Reserva de la Biosfera La Sepultura
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La Reserva de la Biosfera La Sepultura es una reserva natural ubicada en el suroeste del Estado de Chiapas, México, dentro de la zona noroeste de la Sierra Madre de Chiapas.[1][2] Sus límites geográficos incluyen al norte y noreste la Depresión Central de Chiapas; al este, la extensión de la Sierra Madre hacia la región del Soconusco; al sur la Planicie Costera del Pacífico en Chiapas; y al oeste las estribaciones de la Sierra Madre que continúan hacia Oaxaca[2] La Reserva de la Biosfera La Sepultura abarca parte de los municipios de Arriaga, Cintalapa, Jiquipilas, Tonalá, Villacorzo y Villaflores, en el estado de Chiapas.[2] Su extensión total es de 167,309.86 hectáreas, de las cuales 13,759.21 hectáreas corresponden a cinco zonas núcleo que no están conectadas entre sí: Cuenca del Arenal (1,811.87 ha), San Cristóbal (602.31 ha), La Palmita (1,937.68 ha), Tres Picos (7,267.23 ha) y La Bola (2,140.13 ha)[2] La zona de amortiguamiento comprende 153,550.65 hectáreas[2] Geográficamente, se ubica entre las coordenadas 16°00’18” y 16°29’01” de latitud norte, y 93°24’34” y 94°07’35” de longitud oeste[2] La reserva se destaca por su selva caducifolia y vegetación relicta de bosque mesófilo (bosque de niebla) de montaña y matorrales de niebla.
Propósito de la Declaración
El decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación el martes 6 de junio de 1995, establece la declaración de un área natural protegida con el carácter de Reserva de la Biósfera, denominada "La Sepultura".[3]
El interés de la declaración radica en el carácter público de la medida. La zona es considerada una prioridad en México debido a su gran riqueza natural y diversidad biológica, y el decreto busca proteger, regular y restaurar sus sistemas ecológicos. El objetivo principal es conservar la biodiversidad y los recursos naturales del área, protegiendo especies endémicas, flora y fauna que sustentan el bienestar regional.[4] El decreto la reconoció como Área Natural Protegida bajo la categoría de reserva de la biosfera, con una superficie total de 167,309.86 hectáreas, ubicada en la porción noroeste de la Sierra Madre de Chiapas.
El documento oficial definió la división zonificada del área en:[4]
- Zonas núcleo, que comprenden aproximadamente 13,759 hectáreas, distribuidas en distintos polígonos críticos para la conservación estricta.
- Zona de amortiguamiento, destinada al aprovechamiento sustentable por parte de las comunidades locales, y a la implementación de prácticas productivas compatibles con la conservación.
El decreto también estableció una veda total e indefinida para la caza, captura o extracción de fauna silvestre dentro de las zonas núcleo, así como restricciones para el aprovechamiento de flora, uso de suelo, cambio de cobertura vegetal y actividades productivas en la zona de amortiguamiento. La administración y manejo del área quedaron bajo la responsabilidad de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).[5]
Administración y financiamiento
La reserva es administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). La Reserva de la Biosfera La Sepultura obtiene sus recursos a través de varias fuentes:[6]
Presupuesto federal
La principal fuente de financiamiento proviene del presupuesto anual asignado a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación. Estos recursos cubren actividades de operación, monitoreo, brigadas de conservación y programas comunitarios.[6]
Programas federales de conservación
La reserva recibe apoyo mediante instrumentos específicos como[7]
- PROCODES (Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible)
- PROCER (Programa de Conservación de Especies en Riesgo)
- PSA (Pago por Servicios Ambientales, administrado por CONAFOR)
- Brigadas contra incendios forestales y proyectos de restauración ecológica
Cooperación internacional
Diversos proyectos han sido financiados por organismos internacionales como[7]
- Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF)
- Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ)
- Programas del Corredor Biológico Mesoamericano
Estos fondos se destinan a manejo forestal comunitario, biodiversidad y mitigación del cambio climático.[8]
Organizaciones civiles y académicas
La reserva colabora con ONG nacionales y universidades que aportan recursos para investigación, monitoreo ambiental y proyectos de desarrollo sustentable.[9]
Participación comunitaria y proyectos productivos
Algunas comunidades dentro y alrededor de la reserva generan ingresos mediante[8]
- Ecoturismo
- Plantaciones forestales certificadas
- Proyectos de agroecología y manejo apícola
- Unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (UMA)
- Estos ingresos no sustituyen el financiamiento gubernamental, pero complementan los esfuerzos de conservación.
