Relaciones Reino Unido-Uruguay
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Las relaciones Reino Unido-Uruguay son las relaciones bilaterales entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República Oriental del Uruguay. Ambos países mantienen vínculos diplomáticos desde la primera mitad del siglo XIX, históricamente caracterizados por una estrecha relación económica y comercial, así como por una presencia británica en sectores estratégicos de la economía uruguaya. A lo largo del siglo XX, estas relaciones evolucionaron hacia un vínculo predominantemente diplomático y comercial.
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Historia
Siglo XIX

La vinculación británica con la Banda Oriental se inició a comienzos del siglo XIX, en el marco de la invasiones inglesas al Río de la Plata. En 1807, luego de imponerse en el Combate del Cordón, las fuerzas británicas establecieron un breve sitio sobre la ciudad de Montevideo.[1] Posteriormente, la región atravesó un período de inestabilidad política y militar, marcado por la Revolución Oriental y la invasión del territorio por parte del Imperio del Brasil tras la declaratoria de la independencia en 1825, situación que dio lugar a un conflicto armado con las Provincias Unidas del Río de la Plata.[2] En ese contexto, el Reino Unido actuó como mediador diplomático. Bajo la conducción de Lord John Ponsonby, participó en las negociaciones que condujeron a la firma de la Convención Preliminar de Paz, instrumento que permitió la conformación del Estado Oriental del Uruguay.[3]
Durante la presidencia de Manuel Oribe, Juan Francisco Giró actuó como agente confidencial ante el Reino Unido y participó en negociaciones diplomáticas en Londres orientadas a la firma de un tratado de amistad, comercio y navegación, así como a la obtención de un empréstito.[4] Debido a las condiciones propuestas por el gobierno británico, que incluían amplias concesiones comerciales y compromisos políticos de largo plazo, el gobierno uruguayo optó por rechazar el acuerdo en enero de 1835. En el contexto de la Guerra Grande, el Reino Unido brindó su apoyo al Gobierno de la Defensa, establecido en Montevideo y vinculado al sector colorado iniciado por Fructuoso Rivera.[5]
Durante la segunda mitad del siglo XIX, capitales británicas ejercieron una influencia significativa en la economía uruguaya, participando activamente en su proceso de modernización e industrialización mediante la creación y el control de empresas en sectores estratégicos.[6] Entre ellas se destacaron la Central Uruguay Railway Company, vinculada al desarrollo del sistema ferroviario, y la Montevideo Waterworks Company, encargada del suministro de agua corriente en la capital. Como resultado de esta presencia económica y financiera, se considera que el país fue una «colonia informal» del Imperio británico.[7]
Hacia la década de 1880 se registró un proceso de inmigración desde las islas británicas hacia Uruguay. Una parte significativa de estos inmigrantes se estableció en el interior del país, donde fundaron estancias, introdujeron razas de ganado pedigrí y promovieron el desarrollo de actividades agropecuarias vinculadas a empresas de capital británico.[8] En ese marco, se fundaron localidades asociadas a dichas actividades, como Conchillas y Barker, en el departamento de Colonia, y San Jorge, en el departamento de Durazno.[9] Por su parte, en Montevideo, la Central Uruguay Railway Company impulsó la construcción de un conjunto de viviendas de estilo victoriano destinadas a empleados del ferrocarril —en su mayoría inmigrantes ingleses e irlandeses de origen obrero—, en el actual barrio de Peñarol, conocido entonces como «Nuevo Mánchester».[10]
Siglo XX

En agosto de 1925, el príncipe de Gales—futuro rey Eduardo VIII— realizó una visita oficial al Uruguay, durante la cual se alojó en el Palacio Taranco y visitó la Expo Prado y el Palacio Legislativo, pocos días antes de su inauguración oficial.[11][12]
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Uruguay declaró su neutralidad, aunque mantuvo una posición favorable al Reino Unido.[13] El 13 de diciembre de 1939 tuvo lugar frente a las costas de Punta del Este la Batalla del Río de la Plata, primer enfrentamiento naval entre fuerzas británicas y alemanas del conflicto y único combate de la guerra ocurrido en América del Sur.[14] Tras la batalla, el crucero pesado alemán Admiral Graf Spee, que había sufrido daños, se refugió en el puerto de Montevideo, donde su situación dio lugar a gestiones diplomáticas, particularmente por parte del Reino Unido, encabezadas por el embajador Eugen Millington-Drake, orientadas a limitar su permanencia y capacidad operativa.[15] Ante este escenario, el capitán Hans Langsdorff decidió hundir el Admiral Graf Spee frente a la costa montevideana el 17 de diciembre de 1939.[16] Asimismo, los marineros del HMS Ajax (22), uno de los buques británicos que participaron en la batalla, fueron recibidos públicamente en la Plaza Independencia de Montevideo.[17]

