Dependiendo del tipo de estímulo que recibe una célula puede reaccionar de diversas formas.[4] La respuesta puede ser tal que la reacción de la célula es un movimiento, o bien la respuesta esta tal que la célula no se mueve.
Las respuestas con movimiento se pueden producir a causa de un estímulo térmico, químico, eléctrico, luminoso, mecánico, o producto de la acción de presión osmótica.[5] Los movimientos celulares se pueden producir al variar la intensidad del estímulo. Distintos tipos de células poseen distintos elementos o mecanismos para producir movimiento, como los cilios,[6] flagelos,[7] la contracción o la emisión de seudópodos.
Los cilios son gran cantidad de pelillos cortos, que se mueven en forma sincronizada. Los flagelos son ciertos pelillos más largos, entre uno y dos por célula, que miden desde pocos micrones hasta 2 mm en el caso de espermatozoides de algunos insectos,[8] que con un movimiento giratorio les permite desplazarse. Los seudópodos son extensiones citoplasmáticas que permiten a las células desplazarse.
Por otra parte ejemplos de respuestas sin movimiento son el caso de ciertas células que reaccionan secretando diversas sustancias, otras producen alguna enzima, o inician una expresión génica.