Ecoturismo y uso público
Aunque la Reserva de la Biosfera La Sepultura se creó principalmente para la conservación ecológica, también permite actividades de ecoturismo responsable en áreas determinadas, especialmente dentro de la zona de amortiguamiento. Estas actividades buscan ofrecer alternativas económicas sostenibles a las comunidades locales al mismo tiempo que promueven la educación ambiental.[10]
La reserva cuenta con diversos atractivos naturales aptos para recorridos guiados, senderismo y observación de flora y fauna, entre los que destacan:[10]
- Miradores naturales, como La Vela y Sierra Morena, que permiten observar la topografía montañosa de la Sierra Madre de Chiapas.
- Cascadas y cuerpos de agua, entre ellas las del Cerro Chumpique y Tres Picos, rodeadas de bosque mesófilo de montaña y selvas altas perennifolias.
- Zonas de campamento y rutas de acceso, como el campamento Los Ángeles, que sirven para actividades de interpretación ambiental y pernocta controlada.
El acceso principal se localiza a través de la carretera federal 190, entre Arriaga, Jiquipilas y Tonalá, lo que facilita el arribo de visitantes desde centros urbanos cercanos. La CONANP y las comunidades locales han impulsado programas de turismo comunitario y manejo sostenible, promoviendo prácticas como la ganadería sustentable, restauración de suelos, reforestación con especies nativas y rutas ecoturísticas guiadas por habitantes de los ejidos. En años recientes, se han impulsado acciones de restauración ecológica vinculadas al uso público, como la reforestación con especies nativas (cedro, caoba, matilisguate) para rehabilitar zonas degradadas y fortalecer el paisaje natural visitado por turistas.[11]
Biodiversidad
La Reserva de la Biósfera la Sepultura presenta un gradiente altitudinal que va desde los 60 hasta los 2,550 metros sobre el nivel del mar, además de estar expuesta a dos vertientes y estar ubicada en el Istmo de Tehuantepec, una zona con fuerte influencia de vientos.[2] Estas condiciones han favorecido la presencia de al menos 10 de los 18 tipos de vegetación primaria identificados en Chiapas, así como una notable diversidad de especies endémicas, raras, amenazadas y en peligro de extensión, tanto de flora como de fauna[2]
De acuerdo al Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) en la Reserva de la Biosfera La Sepultura habitan más de 3,070 especies de plantas y animales de las cuales 233 se encuentra dentro de alguna categoría de riesgo de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994 y 46 son exóticas.[3][12]
Fauna
Según estudios realizados por el instituto de Historia Natural en 1966, la Reserva de la BIosfera La Sepultura alberga un total de 406 especies de vertebrados terrestres.[2] Estas se distribuyen en 24 especies de anfibios, 49 de reptiles, 236 de aves y 97 de mamíferos[2]
Especies en Riesgo
Según la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994 -que clasifica a las especies y subespecies de flora y fauna silvestres en las categorías de peligro de extinción, amenazadas, raras o sujetas a protección especial-, 121 de las 406 especies de vertebrados identificados en La Sepultura se encuentran bajo alguno de estos estatus.[2] Esto implica que el 30% de la fauna que fue registradea en la reserva enfrenta distintas amenazas a sus poblaciones[2]