Durante el conflicto, Uruguay se consolidó como proveedor de alimentos para las fuerzas aliadas, a través del corned beef producido por el Frigorífico Anglo del Uruguay, en Fray Bentos.[18] La planta, en funcionamiento desde 1865 bajo la firma británica Liebig’s Extract of Meat Company —renombrada Anglo en 1924—, aprovechó la abundancia de ganado, las praderas naturales y el acceso a un puerto de aguas profundas, lo que permitió su desarrollo como un centro de producción de carne en conserva a gran escala y le valió el apodo de «la cocina del mundo».[19]
Debido a las deudas contraídas por el Reino Unido durante la guerra, y a la acumulación de saldos a favor del Uruguay, ambos países negociaron el Convenio de Pagos Anglo-Uruguayo de 1947, que puso fin al vínculo económico privilegiado vigente desde fines del siglo XIX.[20] Al momento de las negociaciones, la deuda ascendía a aproximadamente 17.5 millones de libras esterlinas.[21] Ante la imposibilidad del Tesoro británico de cancelar la deuda en efectivo, se dispuso la transferencia de una parte de los fondos a una cuenta de libre disponibilidad del Estado uruguayo, mientras que el monto restante se saldó mediante la transferencia de la propiedad de empresas británicas de servicios públicos, entre ellas las dedicadas a ferrocarriles, abastecimiento de agua y tranvías.[22]
En enero de 1971, el embajador británico en Uruguay, Geoffrey Jackson, fue secuestrado por el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, un grupo armado de extrema izquierda. El hecho ocurrió durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco, que, al mantener una política oficial de no negociar con organizaciones guerrilleras, desplegó operativos de seguridad y acciones de inteligencia.[23] No obstante, décadas más tarde se conoció que el entonces primer ministro británico, Edward Heath, habría negociado un acuerdo para la liberación de Jackson, con la mediación del presidente chileno Salvador Allende.[24] El diplomático fue liberado a comienzos de septiembre de ese año, tras permanecer aproximadamente ocho meses en cautiverio.[25]
Tras la Operación Rosario, que dio inicio a la Guerra de las Malvinas entre el Reino Unido y Argentina el 2 de abril de 1982, un grupo de 88 ciudadanos británicos, entre ellos el gobernador de las islas, Rex Hunt, fue evacuado hacia Montevideo y posteriormente trasladado a Londres.[26] Durante el conflicto, Uruguay mantuvo una posición oficial de neutralidad, aunque expresó respaldo diplomático al reclamo argentino de soberanía sobre las islas.[27] En ese sentido, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Estanislao Valdés Otero, se pronunció en diversas instancias a favor de dicha posición, y 763 uruguayos se alistaron como voluntarios.[28] Paralelamente, Uruguay brindó asistencia humanitaria, facilitando la evacuación y la atención médica de heridos británicos.[29]
En 1993, Luis Alberto Lacalle se convirtió en el primer presidente de Uruguay en realizar una visita oficial al Reino Unido, ocasión en la que fue recibido por la reina Isabel II y distinguido con la Gran Cruz de la Orden de San Miguel y San Jorge.[30] En 1999, Carlos, entonces príncipe de Gales, efectuó una visita oficial de tres días al Uruguay.[31]
Siglo XXI
En noviembre de 2002, el príncipe Andrés, duque de York, visitó Uruguay, ocasión en la que mantuvo una reunión con el presidente Jorge Batlle y participó en la inauguración de la tercera edición de HechoAcá, una exposición de productos artesanales realizada en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay.[32][33] Por su parte, en marzo de 2005, el príncipe Eduardo, conde de Wessex, visitó el país en representación del Reino Unido con motivo de la investidura presidencial de Tabaré Vázquez.[34]

En septiembre de 2016, el príncipe Eduardo, conde de Wessex, realizó nuevamente una visita oficial a Uruguay.[35] Durante su estadía se reunió con el presidente Tabaré Vázquez, asistió a la Expo Prado —donde visitó el pabellón del Reino Unido, presenció un desfile de razas de origen británico y entregó el premio al propietario de la gran campeona Hereford—, y visitó el Hospital Británico y The British Schools.[36][37]

En mayo de 2022, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou realizó una visita oficial al Reino Unido, que constituyó su primer viaje oficial a un país europeo y la segunda visita oficial de un presidente uruguayo a ese país.[38] Durante su estadía, se reunió con el primer ministro Boris Johnson en el número 10 de Downing Street y con el entonces príncipe de Gales, Carlos, en Clarence House.[39][40]
En la coronación de Carlos III y Camila, Uruguay estuvo representado por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo.[41] Por su parte, el presidente Luis Lacalle Pou, junto a la primera dama Lorena Ponce de León y la vicepresidenta Beatriz Argimón, participaron en una recepción oficial realizada en la residencia de la Embajada británica en Montevideo por la embajadora Faye O'Connor.[42]
Misiones diplomáticas residentes
Reino Unido tiene una embajada en Montevideo.
Uruguay tiene una embajada en Londres.