Retablo de Santa Catalina (Monasterio de San Martín Pinario)

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Autor anónimo
Creación c. 1763
Estilo tardo barroco y rococó
Retablo de Santa Catalina
Autor anónimo
Creación c. 1763
Ubicación Monasterio de San Martín Pinario, Santiago de Compostela, La Coruña (Galicia, España)
Estilo tardo barroco y rococó
Material madera policromada

El retablo de Santa Catalina es una obra anónima realizada hacia 1763. Está ubicado en la iglesia del Monasterio de San Martín Pinario, en Santiago de Compostela, La Coruña (Galicia, España).

La antigua iglesia del Monasterio de San Martín Pinario contaba con un altar dedicado a Santa Catalina de Alejandría desde al menos 1611,[nota 1] ya que en noviembre de ese año figura registrada, en el Libro de Visitas del periodo 1605-1646, la siguiente anotación:

Permitimos se acabe el retablo que dizen está comenzado para el altar de Sancta Catalina como no exceda todo el coste de cuatrocientos reales.[1]:212

Dicho altar sería objeto de una renovación en tiempos del abad José Lasanta, cuyo abadiado se extendió de 1759 a 1765, periodo en el que se «hizo y doró el altar de Santa Catalina».[1]:212 Tanto la autoría del nuevo retablo como su fecha de elaboración resultan desconocidas debido a que el contrato de ejecución no ha llegado a nuestros días; pese a que durante siglos su fábrica no se vinculó a ningún taller de ebanistería, se considera que en su hechura intervino el escultor compostelano José Gambino debido al empleo de motivos de estilo rococó y también al hecho de que el escultor llevaba desde 1760 reformando la capilla mayor del monasterio.[1]:214 Aunque su paternidad resulta anónima, la tesis de la intervención de Gambino en la factura del retablo queda reforzada puesto que la talla de Santa Catalina que lo preside fue realizada por el artista, quien, de acuerdo con los libros diarios de la comunidad benedictina, recibió un pago de 811 reales por su hechura. José Couselo Bouzas y Ramón Otero Túñez dataron erróneamente la imagen de la santa en 1758 debido a que ambos fecharon el pago en dicho año,[2]:252[3]:363 mientras que Marica López Calderón la sitúa en 1763,[4]:118 encuadrándola Juan Manuel Monterroso Montero, María del Carmen Folgar de la Calle y Enrique Fernández Castiñeiras más acertadamente en el periodo 1763-1764,[1]:214 ya que el encargo fue realizado por los monjes a Gambino en 1763 y el pago efectuado en 1764 tal y como consta en el Libro de Mayordomía y Maestría de 1758-1773: «En esta semana se pagó la ymagen de Santa Cathelina (la que hiço Joseph Gambino) para colocar en el altar nuevo de su advocación. Costó la hechura ochocientos onze reales, sávado 25 de Febrero de 1764».[1]:214[5]:701

Pese a la ausencia del contrato, el hecho de que la talla fuese elaborada entre 1763 y 1764 induce a considerar estos años como fecha aproximada de la hechura del retablo;[nota 2] la Junta de Galicia lo sitúa en 1763 además de adjudicarlo en su totalidad a Gambino,[6] mientras que Folgar de la Calle, José Manuel López Vázquez e Iván Rega Castro, entre otros, encuadran la pieza en el mismo año pero la atribuyen al taller de Gambino en vez de al propio escultor,[7]:379 con Otero Túñez fechando la policromía hacia 1771, año en que Manuel Landeira cobró varias partidas por diversas pinturas realizadas para el monasterio,[2]:253 si bien Monterroso Montero, Folgar de la Calle y Fernández Castiñeiras sitúan el cromatismo actual en 1804 debido a que ese año se llevaron a cabo diversos retoques a raíz de un informe realizado por fray Plácido Camiña y Antonio Mariño acerca de la necesidad de intervenir la pintura. De dicho informe, redactado por indicación del abad, se dio cuenta en el Consejo del 20 de junio de 1804 señalándose que «en el retablo de Santa Catalina hallan por conveniente aprovechar todo el oro que se halla en las molduras y adornos y barnizarlos para que tenga más firmeza y lo restante de la obra pintarlo de nuevo al óleo y a pulimento e guardando alguna simetría con el altar de San Bernardo, su coste tres mil reales».[1]:213

Al igual que con la autoría del retablo, tampoco se conoce el nombre del responsable de la traza, aunque de acuerdo con Manuel Murguía, el autor de la misma podría ser Camiña,[8]:201 lego de San Martín Pinario y artífice del diseño del retablo de San Bernardo,[6] con el que el retablo de Santa Catalina forma pareja:

Son suyos los altares colaterales de la capilla del Socorro en la citada iglesia, los de santa Escolástica y el Santo Cristo, y quizás los dos primeros, hoy inservibles, que se encuentran en ambas naves colaterales, pues poseemos el trazado de uno de ellos firmado por Camiña […].[8]:201

No obstante, Couselo Bouzas expuso que Murguía pudo haber incurrido en un error debido a que Camiña profesó en 1771:

Nos parece que sufrió una equivocación el Sr. Murguía, pues si Camiña profesó en 1771 no pudo ser el autor de los planos de los citados retablos por la sencilla razón de que no podían estar inservibles en un período de tiempo de quince años que tendrían de vida cuando se hicieron los actuales, de San Bernardo y Santa Catalina, cuya traza creemos fuese de Camiña, como la del de Santa Gertrudis.[3]:212

Por su parte, Monterroso Montero, Folgar de la Calle y Fernández Castiñeiras citan como probable artífice de la traza a Manuel de los Mártires, arquitecto activo en el monasterio durante el abadiado de Lasanta, aunque se cree que empezó a trabajar en el cenobio ya en 1749 (año de la muerte de Fernando de Casas) y que su labor duró hasta su fallecimiento, que debió producirse hacia 1772, año de la última noticia conocida sobre su actividad.[1]:212

Independientemente de las discrepancias sobre la autoría de la traza y la data de ejecución de la policromía, se conoce gracias a Couselo Bouzas que para 1932 el retablo ya llevaba varios años presidido por una imagen de Santa Cecilia, instalada en la estructura por deseo de los músicos, de quienes la santa es patrona. La talla de Santa Catalina, en vez de ser dispuesta en otro altar dentro del monasterio, fue sin embargo relegada a un sótano, tras lo cual la imagen, muy mutilada, sería reubicada en un pequeño altar emplazado en la antesacristía:

Hace años han quitado de su propio altar Santa Catalina, poniendo en su lugar Santa Cecilia, para satisfacer caprichos de músicos; aquella imagen, muy hermosa por cierto, fué arrinconada en un sótano; pasado tiempo alguna alma compasiva la ha redimido de aquel cautiverio, mutilada y maltrecha, colocándola en un pequeño altar que hay en la antesacristía. ¡Los hombres y las comunidades hacen así![3]:363

Descripción

Notas

Referencias

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