Entre las especies más emblemáticas en riesgo se encuentran el jaguar (Panthera onca), el puma (Felis concolor), el mono araña (Ateles geofrroyi), el tapir (Tapirus bairdii), la ardilla voladora (Glaucomys volans), el cacomixtle tropical (Bassariscus sumichrasti), el hocofaisán (Crax rubra), el águila solitaria (Harpyaliaetus solitarius), el pajuil (Penelopina nigra), el quetzal (Pharomachrus mocinno), el gorrión azulito (Passerina rositae), la chatilla (Porthidium dunni), la culebra listada (Sinfimus leucostomus) y la salamandra del Tres Picos (Dendrotriton magarhinus).[2]
Especies Endémicas
Entre las especies endémicas de fauna de la reserva se encuentran el dragoncito de La Sepultura (Abronia ramirezi), el zacatonero istmeño (Peucaea sumichrasti), el colibrí berilo (Amazilia berillyna), el colibrí frente verde (Amazilia viridifrons), el anolis chiapaneco (Anolis cuprinus), el anolis de Matuda, o anolis pardo de Matuda (Anolis matudai), la salamandra lengua hongueada occidental (Bolitoglossa occidentalis), el casique mexicano (Cassiculus melanicterus), la matraca chiapaneca (Campylorhynchus chiapensis), el puercoespín tropical (Coendou mexicanus),la cuija yucateca (Coleonyx elegans), la culebra guardacaminos rayada (Conophis vittatus), la rana ladradora mexicana (Craugastor mexicanus), la rana ladradora enana chiapaneca (craugastor sartori), el garrobo de México (Ctenosaura acanthura), el guaqueque mexicano (Dasyprocta mexicana), el papamoscas mexicano (Deltarhynchus flammulatus), la ranita de arroyo (Duellmanohyla schmidtorum), el murciélago lengüetón de Xiutepec (Glossophaga morenoi), el ratón espinoso (Heteromys nelsoni), el sapo jaspeado o sapo marmoleado (Incilius marmoreus), la culebra ojo de gato del suroeste (Leptodeira maculata), la culebra perico gargantilla (Leptophis diplotropis), la culebra cabeza surcada (Manolepis putnami), Tlacuache Ratón Gris (Marmosa canescens), la Chicoteadora (Coluber mentovarius), la Chachalaca Pálida (Ortalis poliocephala), el colorín azulrosa (Passerina rositae), el colorin pecho naranja, colorín pecho naranja o colorín vetridorado (Passerina leclancherii), el ratón de mesa o ratón montero negruzco (Peromyscus melanophrys), la rana dedos delgados ojona o rana dedos largos (Plectrohyla lacertosa), la nauyaca chatilla (Porthidium dunni), la salamandra (Pseudoeurycea parva), la tortuga de monte payaso (Rhinoclemmys rubida), la culebra parchada del pacífico o culebra matorralera (Salvadora lemniscata), la lagartija espinosa chiapaneca (Sceloporus carinatus), la lagartija espinosa chiapaneca (Sceloporus carinatus), la lagartija escamosa castaño (Sceloporus siniferus), la encinela de selva (Scincella gemmingeri), la rata híspida jalisciense (Sigmodon mascotensis), la culebra listada (Symphimus leucostomus), la coa citrina (Trogon citreolus), la iguana espinosa mexicana (Ctenosaura pectinata) y la lagartija de árbol del pacífico (Urosaurus bicarinatus).[13]
Especies Micro Endémicas
Las especies microendémicas de fauna encontradas en la reserva son la mojarra de Chiapa de Corzo (Cichlasoma grammodes) y la salamandra de bromelia de Xolocalca (Dendrotriton xolocalcae).[13]
Flora
Las especies representativas de flora encontradas en la reserva son el copal (Bursera excelsa), la chaca, palo mulato o palo chaca (Bursera simaruba), el cedro campanilla (Cedrela salvadorensis), el copalchi (Croton guatemalensis), la guayaba de montaña (Eugenia hypargyrea), el casahuate (Ipomoea wolcottiana), la cabeza de angel (Calliandra houstoniana), el nache (Byrsonima crassifolia), la carne de venado (Capparis flexuosa), el kook che' (Crataeva tapia), la raspa lengua (Casearia corymbosa), el palo zorrillo (Senna atomaria) y el palo de brasil (Haematoxylon brasiletto).[13]
