Religión nabatea
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La religión nabatea era la religión de Nabataea, una antigua nación árabe ya establecida en el siglo IV a. C. y que duró hasta la anexión romana en el año 106.[1] Era una forma de politeísmo árabe. Los nabateos eran politeístas y adoraban a una gran variedad de dioses locales, así como a Baalshamin, Isis y dioses grecorromanos como Tique y Dioniso.[1] Adoraban a sus dioses en templos, lugares altos y betilos. Eran principalmente anicónicos y preferían decorar sus lugares sagrados con diseños geométricos. Se ha perdido mucho conocimiento del ajuar funerario que disponían los nabateos debido a un amplio saqueo a lo largo de la historia. Se conoce que hicieron sacrificios a sus dioses, además de otros rituales y creían en una vida después de la muerte.
Por lo general, los templos y las deidades nabateas varían mucho en diseño sin un solo diseño estándar, por lo que es difícil englobar toda la cultura en una misma línea. Los nabateos adoptaron y adaptaron diferentes elementos de templos de las culturas con las que comerciaban, estableciendo elementos indios, griegos, romanos, persas, egipcios y sirios en los diseños.
Dushara
Dushara era la deidad nabatea cuyo nombre significa "Señor de la montaña", fue ampliamente adorado en Petra. Dushara fue venerado como un dios supremo por los nabateos, a menudo se le refería como "Dushara y todos los dioses".[2] Era considerado el dios de la casa real de Nabatea. La caída de la casa real de Nabatea contra los romanos, hizo que la religión fuera apartada a un lado y su deidad principal, perdida. Fue entonces cuando Dushara se comenzó a asociar con otros dioses, como Dioniso, Zeus y Helios.
Manāt
Manat era conocida como la diosa del destino, y era adorada por los seguidores por la lluvia y la victoria sobre los enemigos. Era la esposa de dios Hubal.
Allat
A Allat se la conoce como "la gran diosa de todo Iram". Era ampliamente conocida en el Arabia del norte y Siria, la deidad está asociada con la diosa Atenea en el Hauran. Allat también era venerada en Palmira, aunque su templo no tenía ningún signo de estar dedicado a rituales de sangre. Se cree que Allat y Al-Uzza fueron una vez una sola deidad, que se separaron en la tradición preislámica de La Meca.[2] Se cree que la deidad es una de las hijas del alto dios Alá en la religión nabatea.
Al-'Uzza
El nombre de Al-'Uzza en árabe, significa "la más poderosa". Era venerada principalmente en la ciudad de Petra. Su culto se centraba principalmente en Quraysh y el valle de Hurad al norte de La Meca. La diosa está conectada con un tipo de betilo con ojos en forma de estrella. También se la conoce como una de las hijas del alto dios Alá en la religión nabatea. Al-'Uzza está asociado con la diosa greco-romana Afrodita.[2]
Al-Kutba
Al-Kutba es una de las deidades menos conocidas de los nabateos. La deidad tenía un templo dedicado a ella en Gaia y también fue venerada en Iram. Hay confusión cuando se trata de decidir si esta deidad es masculina o femenina. En Gaia, se creía que la deidad es femenina y por lo tanto se llama Al-Kutba. Hay casos en que se cree que la deidad es masculina, por ejemplo en Qusrawet en Egipto, y la deidad se llama Kutba.[3] La mayoría de la evidencia lleva a creer que esta deidad es femenina, ya que hay betilos de Al-Kutba que son similares en diseño a los de Al-'Uzza.[2]
Baalshamin
Baalshamin era una deidad siria que se convirtió en un dios nabateo con la expansión de Nabataea hacia el sur de Siria.[4] Su nombre significa "Señor del cielo", asociando la deidad con los cielos. Se dice que se originó del dios de la tormenta Hadad, que era adorado en Siria y Mesopotamia. Como una deidad que trata con los cielos, muchos lo identifican como una versión de Zeus. Hay un templo dedicado a Baalshamin en Si, que parece haber sido un centro de peregrinación.[2]
Qos
Qos era una antigua deidad edomita, que fue adorada en Tannur. Existe una asociación con el dios Apolo y con el rayo.[2]
Hubal
Hubal era una deidad adorada en la Ka'bah en La Meca. Sus seguidores acudían a la deidad buscando respuestas a cuestiones de linaje, matrimonio y muerte. Para hacer un sacrificio para honrar al dios, con siete flechas de desviación, estas serían arrojadas y la respuesta sería una de las palabras talladas en el costado de las flechas.[2]
Manotu
Manotu se menciona en las inscripciones funerarias de Hegra. Su nombre se menciona junto a Dushara, y se usa como una advertencia para su maldición. Se cree que es la misma deidad que la diosa Manat, que es una de las hijas de Alá.[2]
Isis
Isis es una deidad extranjera para los nabateos, originalmente una diosa del Antiguo Egipto. Se representa en diversas ocasiones con un trono. La diosa se puede encontrar en el Tesoro de Petra, así como en el Templo de los Leones alados.[2]
Atargatis

Atargatis era una deidad extranjera para los nabateos, su centro de culto estaba en Hierápolis y era venerada en Khirbat al-Tannur. Se conocía como la diosa del grano y otras veces como la diosa del pescado.[4] En ocasiones se representa sentada entre dos leones. Atargatis también está conectado al betilo con ojos en forma de estrella.[2]
Shay'-al-Qawn
