Resiliencia urbana

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Resiliencia urbana es la capacidad que tienen las ciudades para recuperarse y sobreponerse de impactos y situaciones límite. Se trata, en definitiva, de prevenir y anticiparse al impacto de los efectos negativos de determinadas situaciones haciendo más fácil la recuperación que garanticen la calidad de vida en las ciudades.[1]

La resiliencia urbana es la capacidad que tienen las ciudades de prevenir, reducir o minimizar las consecuencias de un impacto negativo de características excepcionales y de recuperarse tan pronto como sea posible.

La ciudad resiliente es aquella ciudad que analiza, planifica, reduce riesgos y actúa para responder a todo tipo de obstáculos, ya sean repentinos, esperados o inesperados.

Las ciudades, por ser uno de los mayores asentamientos humanos, reciben impactos que afectan en mayor o menor medida a su funcionamiento. Cómo salgan de estos impactos depende de su capacidad de adaptación y superación.

Las situaciones por las que pasan las ciudades pueden considerarse de pequeño impacto (un corte de suministro eléctrico, corte de suministro de agua, una huelga de transportes, etc.) o de gran impacto (inundaciones, tormentas, terremotos, etc.) cuando el desastre lleva aparejada la pérdida de vidas humanas. Las consecuencias de cada crisis está en función del grado de preparación de la ciudad.[2]

Según datos de Naciones Unidas el 50% de la población vive en ciudades, y está previsto que llegue al 70% para el año 2050, es necesario por tanto el establecimiento de nuevas herramientas y planteamientos que permitan a los gobiernos locales y a los ciudadanos incrementar su capacidad para hacer frente a nuevos impactos, para mejorar la vida de todas las personas, sus bienes y sus recursos naturales. Debido al aumento de la población y de los riesgos, el concepto de resiliencia está presente en las agendas internacionales de desarrollo.[3]

La resiliencia urbana es un proceso vivo, en continua evolución que precisa de una constante revisión y actualización de la situación de las ciudades.

Ciudades resilientes

ONU-HÁBITAT

A nivel mundial las ciudades se preparan para convertirse en resilientes y poder proteger a sus habitantes, sus bienes y el mantenimiento de la funcionalidad ante las crisis.

La ONU considera de vital importancia para un desarrollo urbano sostenible y facilitador de la vida con unos estándares mínimos de calidad el promover a nivel mundial un programa propio.

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HÁBITAT) define las ciudades resilientes como aquellas que tienen la capacidad de recuperarse rápido de los impactos que sufre el sistema.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible celebrada en Quito (Ecuador) el 20 de octubre de 2016 aprobó la Nueva Agenda Urbana (NAU) que fue refrendada en Asamblea General de las Naciones Unidas el 23 de diciembre de 2016.[4]

En junio de 2021 expertos en desarrollos urbanos de todo el mundo tuvieron reuniones conjuntas sobre el Informe de Ciudades del Mundo 2022 y el WUF11 y cómo la urbanización sostenible puede y debe aprovecharse para el bienestar de todas las personas.[5]

Nueva Agenda Urbana

La Nueva Agenda Urbana es una guía que tiene como objetivo dirigir los esfuerzos tendentes a la coordinación del desarrollo de las ciudades en lo que se refiere a los diferentes sectores afectados, ya sean estados, líderes urbanos y regionales, donantes, programas de las Naciones Unidas, estudiosos, la sociedad civil, etc, con el fin de conseguir ciudades incluyentes, compactas y conectadas mediante la planificación y diseño urbano, el gobierno y la legislación urbana y la economía urbana, a la vez que crea un vínculo entre urbanización y desarrollo.[4]

Planificación urbana con perspectiva de género

Referencias

Bibliografía

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