Especies en Riesgo
En la Reserva de la Biósfera la Sepultura se han identificado 15 especies que se encuentran en alguna catergoría de riesgo, ya sea como amenzazadas, en peligro de extinsión o sujetas a protección especial, según lo establecido en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994.[2]
Entre las especies más vulnerables -debido a su carácter endémico o raro en México y su estatus de amenaza o peligro de extinción- destacan la palma espinuda o espadaña (Dioon merolae), la cícada (Ceratozamia norstogii), el camotillo (Zamia loddigesii), la palma camedor (Chamaedorea quezalteca), el tepejilote (Chamaedorea woodsoniana), la palma fina (Chamaedorea graminifolia), la guaya de cerro (Chamaedorea pinnatifrons), la flor de candelaria (Catlella skinneri), el palo de águila (Laelia superbiens); la palmita (Zamia herrerae), el palo de hierro (Ostrya virginiana) y el ocote (Pinus chiapensis).[2]
Especies Endémicas
Entre las especies de flora endémicas de la reserva se encuentran la flor de picante (Adenophyllum aurantium), el maguey (Agave breedlovei), el anturio o cuna de moises (Anthurium cerrobaulense), la melastoma (Arthrostemma primaeva), la mano de metate (Atropoides nummifer), la bartlettina (Bartlettina breedlovei), el nance agrio (Byrsonima bucidifolia), la Jarilla (Calea megacephala), la cicada chiapaneca (Ceratozamia alvarezii), la cycada o tapacarbón (Ceratozamia matudae), la palma de todos los santos (Ceratozamia mexicana), la cícada (Ceratozamia mirandae), la cícada (Ceratozamia norstogii), la palma o camedor despeinado (Chamaedorea glaucifolia), el crisantemo (Chrysanthellum perennans), la canela (Cinnamomum chiapense), el Coshosté (Clethra matudae), la Cojoba (Cojoba mariaelenae),el Siricote (Cordia dodecandra), la Asterácea (Cromolaena opadoclinia), el Shonashe (Croton vitifolius), la Vara Blanca (Croton wilburi), la Pata de cabra (Cuphea subuligera), la cecropia (Coussapoa purpusii), el cyperus matudae (Cyperus matudae), la espadaña (Dioon merolae), el diente de perro (Dioscorea mesoamericana), el bejuco de canasta (Dioscorea tacanensis), la lili (Echeandia reflexa), el piñón o pomolché (Jatropha gaumeri), la orquídea malaxis greenwoodiana (Malaxis greenwoodiana), los granadillos-palo blanco (Maytenus chiapensis), el ocote o pino chiapensis (Pinus chiapensis), el encino enano (Quercus macrophylla), el moquillo (Saurauia madrensis), la bromelia (Pitcairnia secundiflora), el taquicui (Prunus lundelliana), y la bromelia (Werauhia pycnantha).[13]
Aprovechamiento de los Recursos Naturales
En la Reserva de la Biósfera la Sepultura se ha mantenido una tendencia constante en cuanto a la explotación de los recursos naturales se refiere, sin la consecución de beneficios para los campesinos locales derivados del aprovechamiento de dichos recursos.[2]
El tipo de suelo presente en la región es mayoritariamente de uso forestal, sin embargo, ha sido cambiado principalmente para la realización de actividades agrícaolas y ganaderas, lo cual ha significado un impacto negativo considerable.[2]
Agricultura
El cultivo de maíz predomina en la zona, produciéndose a partir del método de roza-tumba-quema; esta práctica se presenta en la mayoría de las comunidades y ejidos en zonas sin vocación agrícola, ocasionando bajos rendimientos y parcelas abandonadas después de 3 o 4 años de actividad, lo que propicia la apertura de nuevas áreas para continuar con el cultivo.[2]