Shay'-al-Qawn era el protector de las caravanas y los soldados, y en general, las personas que viajaban. Sus seguidores desaprobaron el vino.[2]
Obodat
Se cree que Obodat era un rey deificado de los nabateos, aunque no está claro si correspondería a Obodas I, II o III. Su asociación con la familia real lleva a creer que tuvo un culto privado.[2]
Tique
Tique era una diosa nabatea, a menudo acompañada por los signos del zodíaco encontrados en Khirbat al-Tannur. A menudo se la muestra con alas, los muros de una ciudad como corona y con cornucopias.[5]
Influencias externas en dioses

La mayoría de los dioses nabateos eran extranjeros, y fueron adoptados más tarde por los nabateos. Muchas de las deidades nabateas estaban conectadas con dioses grecorromanos, especialmente durante la época en que Nabataea estaba bajo influencia romana, después de la anexión de Trajano. La diosa Isis, por ejemplo, es una deidad egipcia también compartida con las religiones griega y romana. El dios Dushara a menudo se menciona como una versión de Dioniso. Los dioses Helios y Eros también se encuentran en los templos de Nabatea. Durante la anexión de Nabataea a los romanos, algunas tumbas nombraban dioses grecorromanos en lugar de dioses nabateos. En el templo de Qasr, Afrodita o Al-'Uzza y Dushara eran adorados por igual.[2]
Relaciones entre los dioses
Las relaciones entre los dioses nabateos no siempre son claras debido a la falta de evidencia para respaldar las diferentes afirmaciones. Hay momentos en que los dioses y las diosas se combinan como marido y mujer en una cierta región del reino, mientras que pueden no estar comprometidos en matrimonio en otras partes. Se dice a veces que el dios Dushara es el marido de Allat y en otros casos, que es su hijo. Otro ejemplo sería Allat, Al-'Uzza y Manat, ya que se dice que estas tres deidades son las hijas del Dios supremo Alá. En algunas regiones del reino nabateo, tanto Allat como Al-'Uzza parecen considerarse la misma diosa.[2]
Ritos y costumbres
La forma procesional que conduciría a los lugares de culto variaría de un sitio a otro. Algunos lugares estarían compuestos de roca plana, careciendo de cualquier decoración. Mientras que otros, como Petra, tendrían grabados, monumentos, esculturas, betilos y, de vez en cuando, obeliscos que se alinearían en el camino procesional. Es muy probable que en la ciudad de Petra existieran caminos procesionales desde un templo a otro, como el templo de Qasr al-Bint, el Templo de los Leones Alados y el Gran Templo. La calle principal fluía por la ciudad, lo que hacía posible que se hubiera producido siguiendo un patrón procesional. Hay otros caminos procesionales que podrían haberse vinculado a los llamados "lugares altos", como el-Madh-bah, al pasar la tumba del Soldado romano, el Templo del jardín, el monumento del León, un altar tallado en piedra, encontrado antes de llegar al lugar.[2] Los nabateos visitaban las tumbas de sus parientes y tenían un banquete ritual y llenaban el espacio con incienso y aceites perfumados. También es muy probable que dejaran bienes dentro de las tumbas, una forma de recordar a aquellos que habían fallecido. En algunos de los rituales se usaban ejemplares de especies inusuales como rapaces, cabras, carneros, o perros.[6] No era raro sacrificar camellos a los antiguos dioses, especialmente al dios Dushara. Además, se consideraban animales sagrados las águilas, serpientes, grifos y otras figuras mitológicas, que decoraban las tumbas de los antiguos nabateos.[2]
Símbolos y objetos sagrados
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“Diosa de Ḥayyan hijo de Naybat”.[7]
En el arte nabateo se encuentra un gran número de nichos, descritos como templos en miniatura o ádyton de un templo. Contienen pilares de piedra o betilos tallados en roca. Los altares, en ocasiones, también se usaban como representación de los dioses. Hay poca evidencia de iconoclastia nabatea. La mayoría de las deidades se retrataban como betilos, a veces talladas en relieve y otras se llevaban durante procesiones. Cuando los dioses se representaban en forma humana, muchas veces eran betilos de "ídolos de ojos". Debido a la influencia grecorromana, existen estatuas de dioses nabateos. La diosa Isis fue representada en forma humana por los nabateos, lo que podría deberse al hecho de que era venerada en lugares como Egipto y Roma. El dios Dushara está representado tanto en forma de betilo como en forma de estatua en todo el reino de Nabatea.[2]
Betilos
Los betilos son bloques de piedra, generalmente rectangulares, que representaban a dioses nabateos. El término "betilo" deriva del griego Βαιτύλια y procede de mito en el que los griegos afirmaban que Urano creó piedras animadas que cayeron del cielo.[8] Los betilos se colocaban comúnmente en altares o plataformas y allí se realizaban rituales religiosos. Con poca frecuencia, se han encontrado betilos en las tumbas. El orientalista Gustaf Dalman fue el primero en clasificar los diferentes tipos de betilos, que se dividen en betilos simples -divididos en losa rectangular, losa rectangular con cima curva, o losa semicircular o hemiesférica-, betilos esféricos en forma de cúpula o ónfalos, betilos oculares, y estelas faciales.
