el principado rupénida

Con la Primera Cruzada, los armenios de Cilicia tuvieron como poderosos aliados a los cruzados francos. Con su ayuda, defendieron a Cilicia de los turcos, tanto con acciones militares directas como por el establecimiento de los reinos cruzados vecinos: el principado de Antioquía y el condado de Edesa. Durante los siguientes dos siglos, armenios y cruzados fueron en parte aliados y en parte rivales.

Con el ascenso de los príncipes rubénidas, surgió una especie de poder centralizado en la región. A lo largo del siglo XII, estos formaron algo parecido a una dinastía reinante, y disputaron a los bizantinos el dominio de la zona. El emperador Juan II Comneno venció y apresó al príncipe León I con otros miembros de su familia en 1137. León murió en prisión tres años después. Su hijo y sucesor, Thoros II, también fue apresado, pero logró escapar en 1141. Volvió a su reino para acaudillar la lucha contra los bizantinos. Al principio, con cierto éxito, pero finalmente, en 1158, tuvo que prestar vasallaje al emperador Manuel I Comneno. Los príncipes rupénidas siguieron gobernando Cilicia.

El reino de Armenia

El reino de Armenia y otros estados surgidos del Imperio bizantino, hacia 1265 (William R. Shepherd, Historical Atlas, 1911).

Cilicia fue gobernada por armenios desde 969 y por reyes desde 1198,[11] cuando el príncipe rubénida León consiguió asegurarse el trono, convirtiéndose en el primer rey de la Armenia de Cilicia. La corona pasaría luego a la dinastía rival de los hetumianos, a través de la hija de León, la reina Isabel, por su segundo matrimonio con el príncipe Haitón.[12] Sus descendientes reinarían en Cilicia hasta el asesinato de León IV en 1341, cuando su primo Constantino IV de Armenia (Guido Lusignan) fue elegido rey.

A finales del siglo XIV, Cilicia fue invadida por los mamelucos. La caída de Sis en abril de 1375 puso fin a la historia del reino y su último rey León V de Armenia, después de siete años de prisión en El Cairo, se trasladó a Francia y murió en el exilio en París en 1393 en la Basílica de Saint-Denis.[13] Su primo Jaime I de Chipre se convirtió entonces en pretendiente al título.[14]

Véase también

  • Anexo:Soberanos del reino armenio de Cilicia León V fue rescatados por el Rey de Castilla Juan I que pagó el rescate a los Mamelucos que lo tenían cautivo y le otorgó el Señorío de Madrid, Andujar y Ciudad Real, entonces Guadalajara, siendo su residencia en el predio que actualmente ocupa el Palacio de Madrid, frente a la actual embajada de Armenia en España, con su residencia habilita a la ciudad como capitalidad, que adopta finalmente Felipe II.

Referencias

Enlaces externos

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