Ganadería
La ganadería es la actividad preponderante en la Reserva, ya sea con pastos inducidos o bajo los bosques. Entre las especies de pastos introducidas se encuentran el jaragua (Hyparrhenia rufa), el estrella (Cynodon plectostachyum), el gigante (Pennisetum purpureum) y el zacatón (Panicum maximum).[2] En algunas zonas, el ganado deambula de manera libre entre áreas cubiertas por bosques de pion y/o encino de la Depresión Central, o entre las selvas tropicales secas de la planicie costera, lo cual contribuye a la degradación de la vegetación endémica y dificulta su regeneración[2]
Forestal
Las comunidades aprovechan una gran variedad de recursos forestales, principalmente agua; madera para construcción y leña; fauna silvestre como fuente de alimento y en ocasiones para uso medicinal (jabalí de collar, venado cola blanca, tepescuintle, armadillo, piguas, entre otros); palma camedor, plantas comestibles, plantas de uso medicinal y plantas para de valor cultural utilizadas en rituales religiosos.[2]
Explotación de la Palma Camedor
En el caso particular de la Reserva, la explotación de la palma camedor se lleva a cabo en los ejidos de Sierra Morena, en el municipio de Villacorzo; Tiltepec y Michoacán, en el municipio de Jiquipilas; y en los ejidos Raymundo Flores, Las Palmas, y las Rancherías Piedra Ancha y Nueva Providencia del municipio de Tonalá.[2]
Esta actividad se ha realizado sin ningún control, pues aunque algunas comunidades tienen permiso para llevarla a cabo, se desconoce el estatus actual de la población de la especie, a partir de lo cual se podría determinar si el recurso puede soportar el aprovechamiento o se debe realizar una restauración de las zonas cuyas poblaciones son más accesibles y han sido sobreexplotadas, disminuyendo la probabilidad de producción de la semilla, lo que lleva a un empobrecimiento genético, es decir, el decremento de los especímenes más robustos.[2]
Uso de Suelo
De acuerdo con las características de la Reserva -topografía, tipo de suelo, clima, hidrología, vegetación, flora y fauna-, el 90% de la supercicie tiene un carácter principalamente forestal -aunque no necesariamente silvícola-, un 5% tiene potencial para la realización de actividades agrícolas, un 4% es de carácter agrícola y un 1% es de usos diversos tales como el aprovechamiento de cuerpos de agua, asentamientos humanos y caminos.[2] A pesar de esto, de acuerdo con datos de campo recabados en el año de1988, el 55% de la suerficie de la Reserva es utilizada para la realización de actividades agropecuairas, con los consiguientes efectos adversos que estas prácticas provocan en el medio ambiente, mismos que son excacerbados por las particularidades de las tierras[2]
Uso Agrícola y Pecuario
El uso de suelo en la reserva tiene que ver con actividades de índole económico orientadas hacia el sector primario (agricultura, ganadería y actividad forestal), las cuales siguen una distribución altitudinal a partir de las características fisiográficas de la región.[2]
Otros Usos
En la reserva se han registrado distintos usos de suelo sin una cuantificación de las superficies utilizadas, de los niveles de producción o del destino mismo de la producción, como lo son los casos de las plantaciones de mango, naranja, nanche, limón, papaya y plátano, que de manera regular se comercian de forma local.[2]
Los asentamientos humanos también ocupan un espacio importante en la Reserva e impactan fuertemente al medio ambiente.[2]