Los betilos oculares y las estelas faciales son de interés para los estudiosos debido a la inconsistencia en lo que se entiende en gran parte como aniconismo nabateo. Existe un debate sobre si los betilos se consideraban contenedores de los dioses o si se los veía como representaciones de los mismos dioses.[2] Las ranuras en los pisos de nichos y operturas en las partes superiores de los alters han llevado a la conclusión de que los betilos podrían haber sido almacenados para su custodia y luego transportados al lugar de culto.[8]
Rituales
Las ofrendas de libaciones (muy probablemente vino) y el incienso desempeñaban un papel importante en la adoración comunitaria de Nabatea. Se cree que los nabateos también ofrecían a sus dioses bienes, entre ellos aceite, pero dado el gran espolio que han sufrido sus ciudades, estos datos son difíciles de contrastar. Estrabón confirmó que libaciones y incienso se ofrecían diariamente al sol (Dushara). También hay evidencia de ofrendas de plata y oro a los dioses, pero el texto en el que se encuentra no está claro si esto podría ser un diezmo. Los sacrificios de animales eran comunes y De Abstenentia de Porfirio afirma que, en Dumat Al-Jandal, un niño se sacrificaba anualmente y se enterraba debajo de un altar. Algunos eruditos han extrapolado esta práctica al resto de los nabateos. Existen pocas fuentes primarias respecto a los festivales religiosos celebrados por los nabateos. Se ha señalado que la presencia de dos inscripciones a Dushara-A'ra fechadas en el mes de Nisán podría indicar una fiesta primaveral.[2]
Rituales funerarios
Las famosas tumbas excavadas directamente de la roca por los nabateos no eran decoradas tan solo de manera ornamentística, sino que estaban destinadas a ser hogares confortables para los muertos. Al igual que los egipcios, los nabateos creían que el difunto vivía y debía ser alimentado después de la muerte. Por lo tanto, aquellos que podían permitirse el lujo, presentan en sus tumbas jardines para entretenerse y salones festivos dedicados a comer en banquete después de la muerte, alrededor de sus tumbas. Las águilas, el símbolo de Dushara, a veces se tallaban sobre las puertas para su protección.[2] Aunque tienen pocos datos de sobre cómo los nabateos veían la vida después de la muerte, se han hecho suposiciones basadas en los bienes materiales que dejaban atrás. Dado que las tumbas y los ajuares funerarios siguen siendo un valioso enlace para comprender las vidas de cualquier cultura antigua, se estudia sobre la distribución de las tumbas en Petra, Bosra, Mada'in Saleh y otras ciudades prominentes. Los artefactos funerarios que se conocen incluyen una jarra de alabastro que se encuentra en Mamphis y varias vasijas sobrantes de banquetes funerarios. Basándose en el énfasis puesto en los nichos de entierro familiar, comedores y ajuares, los nabateos probablemente pensaban que la vida después de la muerte era un lugar donde se podía comer y convivir con sus amigos y familiares.[9]
Muchas tumbas eran modeladas con inscripciones que transmitían quién debía ser enterrado en la tumba, además de comunicar el estatus social y la piedad del propietario. Las inscripciones en tumbas se hicieron populares en toda Nabataea. Enumeraban acciones (por ejemplo, vender o hipotecar la tumba, etc.) que no deben llevarse a cabo, así como detallar multas y castigos para aquellos que ignoraban las maldiciones grabadas en las inscripciones de la tumba. Las maldiciones detalladas en las inscripciones solían ser arquetípicas, por ejemplo, "Y caerá la maldición de [inserte un nombre de dios] a cualquiera que lea esta inscripción y no diga [inserte bendición u otra frase]". Las inscripciones de Mada'in Saleh y otras grandes ciudades nabateas nombran tanto a los dueños como a las maldiciones, así como a los tipos de personas que se supone deben ser enterrados en la tumba. Las tumbas de Petra, sin embargo, además de la tumba de Sexto Florencio, la tumba de Turkmaniyah y otras excepciones, no presentaban inscripciones.[10]
